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OPINIÓN - LUNES, 17 DE MAYO DE 2010

 

OPINIÓN / EL ESQUINAZO

De juez estrella a ... ya veremos
 


Jesús Carretero
jesuscarretero@elpueblodeceuta.com

 

Naturalmente al jugar con fuego uno puede, de veras, quemarse las manos y Garzón, de momento, empieza a estar en esa situación.

Además de que la jugada no va en broma, porque la decisión de suspenderle de sus funciones a este juez de la Audiencia viene del acuerdo, por unanimidad, en el pleno del Consejo General del Poder Judicial.

Ahora mismo, la suspensión es cautelar, en sus funciones, pero algo nos dice que, tras muchos años de actuaciones gloriosas y de otras comprometidas, el juez Garzón puede verse siendo un ex.

El Tribunal Supremo le ha abierto juicio oral, por declararse competente para investigar los crímenes del franquismo, unas actuaciones que han sido palmoteadas por muchos, pero también reprobadas por otros muchos, con lo que, ahora mismo, hay una auténtica división de la sociedad, los unos a favor, los otros en contra de la situación en la que queda el juez Baltasar Garzón.

Con esta suspensión cautelar, ya veremos si esa solicitud de servicios especiales pedidos por el juez, para irse, durante varios meses, al Tribunal Penal Internacional, como consultor externo de la Fiscalía de este órgano, se queda en simple solicitud, tan sólo.

Algo se empezaba a vislumbrar en el ambiente que rodea al juez Garzón, cuando éste intenta esa salida, que podríamos llamar, airosa, al menos momentáneamente, pero una Justicia totalmente libre y, especialmente, justa no parece tener unos miramientos especiales para con nadie, aunque éste sea juez y se llame Garzón.

La situación que se plantea ahora no es fácil, para ninguna de las partes, para quienes tienen que juzgar, porque han de hilar muy fino, especialmente por esos juicios paralelos, en la calle o en los medios de comunicación, con tintes de diversos colores, según con qué intereses se miren.

Para el juez, porque se ha dejado ver demasiado, no tanto como juez, sino como una de esas estrellas, que podría encasillarse en muchas facetas actuales, y por la publicidad y el bombo que se le ha dado, a veces con razón, en otros casos como elemento que llenaba páginas y espacios radiofónicos o televisivos.

Y por si esto fuera poco, por la serie de casos que ahora deja abiertos y sin concluir en el Juzgado Central de Instrucción número 5 de la Audiencia Nacional.

En definitiva, más problemas para la Justicia. Y como en todos los asuntos espinosos, y este lo es, cada parte mira para un lugar opuesto. Ahora, como este procedimiento se ha iniciado por una serie de querellas de grupos a los que se sitúa en la ultra derecha, la pregunta que se hacen es si el prestigio de la Justicia va a caer por esto.

La pregunta, ya de por sí, no tiene justificación alguna, y menos porque si esa falsa progresía no quiere que haya privilegios, menos debiera querer que en la Justicia hubiera dos varas de medir, una para ellos y sus apreciaciones, siempre favorables a sus corrientes y la otra para los que, por la derecha o por la izquierda, caminan por otra senda ajena a la de ellos.

Afortunadamente, desde las altas instancias de la Justicia se mantiene la clara idea de que “en España tenemos un sistema judicial garantista, así como unos jueces constitucionales que aplican las leyes, desde su independencia y desde sus responsabilidades.

Esto, guste o no, es lo que hay y es lo que debe seguir habiendo.
 

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