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OPINIÓN - SÁBADO, 9 DE OCTUBRE DE 2010

 

OPINIÓN / ESPAÑA CAÑÍ

Amanecer Malayo
 


Nuria Van Den Berghe
nuriavandenberghe
@elpueblodeceuta.com
 

He barajado dos títulos para este artículo, el otro es “De cómo una causa judicial será capaz de acabar con todo un Sistema”. Y lo digo desde la perspectiva de que nunca, jamás, ni en Ceuta ni en Melilla tendría lugar un montaje como la vergonzosa y publicitada “Operación Malaya”. Para “eso” es necesario un tipo de jueces que, gracias a Dios bendito, ni existen ni permiten que existan en ninguna de las dos ciudades.

Y hablo con fundamento, conozco el tema con suficiente profundidad y he asistido a esa ordalía contra el Sistema Zapateril que han sido y están siendo las cuestiones previas del juicio que se celebra en la Sección 1ª de la Audiencia de Málaga. He asistido y de la indignación más absoluta he pasado a la vergüenza y al bochorno ante la clase de justicia que a veces nos hacen padecer a los españoles. ¿Justicia? Oigan a los abogados, al prestigioso catedrático Bajo Fernández a quien, el juez Torres, descamisado, le gritó ¡Yo soy el jefe de la policía!. O al ex magistrado Ruiz Villén cuando explicó con conocimiento exhaustivo de causa como el juez Torres, teledirigido, se apropió del tema malayo vulnerando todas las normas de reparto y llevando la absoluta nulidad al procedimiento. Aquí y en cualquier Estado de Derecho.

¿Y qué hacían los tres magistrados de la Sala 1ª de la Audiencia? Vale. Lo cuento. El Presidente Godino, gran persona y mejor profesional, advirtió en días anteriores que pedía “respeto” para el tristemente famoso instructor del invento, el juez Torres. Las defensas empezaban a tirar, con munición del 22, poquita cosa, un ensayo. Allí empezamos a clamar y a debatir sobre el hecho de “pedir respeto” para la penosa actuación del supuesto “juez”. A ver, el respeto ¿Se impone bajo la amenaza de una sanción o, por el contrario, se merece? No. El respeto no se puede ordenar” ni “imponer” el respeto se merece o no se merece. Nadie jamás faltaría al respeto ni a José Godino, el presidente, ni al magnífico Rafael Linares ni a Caballero Bonald. Esos tipos merecen ser respetados. Por su trayectoria impecable, por su profunda humanidad y porque ¡que carajo! Merecen ser jueces, por eso nada tienen que imponer, a los letrados, a los imputados y al guardia de la puerta, nos emana el respeto y el reconocimiento de manera espontánea. Les queremos.

¿Se figuran ustedes al famoso juez Torres gritándole a un jurista como lo es Bajo Fernández, que él es “el jefe de la policía”? ¿Qué espera el Poder Judicial para expulsar de la carrera de manera fulminante a ese individuo? Lo decían los periodistas, lo comentaban los cámaras y lo suspiraban los de los micrófonos “se ve que perro no come carne de perro”. Tíos ¡que asqueroso es todo el Sistema hasta que llegue Rajoy!. Y el macabro show de la Malaya parece la manera más directa de sentar al barbas en el sillón de la Presidencia del Gobierno y la vía directa a esa profunda y animada “regeneración democrática” por la que todo suspiramos y que va a dar la vuelta a nuestra España como a un calcetín. O le va a dar la vuelta como a una de las campanas de nuestros corazones de piedra, que son las catedrales, tocando a gloria. Las campanas al vuelo cuando larguemos a estos diabólicos de ahora porque, no olviden que el PP va a ser para España como un mister proper o como un limpiador de esos que se presentan con la coletilla publicitaria de que “limpia, escamonda y da esplendor, vote el PP, por favor”.

Película de terror antidemocrático y anticonstitucional las cuestiones previas. Y ya los abogados atacando en plan duro y auténtico. Y los magistrados de la Sala asistiendo en silencio, con gesto impenetrable a las más horrorosas acusaciones contra la instrucción. Ya nadie pidió “respeto” para el Torres y sus decisiones y actuaciones. Allí era mejor oír y callar.

Como cuando intervino el letrado Antonio Urdiales y asoció las Iniciales de la agenda de Roca, JAG, las que tenían al lado la cantidad de doscientos mil euros, con el Comisario General de la Policía y soltó una diatriba tan terrorífica que las pantallas de los televisores temblaban. ¿Qué no lo han visto en televisión? Normal. Ni lo van a ver. Por ahora. Tal vez se atrevan los del “Salvame” o similares. A eso se llama preparar el camino de los peperos con la alfombra roja y los focos. Pero Urdiales, incontenible se burlaba del PP y del PSOE preguntando que adonde estaban en la pieza separada cuando se investigaron las famosas iniciales de los doscientos mil euros y que por qué no tuvieron los cojones de personarse a investigar y que por qué a los dos inspectores que quisieron seguir investigando “hacia arriba” les desterraron a la comisaría de El Palo a detener a engancháos vendiendo paquetillas. Horrores y pesares. ¡Que vergüenza más horrorosa!.

Y más voces “¿Por qué a la niña de Roca se la llevaron esposada de su colegio delante de sus compañeras y de las monjitas y al juez Urquía que se comió sesenta mil euros de Roca e hizo todo tipo de maldades no le detuvieron ni esposaron jamás?” Los periodistas murmuraban, la Ciudad de la Justicia era un inmenso murmullo de asco y de incredulidad. Y los tres magistrados serios. Muy serios. Todos nos preguntamos ¿Les dejarán hacer justicia o las presiones serán demasiado brutales? Pero esos magistrados tienen pasta de jueces de los buenos, difícil lo van a tener los de arriba para obligarles a no declarar la nulidad y continuar con la farsa infame y vergonzosa, anticonstitucional y repelente. Un show oprobioso que algún día será llamado “Amanecer Malayo” porque supondrá el nacimiento de una nueva época para todos.

Pero, antes que nada, supondrá el compromiso del PP y su juramento (nosotros juramos, no prometemos) de que, en los tiempos que vienen, nunca, jamás, bajo ningún concepto, sucederá algo semejante a lo que estamos presenciando en esa enorme sala de la Sección 1ª de la Audiencia Provincial de Málaga. Y que, cuando llegue el PP, se hará justicia y que aquí eso de que “perro no come carne de perro” será pura ficción porque los perros van a tener que comer hasta aceitunas , luego escupir el hueso y a continuación pedir un calimocho para “achuchar”. Ya no habrán más “intocables” y todos seremos iguales ante la ley. Porque el pueblo español lo quiere y lo demanda, nada de “castas privilegiadas” nada de “aforados”, nada de mamoneo, que la justicia, para ser justicia, o emana del pueblo y para el pueblo o no es.
 

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