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OPINIÓN - DOMINGO, 3 DE OCTUBRE DE 2010

 
OPINIÓN

Miscelánea semanal

Por Manuel de la Torre


LUNES. 27

El domingo pasado, en ‘El oasis’, escribí de las personas e instituciones que fueron premiadas por el consejo de la Dirección de Los Rosales, debido a la celebración del Día de la Merced. Pero olvidé, por culpa de un descuido imperdonable, mencionar a Ahmadieeh Jurdi, médico de la prisión ceutí, a quien le fue concedida la Medalla de Plata al mérito penitenciario. Espero que Ahmadieeh no se haya sentido menoscabado y acepte mis disculpas. Y por si le sirve de algo al médico premiado con tan extraordinario galardón, le diré que su expresión gozosa, atiborrada de nervios, cuando fue a recoger la medalla, hizo posible que se avivaran mis sentimientos más nobles hacia su persona. Aprovecho también las disculpas para decirle a Máximo Martínez, subdirector de Tratamiento de la cárcel de Los Rosales, que siempre es un placer poder saludarle y charlar con él

MARTES. 28

Me llama Luis Parrillas para preguntarme si estoy dispuesto a comer con él. Parrillas es un constructor cordobés, que cada semana permanece tres días en Ceuta, y que se ha ganado el afecto de muchísima gente. Le digo que sí. Y quedamos citados para vernos en ‘El Mentidero’. De este sitio, tras bebernos la cerveza conveniente, nos dirigimos al Hotel Parador La Muralla para tomar el aperitivo. Aprovechamos la visita para saludar al director: Pedro Fernández Olmedo. Y no tenemos el menor inconveniente en felicitarle por lo bien servida que estuvo la boda a la que fuimos como invitados la semana pasada. Luego, a la hora prevista, decidimos comer en ‘La Tasca de Pedro’. Y allá que nos recibe éste con la amabilidad acostumbrada. A Pedro Carmona García, a quien conozco desde hace la tira de años, le tengo mucho aprecio. En ocasiones, pienso que Pedro me cae muy bien porque como opíparamente, cada vez que visito su establecimiento. Lo cual es una verdad tan grande como una catedral. Pero hay más: el trato que me dispensa Pedro, a mí y a quienes me acompañan, es de los que obligan a hacerle el artículo.

MIÉRCOLES. 29

Aurelio Mata es arquitecto. Un arquitecto que se pirra por el fútbol. Y, sobre todo, por la Asociación Deportiva Ceuta. Mata lo pasa muy mal durante los partidos. Tan mal que los nervios se apoderan de él y conviene recomendarle calma. El domingo pasado, cuando AM estaba sufriendo lo indecible, debido a que el Calvo Sotelo dominaba la situación, recibió la llamada de un hijo suyo, que estudia arquitectura en Madrid, para preguntarle por cómo se estaba desarrollando el partido. El hijo de Mata, conviene decirlo, es otro forofo de la ADC, y le dijo al padre que le era imposible localizar una emisora que le contara cosas relacionadas con el partido. Y Aurelio, sin pensárselo dos veces, echó mano del teléfono portátil y se dedicó a relatarle pasajes del encuentro a su hijo. Acabó con la carga, lógicamente, y se vio precisado a pedirle otro móvil a un buen amigo que estaba sentado a su vera. El hijo de Aurelio Mata, estudiante de arquitectura en Madrid, quiere sacarse un abono para ver tres partidos durante unas vacaciones que va a disfrutar en Ceuta. Personas así, con tan grande devoción por el equipo de su tierra, merecen mención y reconocimiento.

