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OPINIÓN - VIERNES,31 DE DICIEMBRE DE 2010

 

OPINIÓN / EL OASIS

Sánchez Paris: perseguido injustamente
 


Manolo De la Torre
manolodelatorre@elpueblodeceuta.com
 

Hace pocas fechas, tomé el aperitivo con alguien que está muy puesto en cuestiones de asesoramientos. Metidos ya en conversación, acordamos seguir hablando mientras comíamos. Y, cuando nos dimos cuenta, la tarde se había hecho casi noche.

Ese alguien con quien tuve la oportunidad de charlar de muchas situaciones vividas este año que está a punto de fenecer, tiene el don de hablar pausadamente y de arriesgar lo mínimo en lo que dice. Aunque goza lo indecible cuando se le cuentan situaciones para él desconocidas.

Tuvo cabida, en ese hablar extensamente, la situación de Francisco Sánchez Paris. Y debo decir, porque así fue, que el nombre del Jefe de Gabinete salió a relucir porque así lo quiso la persona que compartía mesa y mantel conmigo. Y que, además, no tuvo el menor inconveniente en decirme que su relación con él era excelente.

En principio, y para que no hubiera la menor duda, lo primero que le dije es que mi relación con Sánchez Paris no era ni buena ni mala, por ser inexistente. Ya que con este ceutí, que regresó a su tierra procedente de tierras iliturgitanas, habré hablado yo en cuatro o cinco ocasiones y nunca hubo entre nosotros terreno abonado para que se produjera la menor simpatía. Lo cual me permite referirme al asesor del presidente con entera libertad.

-Entonces, podrás opinar de él, ¿no?

No tengo el menor inconveniente. Mira, los asesores de personas poderosas, llamados validos o favoritos en los siglos XVI y XVII, nunca tuvieron buen cartel y casi siempre terminaron muy mal. Porque siempre han aparecido como personajes capaces de usurpar competencias y obligaciones normalmente ejercidas por sus asesorados. Aunque, en este caso, es decir, en el de Sánchez Paris, a fe que yo no sé si es verdad que ha gozado, y sigue gozando, de tanto poder como sus enemigos airean. De modo que a ti te corresponde sacarme de dudas al respecto.

-Bien, te diré que, como Jefe de Gabinete, Paco ha mandado mucho. Y ha tenido más libertad de decisión que ninguna otra persona en ese puesto. Si bien, y créeme que no trato de defenderle, debido a que nos llevamos bien, es justo denunciar que se le ha venido persiguiendo con saña. Lo cual me parece una injusticia.

-De acuerdo. Pero, según tengo entendido, por lo que se viene hablando, le queda poco tiempo de tener que aguantar las duras embestidas de quienes no le pueden ver ni en pintura.

-Cierto. Y, desde luego, el problema radicará, cuando llegue ese momento, en que el presidente sepa elegir bien a su sustituto, O sea, al sustituto de Francisco Sánchez Paris. Porque no es tan fácil encontrar a una persona que sepa entender a Juan Vivas al primer golpe de vista o bien lleve con resignación y mejores modos todos los varapalos que suelen recibir los asesores. Que son muchos y, en bastantes ocasiones, inmerecidos.

-Ya, pero tan ingrata labor va incluida en el sueldo. Que no es moco de pavo, ¿verdad? Pero dejando ello a un lado, ¿te atreverías a darme el nombre del próximo Jefe de Gabinete, si acaso Sánchez Paris decide darse el piro?

-No tengo el menor inconveniente: Juan Antonio Osuna Díez sería un excelente Jefe de Gabinete. Aunque sería difícil convencerle.
 

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