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OPINIÓN - SÁBADO, 16 DE OCTUBRE DE 2010

 

OPINIÓN / MIS COSAS

Mis cosas
 


ADE
ade
@elpueblodeceuta.com
 

Era mí época de comer bocadillos de calamares con su correspondiente cerveza por dos veinticinco pesetas, en el bar “La Oficina, sito en la esquina de la calle Carmen. Aún, hoy día, sigue existiendo pero mucho más moderno y amplio, ya que sus instalaciones abarcan las dos calles, Carmen y Preciados, pero perdiendo aquel escaparate lleno de calamares fritos, que tanta hambre quitó a los “capitalistas” especialistas en los bocadillos de calamares.

Estos “capitalistas”, especialistas en bocadillos de calmares, solíamos apuntarnos a formar parte de la clac que tanto abundaba, por aquella época, en los teatros de Madrid, sobre todo en los estrenos, por lo que solíamos recibir cuarenta duros y el bocadillo correspondiente.

Nuestro trabajo consistías en aplaudir varias escenas, sobre todo en la que estaban los protagonistas y gritar, con toda nuestra fuerza ¡¡bravo, bravo!! Al final de la representación silenciando, de esa forma, las posibles muestras de desagrado que algunos pudiesen llevar a cabo.

Así con nuestros gritos de admiración, obligábamos a salir a saludar al respetable al director y al autor de la obra junto a los actores, haciendo bajar y subir el telón varias ocasiones. Por supuesto, al día siguiente, los críticos destacaban el gran éxito que había tenido el estreno de la obra y el gran triunfo obtenido por actores director y el autor de la misma. La clac, era la clac. Y cuarenta duros y el bocata daban para dar todos los ¡¡vivas!! del mundo mundial.

El problema con el que se encontraban autores, directores y actores del evento, el día de su estreno era no contratar la clac, que con sus aplausos les llevase al triunfo, auque la obra no fuese tan buena como se pretendía, a pesar de contar con actores de primera fila que hacían una genial interpretación.

En ocasiones, en cualquier evento, el público va predispuesto a silbar y abuchear a los actores sean cuales sean y vayan al evento que vayan. Ha sucedido en el desfile del Día de la Hispanidad”, donde parte del público, asistente al acto, han silbado y abucheado al presidente del Gobierno, Rodríguez Zapatero mostrando, de esa forma, su descontento con su forma de dirigir a este país.

Días antes, Alfredo Pérez Rubalcaba, siendo el ministro más popular del Gobierno, fue abucheado en Valdemoro durante el desfile de la patrona de la Benemérita.

Al parecer se ha abierto la veda de silbidos y abucheos para todos los ministros / as, miembros y miembras del Gobierno, en cuanto alguno de ellos / ellas, miembros o miembras, vaya a presidir o inaugurar algún evento.

Hay quienes incluso han llegado a acusar a la existencia de una clac preparada para lanzar esos silbidos y abucheos contra el presidente del Gobierno, como antes lo habían lanzado a Rubalcaba.

Sea como sea, muchas personalidades, entre ellas el propio Rey, han mostrado su disconformidad con esa actuación de una buena parte del público asistente al acto de conmemoración del Día de la Hispanidad. ¿ Por qué no existió otra clac, igual se olvidaron de darle los cuarenta duros y el bocadillo?.
 

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