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OPINIÓN - JUEVES, 15 DE JULIO DE 2010

 

OPINIÓN / EL ESQUINAZO

Madrid en la calle
 


Jesús Carretero
jesuscarretero@elpueblodeceuta.com

 

Y no por ninguna invasión de franceses, ni de gentes venidas de otras galaxias, sino para recibir, saludar y agradecer a los campeones del Mundo por haber hecho que España haya sido el centro del Mundo, en la tarde noche del domingo.

Ni siquiera el calor, tras la llegada de la Selección Española, procedente ya de Sudáfrica, frenó a los madrileños que se adueñaron de las calles, por todo el recorrido que en autobús descapotable, hicieron por una gran parte de Madrid clásico.

Más de dos millones de curiosos, en las calles de Madrid, muchos de ellos procedentes de distintas partes del territorio español, incluidos varios de mi propio pueblo, aguantaron una larga tarde, con sol de justicia y refrescados, únicamente, por ciertas mangueras para atenuar el mucho calor del lunes en Madrid.

Madrid, la capital de España, recibió y representó a toda España en el homenaje a la Selección Española. Madrid acogía en sus calles a andaluces, castellanos, extremeños, gallegos, vascos o catalanes. No había unas banderas especiales, tenía que haber una sola, la de todos y es la que más se vio, a pesar de que algún “catetillo” quisiera hacer méritos exhibiendo la de su autonomía, cuando no venía a cuento, por cuanto en Sudáfrica, como en toda la prensa mundial no se hablaba de la comunidad del que había metidos dos goles, del que había detenido un penalti, ni del que vio una cartulina amarilla, sino que se hablaba de la Selección de España, todavía una sola y sin resquebrajaduras, a pesar de ciertos “montillas” que en esto de Nación, Estado y Lengua, son unos auténticos analfabetos.

Lo bueno, lo auténtico, lo natural es que durante muchas horas, desde las cuatro de la tarde, hasta bien entrada la madrugada, hubo fiesta en Madrid y, también, en toda España, porque las diversas cadenas de televisión, con auténtico sentido de lo que es oportuno, aunque no sé si totalmente conveniente, hicieron un despliegue informativo como jamás habíamos visto aquí.

Y ahora, al haberlo vivido en nuestras propias carnes, no nos debe extrañar que, en casos similares y que han repetido ya en varias ocasiones, Brasil, por ejemplo, haya tenido en esas ocasiones en las que ganaron un Mundial, dos carnavales en un solo año.

Aquí no hemos tenido carnaval, hemos festejado, por primera vez, un triunfo que hace cinco años no hubiéramos soñado que lo íbamos a lograr.

Y para los desinformados que se han extrañado que en el recorrido por Madrid no hubiera parada especial en el Ayuntamiento o en la Comunidad de Madrid, hay que decirles que este festejo sólo podría haber hecho esas paradas, si estuviera programado que, desde hoy, por ejemplo, se fueran a recorrer las distintas comunidades autonómicas y los ayuntamientos, todos, del país, incluido el de Navalvillar de Pela o el de Cantimpalos, por ejemplo.

Este “viaje”, por Madrid, se detuvo donde se tenía que detener, y por orden de importancia, comenzando por la “residencia” oficial del Jefe del Estado y siguiendo por la del Presidente del Gobierno. No había nada más, no tenía que haberlo en el protocolo.

Y es que todo lo demás fue un saludo de la Selección al pueblo, a todo el pueblo que, durante el mes que ha durado el campeonato, estuvo empujando y confiando en aquellos que vestían la camiseta de España. A ese apoyo es a lo que correspondió el equipo, todo él, recorriendo la capital del reino.
 

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