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sociedad - DOMINGO, 10 DE OCTUBRE DE 2010


David Mata y Paula García. m.l.

REPORTAJE / VIVIENDA
 

Pesadillas antes de llegar

La búsqueda de un piso o habitación en Ceuta para aquellos que deciden estudiar, trabajar, o vivir en la ciudad se convierte en una tarea complicada para la mayoría de ellos
 

CEUTA
Marta Labella

ceuta
@elpueblodeceuta.com

A Ceuta llegan numerosos estudiantes y trabajadores a lo largo del año por distintas razones, ya sea por estudios, por motivos laborales o simplemente porque eligen esta ciudad para vivir.

Cuando llega el mes de octubre la demanda de pisos o habitaciones para alquilar se multiplica y el buscarlo se convierte en una pesadilla.

El grado de aprovechamiento y de hacer negocio por parte de algunos propietarios se vuelven descarados y hace que los interesados en arrendar una vivienda se convierta en una tarea más que complicada.

El caso de David Mata, estudiante de enfermería y natural de Granada es un ejemplo de ello. Llegó a Ceuta el 6 de septiembre con 20 días de antelación al comienzo de sus clases. Buscaba una habitación en un piso compartido, pero después de pasar dos interminables días lo único que encontraba eran habitaciones “en muy malas condiciones, y a unos precios desorbitados”, según explica el estudiante.

Decidió, entonces, alquilar un piso él mismo a su gusto y buscarse a sus compañeros.

En el tablón de anuncios de la facultad de enfermería encontró una vivienda cercana a la escuela. “El precio no estaba mal si se pudiera compartir con dos compañeros más, pero a pesar de contar con tres dormitorios, las habitables sólo eran dos”, así que David Mata y Paula García, persona con la que comparte el inmueble, están pagando un precio “algo alto para lo que nos podemos permitir, pero no nos quedaba otra”, decia Paula García.

Este problema no sólo lo sufren estudiantes sino que los mismos autóctonos que deciden emanciparse viven la misma situación.

Francisco Cruz tiene 24 años y decidió en septiembre del año pasado independizarse, pero no fue hasta el mes de enero de 2010 cuando encontró algo que se asemejaba a lo que buscaba. Al ver el precio que le pedían no le quedó otra posibilidad que buscar algún otro inquilino para compartir gastos. “Mi idea era vivir sólo, y pedir la ayuda que el Ministerio de Vivienda ofrece para la ‘renta básica de emancipación’, pero después de seis meses esperándola aún no he recibido ni un sólo euro y he tenido que buscar más personas que vivan conmigo”.

Sin embargo, la Casa de la Juventud presta ayuda a todos aquellos que la soliciten. Debido a las dificultades que se encuentran los jóvenes en el mercado inmobiliario, además de sumarle la inestabilidad laboral en la que se encuentran, también está el factor que entre algunos propietarios existe la errónea idea de identificar juventud con irresponsabilidad.

María Victoria Granja, de 32 años y madre de 2 niñas de 10 y 13 años, vino a Ceuta según dice “a la aventura, con los riesgos que eso conlleva”. Llegó en junio desde Málaga, y hasta principios de septiembre “estuve dando tumbos hasta dar con la Casa de la Juventud, que conmigo han cumplido una gran labor”.

Vino porque necesitaba un cambio de vida, y no se lo pensó, pero no pudo imaginarse que se encontraría con todas aquellas dificultades, “gracias a unos familiares que tengo aquí, pude pasar los dos meses hasta que me aconsejaron que viniera a la Casa de la Juventud y me puse en contacto con ellos”. Esta madre asegura que las gestiones que llevaron a cabo y el interés que mostraron, hicieron que al fin en septiembre pudiera estar ella y sus hijas en un piso instaladas. “Vi varios pisos pero yo quería lo mejor para mis hijas, y quizás fuera la tercera que vi, pero la que me gustó para las tres” explicaba María Victoria cuando se le preguntaba por su experiencia.

Qué ofrece la Casa de la Juventud


Esta oficina recibe una media de cuatro o cinco personas al día para solicitar información y asesoramiento realcionado con el arrendamientos de vivienda.

La Casa de la Juventud además de ofrecer ‘bolsa de Vivienda joven en alquiler’, unas de las propuestas que lanza dedicada a los jóvenes, que trata de poner en contacto tanto a propietarios y jóvenes interesados, y ayudar a ambos a encontrar lo deseado, también hacen inventarios del piso, se acompaña al joven a la visita de este para ver si se adapta a sus necesidades, incluso se le supervisa tanto a propietario como arrendatario el contrato que van firmar ambos. Toda una serie de ayudas que a muchos como a Maria Victoria Granja le sirvió para que después de pasar dos meses sin saber donde acabaría, lograra al fín encontrar una casa, en un barrio donde dice sentirse “muy cómoda y sobre que mis hijas sean felices”.

Otras de las orientaciones que dan es sobre el tipo de ayudas tanto locales como estatales que existen tanto para la compra, el arrendamiento y la rehabilitación de viviendas.

También se encargan de hacer campañas de publicidad y difusión a ambas partes tanto en medios de comunicación como presencia en redes sociales.
 

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