JUEVES. 30

Me paran en la calle para que opine de ciertos sujetos que andan diciendo mentecateces sobre el precio de las entradas para ver al Fútbol Club Barcelona. Mi respuesta es rápida: a lo mejor son mandados por alguien que esperaba recibir un montón de entradas, a bajo precio, para venderlas con su producto de toda la vida. Y a partir de ahí, por más que tratan de sonsacarme, guardo un silencio sepulcral. Ante mi negativa a seguir hablando de un asunto tan absurdo, se cambia de tercio, y yo aprovecho el momento para referirme a la envidia. De la que Quevedo decía que va tan flaca y amarilla porque muerde y no come. La verdad es que vuelve el Barcelona a visitar el Murube, para jugar un partido de la Copa del Rey, nueve años después de haber venido. Y también, tiene guasa la cosa, siendo presidente José Antonio Muñoz. Todos los demás comentarios sobran. Y mucho más los que van preñados de maledicencia. Atención: la envidia causa trastornos dañinos que terminan desembocando en problemas físicos de mucho cuidado.

VIERNES. 1

Me levanto muy temprano para darme un paseo por la playa de Benítez. Trato de aprovecharme del veranillo de San Miguel que estamos disfrutando. Me recreo en la suerte y cuando regreso a mi casa me percato de que me he apropiado de gran parte del tiempo que invierto en escribir por la mañana. Así que decido recuperarlo privándome de salir a la calle para tomar el aperitivo y charlar con las personas que se encarten. Por tal motivo, a las dos de la tarde suena el teléfono de alguien que me ha echado de menos en los sitios que ambos solemos frecuentar. Y, tras interesarse por mi ausencia, pasa a decirme lo siguiente: “Parece ser que Pedro Gordillo iba a ser propuesto como asesor de la Universidad Nacional de Educación a Distancia de Ceuta, y que los profesores del centro expresaron su disgusto ante la posibilidad de que se llevara a cabo el nombramiento”. Prometo a quien me llama, porque suele ser persona nada acostumbrada a tragarse macutazos y, mucho menos, a airearlos, que haré la consiguiente averiguación. Y cumplo con mi palabra. He aquí la respuesta obtenida: “Pedro Gordillo no ha sido propuesto, se me dice, para el cargo de asesor. Y en la UNED de Ceuta nadie, de haber sido así y reunido el claustro de profesores, habría osado boicotearle”. Por lo tanto, ahora habla quien escribe, dejemos a Gordillo en paz. No vaya a ser que se le hinchen los cataplines y le dé, cuando corresponda, por salir cantando por bulerías. Que para eso nació en tierra donde ese cante se dice mejor que en ningún otro sitio. Oído al parche.

SÁBADO. 2


Me he convertido en asiduo lector de unas páginas que vienen en internet, bajo el título de “Gente y habitantes de El Puerto de Santa María y de Cádiz”. Páginas que tienen la marca inconfundible del buen hacer que ofrece siempre ‘Diario Cádiz’, en todo cuanto publica; aunque sea prestando su colaboración. En esta ocasión, me he encontrado con la biografía de Andrés González Ponce. Defensa del Cádiz, allá cuando los sesenta del siglo pasado estaban dando las boqueadas y comenzaban los setenta. Formó pareja con otro defensa de tronío: Miguel Bernardo Biancheti, “Migueli”. Por cierto, que tengo entendido que éste viajará a Ceuta con la expedición del Barcelona, el día 26 del mes que corre. A lo que iba, que Andrés González no se olvida que acabó su carrera futbolística, ejerciendo de segundo entrenador conmigo en el Portuense. Así que aprovecho el motivo para decir de él que le sigo recordando como una de las personas más íntegras y buenas, en el sentido exacto de la palabra, que yo he conocido. Tal es así, que a veces, si el momento lo requiere, disfruto contando nuestra conversación en Andorra la Vella, en la recepción del Hotel Canut, tras haber jugado en esa localidad. Fue, a partir de ese momento, cuando González Ponce pasó a ser segundo entrenador y persona de mi absoluta confianza. Y a fe que respondió con creces en su cometido. Vaya, desde aquí, mi deseo ferviente de que todo le vaya bien en la vida. Lo merece, sobradamente
 

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