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OPINIÓN - SÁBADO, 18 DE DICIEMBRE DE 2010

 

OPINIÓN / MIS COSAS

Mis cosas
 


ADE
ade
@elpueblodeceuta.com
 

Ya que estamos en el asunto ese de cambiar algunas leyes, tal y como propone José Bono con la Ley Electoral, cambiemos otras que también son necesarias y que afectan a toda la sociedad española, como puede ser la Ley del Menor o la de Huelga.

Hablemos de momento de la Ley del Menor. Una Ley del Menor que es un clamor de la sociedad, solicitando el cambio de la misma, pidiendo que las penas por asesinatos y otros delitos no de menor importancia cometida por los menores se les aplique, a las mismas, una mayor dureza.

No es comprensible que un nene /a, asesine a otro de su misma edad y la pena que se le imponga sean cinco años en un centro y tres de libertad vigilada, como es el caso más reciente que hemos conocido. O sea que dentro de cinco años estará en libertad y pasará por delante de los padres de la chica asesinada, que vio truncada su vida, precisamente, cuando como su asesina empezaba a vivir. Ella desgraciadamente no vive, mientras su asesina seguirá disfrutando de la vida, puesto que saldrá a la calle en plena juventud. Manda…la cosa.

Pero así está la ley y las leyes se hacen para acatarlas, aún cuando seamos muchos millones de españoles los que no estemos de acuerdo con esta ley del Menor que, urgentemente, se debería cambiar por el bien de la sociedad, antes de que ocurra algo de lo que tengamos que arrepentirnos, porque no supimos poner a tiempo el remedio para evitarla.

De acuerdo que al ser menores no se le pueden meter en una cárcel y se les lleva a un centro de menores pero, al mismo tiempo, cuando cumpla la mayoría de edad se le podría juzgar por el asesinato cometido echándole la condena que estipule la ley.

Si esa condena, al ser mayor de edad, supone una pena de cárcel de doce años, se le reducirá el tiempo que ese menor ha estado en un centro de menores. Es decir, para aclararnos, si ha estado en el centro de menores durante tres años, sólo cumpliría nueve años de cárcel después de los cuales quedaría en libertad.

Quizás con esta fórmula y ante el temor de estos menores, que una vez cumplida su estancia en el centro de menores, pasarían a cumplir el resto de la pena en una cárcel, al ser juzgados por mayoría de edad, nos podríamos ahorrar la muerte de muchos menores a manos de otros menores. El miedo a la cárcel hace auténticos milagros.

Igual le hemos dado, sin querer, demasiado poder a unos nenes / as, miembros y siembras menores de edad, que por su escasa formación no han sabido aprovechar las grandes ventajas que la sociedad les proporcionaba con el fin de protegerlos.

Nada de extrañar que ante todas esas ventajas a quienes no están preparados para saber asimilarlas por su falta de preparación, cada día aumente más el número de nenes/as miembros y mimbras de esa sociedad de menores que agreden a sus progenitores sin que les pase nada, Mientras si reciben un cachete que nada supone, de alguno de sus progenitores, no dudan ni un sólo momento en acudir a la autoridad competente para presentar, contra ellos, la correspondiente denuncia por malos tratos. Y cuidado con la que les puede caer a esos padres. ¿O no?
 

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