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OPINIÓN - VIERNES, 17 DE SEPTIEMBRE DE 2010

 

OPINIÓN / EL ESQUINAZO

Atenciones en los barcos
 


Jesús Carretero
jesuscarretero@elpueblodeceuta.com

 

A mi regreso, para comenzar un nuevo curso, en Ceuta, uno más, ya el número 42 como docente, me he encontrado con unas inquietudes muy cercanas a las que había cuando me marché al finalizar el pasado curso: el intento de que el billete del barco sea más barato.

Esto, querámoslo o no, es el asunto que llevamos constatando, desde hace años, y no sé el interés que habrá habido en rebajarlo, pero la realidad, hasta hoy, es que, nada se ha logrado en contra de lo que han querido las navieras y ya han pasado varias por aquí.

Sin embargo, mi idea no es hablar de los precios que son los que son, yo, en esta ocasión, voy a abordar algo nuevo que me encontré en mi viaje de regreso, el pasado miércoles, en FRS.

En un par de ocasiones ya, yo he escrito sobre esta naviera y siempre he destacado las buenas maneras, las atenciones y el orden que había en ella, lo que para mí era el reflejo de unas ideas alemanas, encaminadas a que todo esté perfectamente ordenado.

Eso lo sigo manteniendo, pero en el viaje que yo hice el pasado miércoles, con salida de Algeciras a las siete y media de la tarde, detecté cierta dejación en el sentido de que no una persona, sino varias, viajaban como lo pueden hacer en otras navieras, tumbados a su manera, ocupando varios sitios, poniendo los pies “ si no en la boca del vecino, casi” y eso en FRS no es lo normal, o no lo era hace unos meses.

Yo estoy de acuerdo en que la gente que viene desde hace más de mil kilómetros, incluso dos mil, al llegar a Algeciras vienen “tan rotos” que en cuanto se sientan en el barco, de lo único que tienen ganas es de dormir, cuanto más mejor, claro que una cosa es que uno, por muy cansado que venga, trate de dormir y otra cosa es que ocupe varios sitios y dé una imagen que para nada debe permitirse, en un viaje como éste, y menos todavía que haya que aguantarlo, por parte de los demás.

Yo, también, venía cansado, tras haber hecho, sin descansar, más de 620 kilómetros.

Repito que esa situación sería normal, siempre lo fue, en otras navieras, pero si es que ya se ha hecho normal, también, en FRS es que una naviera seria se ha convertido, al tocar el Estrecho, en una más que, con tal de “llenar” el barco, lo demás no parece importar mucho, y eso lo lamento, porque FRS era algo diferente, no sólo por el barco, que es más pequeño, sino por esa comodidad y todo lo que conllevaba.

Ahora mismo, no sé cual será la respuesta, porque seguro que la voy a tener y lo que me agradaría es que eso que he expuesto y que ha sucedido, se tratara de un hecho incidental y aislado, y que no se trate de algo a tono con ciertos pasajeros que, especialmente, en verano y en algunas otras fechas muy concretas, de forma masiva, cruzan el estrecho en una de las dos direcciones, y cada año de la misma forma.

Visto esto, poniendo los puntos sobre las “íes” en lo que no nos gustó, en absoluto, lo que sí es cierto y en esto no ha cambiado FRS es en cuidar como ninguna otra naviera, todos los detalles en los garajes especialmente.

Así es como lo hemos visto, en el tiempo que lleva esta compañía, no mucho tiempo, pero lo suficiente para dar una imagen de lo que es y lo que quiera ofrecer. Por eso, precisamente por eso, nos ha extrañado lo que habría sido normal en otro barco.
 

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