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OPINIÓN - SÁBADO, 9 DE OCTUBRE DE 2010

 

OPINIÓN / EL ESQUINAZO

El de el jersey de rayas
 


Jesús Carretero
jesuscarretero@elpueblodeceuta.com

 

Me refiero a Evo Morales, presidente de Bolivia, que además de dedicarse a “proteger la democracia” en su país, ahora le ha dado por jugar al fútbol, en lo que, en un solo día, ha emulado a cualquiera de los “rompe piernas” que hay en ciertos campos.

Lo malo, o lo peor, es que éste, que como persona ha dejado mucho que desear, como futbolista ha superado un punto más de lo que son capaces de hacer ciertos “pela-gatos”, en cuanto se hacen con un ápice de poder.

Meter goles no sé si los metería, pero la “mala leche” la demostró con un adversario en el campo, con alguien que además es adversario político, al que le dio todo un rodillazo en los “bemoles”, como si terminara de hacer la jugada del siglo.

El muy desvergonzado del jersey de rayas, no tuvo el más mínimo pudor en vestir una camiseta con el número 10, número que en su día lucieron tanto Ferenk Puskas, uno de los más grandes jugadores de la historia del fútbol, así como Maradona, otro grandísimo del balón, con el que ambos hicieron las delicias de todos los que querían ver fútbol del de verdad.

El de el jersey de rayas, entre sus glorias, con ese rodillazo, debiera haber logrado que, de ahora en adelante, ningún club serio saque la camiseta con el número 10 al campo, sin más.

Y ya, yendo a lo serio, hay que decir ¿Qué confianza pueden tener, ni los adictos, ni los contrarios a un presidente de su país que, en un acto de entretenimiento, se dedica a agredir a un adversario?.

Por esos caminos es por donde van estos personajes que luego se dedican a correr medio mundo mendigando fondos que, es más que dudoso que los vayan a utilizar para el bien de su país.

La visita del de el jersey de rayas a nuestro país, en viaje oficial, nos pareció un viaje esperpéntico que no nos daba prestigio y nos costó un buen dinero, posiblemente, más de la cuenta.

No sé si hubo devolución de visita, pero mucho cuidado deberán tener los responsables españoles, si un día visitan al del jersey de rayas, porque se exponen, si le llevan la contraria, a venirse para España con un rodillazo “en las partes pudorosas” y de consecuencias..., cualquiera sabe como.

Y como esas cosas sólo pueden suceder en territorios regidos por impresentables, haciendo la corte al del jersey de rayas estuvo el árbitro que, por si las moscas, en vez de expulsar al agresor, expulsó al agredido, con lo que la casta arbitral, también ahí se retrató, y tendrán que tener cuidado de que no salga ningún pelotero con el número 10, no vaya a ser que se nos haya colado de rondón Evo Morales, camuflado en la indumentaria de cualquier equipo, para propagar su defensa de la democracia.

Aparentemente, me estoy tomando el asunto a “choteo”, pero nada más lejos de la realidad, por cuanto me parece que es un desprestigio para un país como el nuestro tener cualquier tipo de relaciones con personajes de la calaña del de el jersey de rayas, su traje oficial, en las visitas a otros países.

El fútbol, un deporte noble, cada día más abierto a todas las castas sociales y a todos los países. Un deporte que abre fronteras, ha tenido la mala suerte de ver como lo intentaba practicar, también, un indeseable, que mostraba sobre el césped el mismo talante y las mismas formas, para con sus adversarios, que practica en los despachos, cuando sale a colación algo que no está a tono con lo que él o los suyos están ordenando.
 

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