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ACTUALIDAD - DOMINGO, 15 DE AGOSTO DE 2010


pasajeros esperan para el embarque. e.p.

operación paso del estrecho
 

La fluidez marca la mitad de la
OPE y el primer fin de semana
del Ramadán en el puerto ceutí

El preembarque de vehículos no soporta grandes colas durante la jornada. Los musulmanes con destino a Francia y
Bélgica se adhieren a la claúsula del
Corán que les permite romper el ayuno mientras soportan largas horas de viaje

CEUTA
Redacción

ceuta
@elpueblodeceuta.com

Nada de atascos, ni grandes colas, ni discusiones o enfrentamientos que se pueden llegar a crear en las situaciones de estrés que otros años se han vivido en el puerto de Ceuta a la hora de embarcar para cruzar el Estrecho de Gibraltar durante la operación retorno.

Concretamente la jornada de ayer puso un punto y a parte en la Operación Paso del Estrecho de este año, cumpliéndose el primer mes de la misma, a la que se añadió la coincidencia con el primer fin de semana del Ramadán; dos circunstancias que hubiesen sido idóneas para que la zona de preembarque de vehículos se hubiese convertido en una batalla campal para ver quien entraba primero en el ferry. O, por consecuencia, durante la cual los voluntarios de Cruz Roja hubiesen necesitado refuerzos para socorrer a tantas y tantas personas que durante el sol no prueban bocado ni hidratan su cuerpo para no poner en tela de juicio sus creencias religiosas.

A pesar de todo, casi un centenar de pasajeros esperaron en cada rotación su turno para entrar en las embarcaciones rápidas, en su mayoría, ciudadanos europeos que regresaban a sus hogares, para los que les quedaban duras jornadas de viaje por el apretado sol de los últimos días y el cumplir con el Ramadán. Eso sí, hasta Francia y Bélgica, los destinos más frecuentes. “Lo cierto es que, al coincidir con el calendario lunar, nos quedan siete años todavía soportando estas altas temperaturas sin probar comida o beber mucha agua. Pero el cuerpo se va adiestrando y la fe puede con todo. Además, existe una claúsula en el Corán que nos permite, cuando viajamos, romper el ayuno aunque luego tenemos que recuperar ese día. Entonces, cuando estamos cansados en el trayecto, paramos, descansamos, comemos y bebemos agua”, advirtió Mustafa Tahgla.

Entre esperas, los pasajeros comentaban la tranquilidad y el sosiego que este año se vivía en los carriles de la zona de preembarque. Y tan pocos en tanto espacio incluso daba para narrar relatos y anécdotas personales como la de Eloy, un ciudadanos de Corea del Sur que viajaba junto a su amigo marroquí y, por solidaridad, llevaba tres días cumpliendo con el Ramadán. “Es un poco complicado pero no voy a caer en el intento. Además, creo que es saludable para oxigenar el cuerpo, perder trigliceridos y buscar un cambio en mi vida. Aunque, sobre todo, por solidaridad y estar en las mismas condiciones que él durante el trayecto”, confesó Eloy.
 

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