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sociedad - VIERNES, 24 DE SEPTIEMBRE DE 2010


helen lieberman. reduan.

helen lieberman / xii premio convivencia
 

Lieberman: «Me encantaría que el carácter humano de esta ciudad fuese algo universal»

La galardonada con el XII Premio Convivencia confiesa no creer en la integración social exponiendo como ejemplos Australia o América, aunque reconoce haber comprobado en dos días que “en Ceuta sí es real”
 

CEUTA
Cristina Marzán

ceuta
@elpueblodeceuta.com

Considera como reto reducir el desempleo aunque reconoce que crear una fábrica más de las que ya tiene es una tarea muy difícil. Sin embargo, para la galardonada con el XII Premio Convivencia, no hay nada por lo que tirar la toalla, por ello, y desde que tenía 20 años, apostó por la igualdad social sin importar la raza, el sexo o la religión. Aunque confiesa no creer en la integración, puesto que tiene como ejemplos Australia o América, Helen Lieberman ha comprobado que en Ceuta “sí es real”, por ello, me encantaría que “el carácter humano de esta ciudad fuese algo universal”. Palabras que además trasladará a los ceutíes el próximo domingo en el acto de entrega de esta condecoración.

Pregunta.- A dos días de recibir el Premio Convivencia Ciudad Autónoma de Ceuta, ¿a quién dedicará este galardón?

Respuesta.- A la fundación que he creado, ‘Ikamba Labantu’.

P.- Después de una larga trayectoria que inició con apenas veinte años, ¿cuáles cree que han sido los valores que la han convertido en ‘la madre Teresa de Sudáfrica’?

R.- El haber conservado siempre el espíritu de lo creado desde un principio. Nunca hemos cambiado nuestro objetivo y las personas que trabajan conmigo mantienen mi mismo ideal. Muchas veces, cuando empiezas a trabajar en algo a través del tiempo, van cambiando factores como las pretensiones, el dinero, pero nosotros siempre nos mantuvimos firmes, creyendo en lo que deseábamos hacer. Eso es lo más importante, mantenerse fiel.

P.- ¿Cuál fue la clave para superar las dificultades raciales a las que se enfrentó nada más llegar a ese hospital de Ciudad del Cabo, y hacer entender que el color de la piel sólo era eso, un color?

R.- La realidad es que nunca tuve que explicarles la diferencia entre blancos y negros, simplemente, trabajaba con todos los que me necesitaban, independientemente del color o lo que fuera.

P.- ¿Hubo algún momento en el que se replantease renunciar a su labor humana y solidaria?

R.- Lo cierto es que nunca lo he pensado porque las personas que han estado conmigo y me han rodeado estos años son maravillosas, aprendiendo de ellas que se puede salir adelante y atravesando las circunstancias con una sonrisa.

P.- Además de logopeda, ¿con qué valores personales, que luego pudo hacer suyos, supo dar respuesta a la miseria y la segregación racial entre los sudafricanos?

R.- Con el trabajo en comunidad. Me siento privilegiada por poder trabajar con ellos aunque ya no sea terapeuta o logopeda. Poco después de empezar a trabajar en la asociación, deje mi labor sanitaria para dedicarme a la humana.

P.- Actualmente, cuenta con un gran respaldo de voluntarios que trabajan por los ideales de ‘Ikamba Labantu’, ¿qué es necesario para unirse a vuestra labor?

R.- Para ser un voluntario necesitas hablar varios idiomas, tener las osas muy claras y, realmente, yo soy la única voluntaria de la organización. Vienen muchos estudiantes universitarios a ver cómo trabajamos pero se necesita mucho tiempo para supervisarlos.

P.- Durante su estancia en Ceuta ha querido conocer Tánger y Tetuán, ¿por algún motivo en especial?

R.- Porque pertenecen a otro país, donde reside otra gente, y quería ver cómo viven y cómo son.

P.- ¿Cree usted en la integración social en la sociedad actual, independientemente de la raza, el sexo o la religión?

R.- Creo que no o, por lo menos, En Australia o América no la hay. Aunque creo que en Ceuta sí es real.

P.- ¿Y cómo lo ha percibido en estas escasas horas que lleva en la ciudad autónoma?

R.- Lo puedo ver porque en la calle la gente va mezclada y no hay zonas divididas por lugar de residencia, como ocurre en otros países.

P.- A nivel personal, ¿cuál ha sido la mejor crítica que ha recibido a lo largo de su vida?

R.- Cuando algunas veces veo en el ‘Town Ship’ que la gente todavía está sufriendo, lo sufro yo misma, pero son ellos mismos los que me dicen que mañana cambiarán las cosas, que tenga paciencia. Y cuando las mamás cogen a los niños en su regazo, me hacen sentir bien. Creo que estas experiencias son las que resultan gratificantes.

P.- ¿Existe algo que crea que debe hacer aún pero que piense que pueda ser inalcanzable?

R.- Me gustaría encontrar más trabajo para la gente y tener otra fábrica pero creo que tengo ya muchas, incluso que exportan, y va a ser muy difícil. Pero hay demasiadas personas desempleadas, es un gran problema, y me gustaría resolverlo, aunque reconozco que es complejo.

P.- ¿Qué le gustaría dejar en la memoria de los ceutíes?

R.- Me encantaría que todo el mundo pudiera ser como Ceuta. Me siento muy honrada por recibir este premio y, sinceramente, admiro mucho la motivación de esta ciudad por conseguir vivir en esta mezcla de culturas. El carácter humano de esta ciudad me encantaría que fuese algo universal.
 

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