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OPINIÓN - SÀBADO, 22 DE MAYO DE 2010

 

OPINIÓN / PERSONAL Y TRANSFERIBLE

La asignación tributaria a la Iglesia y el ejemplo del Padre Ferrer
 


Domingo Ramos
domingoramos@elpueblodeceuta.com

 

Como viene siendo nuestra costumbre, en estos tiempos de presentación de la liquidación a la Hacienda Publica del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF), nos permitimos de nuevo hacer un llamamiento para que, como dice la Conferencia Episcopal Española en su campaña al efecto, señalen los contribuyentes con una X el lugar donde se indica la parte de esta asignación tributaria que corresponda a la Iglesia Católica. Y reiteramos nuestro deseo de hacer este llamamiento en base a unos hechos concretos que, como cristianos, defendemos y, como ciudadanos, agradecemos por cuanto de valor en servicio a la comunidad tienen las acciones que vienen desarrollando los centros religiosos cristianos de nuestra nación.

Y no viene demás recordar, por solo poner un ejemplo de los hechos mas recientes, la ingente obra humanitaria del Padre Vicente Ferrer, “Apóstol de las Indias, llevadas a cabo en Anantapur (“Ciudad del Infinito”, en la lengua local de esta población de la India), donde hoy la fundación del cooperante español ya fallecido cuenta con 1.800 trabajadores y cerca de 5.000 voluntarios, siendo dos millones quinientas mil personas de los cuatro que pueblan el distrito, las que se benefician de la Fundación “Phater Ferrer” en 2.000 pueblos, donde se han construido 30.000 viviendas, tres hospitales, un centro de lucha contra el sida y 14 clínicas rurales. Casi 170.000 niños estudian en mas de 1.600 escuelas; 15.000 niños discapacitados tienen un futuro gracias a los miles de pozos y a los cerca de 2.300 embalses que garantizan dos y hasta tres cosechas al año (cuando llegó allí Vicente Ferrer no había agua ni para los bautizos).

Y así seguiríamos contando acciones de Vicente Ferrer (casi tres millones de árboles frutales colorean el paisaje de Anantapur. El Hospital de Batahalaplli atiende cada día de 500 a 800 pacientes. En la escuela secundaria para niños videntes e invidentes de Pangal se atiende a cerca de 200 niños, 48 de ellos ciegos y 75 con visión parcial…) que nos sirven de ejemplo para mostrar la ingente labor que, a través de la Iglesia Católica, se lleva a cabo en favor de los mas menesterosos.

Pero lo que hoy nos ocupa es la asignación tributaria que corresponde a la Iglesia Católica a través de la declaración de IRPF y, con ello, queremos también dejar constancia de la que, con estos recursos, se lleva a cabo por la Iglesia para atender a los necesitados a través de la enseñanza en sus acreditados centros escolares, de asistencia en hospitales y sanatorios de enfermedades infecto-contagiosas regidos por las Hermanas de la Caridad, centros de acogida de enfermos terminales y psiquiátricos (Hermanos de la Cruz Blanca), atenciones quirúrgicas y tratamientos de deformaciones congénitas o malformaciones traumáticas (Hermanos de San Juan de Dios), comedores y casas de acogida para inmigrantes desvalidos residentes (incrementado considerablemente en estos tiempos de crisis y paro obrero), drogodependientes y ex-carcelarios que acuden a estos centros gestionados por la Iglesia donde son atendidos de las mas perentorias necesidades sanitarias, de vestido y alimenticias, sin distinción de razas, color, religión, ni inclinación política y sin que sea preciso quitarse la corbata para ello, aparte de la asistencia religiosa a mas de mil millones de seguidores de la doctrina social de Jesucristo repartidos por el mundo. Todo ello con presupuesto de unos 30 mil millones de pesetas (según datos de la Conferencia Episcopal), en los que están incluidos, claro está, lo que se recauda a través del Impuesto de la Renta a través del Ministerio de Hacienda, por lo que debemos sentirnos solidarios con los beneficiarios de estas atenciones rellenando la casilla correspondiente, para que puedan cubrirse, por medio de aquellos que tan humanitariamente dedican su tiempo y fuerzas, principalmente sacerdotes, monjas y seglares sin otro interés que el servicio a Dios, las acciones encomendadas y que se cubren, en gran medida, con las aportaciones que llevemos a cabo a través de la citada Asignación Tributaria del I.R.P.F. a la Iglesia Católica.
 

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