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sociedad - DOMINGO,16 DE ENERO DE 2011


 jóvenes scouts. gardeu.

REPORTAJE / SCOUTS DE CEUTA
 

“Siempre listos”

Tras el parón navideño, el grupo Scout ‘Omaha 238’ reanudó ayer sus actividades
en Ceuta. El primer acto del año fue la
entrega de diplomas a cuatro lobatos, un tropero y dos monitores del grupo
 

CEUTA
Patricia Gardeu

ceuta
@elpueblodeceuta.com

Lobatos haremos... lo mejor. Scout siempre... listos”. Con estos lemas, muy característicos del movimiento scout, el grupo ‘Omaha 238’, el único existente en la ciudad de Ceuta, concluía la jornada del primer día de actividades del año.

Ayer, los chavales que integran el grupo se reunieron en el barrio de Hadú para celebrar la primera reunión tras el parón navideño. Además del intercambio de impresiones de las fiestas, una buena retahíla de juegos y una lluvia de ideas de cara a los nuevos proyectos que van a realizar a lo largo de este 2011, los monitores, en presencia de los padres de los chavales, hicieron el acto de entrega de diplomas entre los jóvenes que han recibido la promesa Scout.

Este grupo, que pertenece a ASDE (Asociación de Scouts de España) fue reactivado, tras más de dos décadas de parada, en el año 2007, gracias al empeño y la dedicación del presidente de la Asociación de Scouts de Ceuta, Jesús Martín, que había sido scout en su infancia y lamentaba que un grupo “con tanta historia en Ceuta” estuviese desactivado.

Desde entonces, Martín ha trabajado para y por los Scouts, a fin apostar por un grupo en Ceuta que aunase los valores del escultismo. Lealtad, amistad, servicio, protección del medio ambiente, disciplina, alegría, trabajo, y una serie de estímulos enfocados hacia la educación integral de los jóvenes, a fin de, como dice uno de sus lemas, “dejar el mundo siempre mejor de como uno lo encuentra”.

Actualmente, el grupo está dividido, según el rango de edad, en lobatos (niños de ocho a once años) y en troperos (de doce a catorce), aunque las limitaciones en cuanto a monitores les obliga a ser más permisivos con esta franja de edad. Cada uno de estos sub grupos (llamadas ramas en la jerga scout) está controlado por un monitor mayor de edad y por un scout de apoyo, que suele rondar los 17 años, además de por personal de apoyo.

El momento más importante en la vida de un scout es la promesa e imposición de la pañoleta, un acto que solo se realiza cuando el joven se siente preparado y su grupo lo apoya. Durante la mañana de ayer, se entregaron los diplomas que acreditan dicha promesa. Lorena, Pablo, Pablo José y José fueron los cuatro lobatos que, entre risas, recibieron el diploma. Mientras, en tropa, Yoli fue la única que obtuvo el certificado. Su jefe de grupo fue el encargado de recordarles el compromiso adquirido, entre otros, la obligación de todo scout “de hacer una buena acción diaria”.

El jefe de grupo también hizo entrega de los diplomas a los dos monitores. Tatiana es una de ellos. Aunque todos la conocen como Akela, ya que en la rama de lobatos, los nombres de los responsables corresponden a personajes de ‘El libro de la selva’, una tradición heredada de la fuerte amistad que unía al autor del libro, Joseph Rudyard Kipling, con el fundador, en el año 1907, del escultismo, Baden-Powell.

Akela tiene 22 años y es estudiante de Derecho. Trabaja en un bar los viernes por la noche, pero no le importa llegar a las reuniones, que se celebran los sábados por la mañana, sin apenas haber dormido. Le merece la pena estar con los niños, y considera que haber hecho la promesa significa comprometerse “al máximo con el grupo” y “pactar” que va a permanecer en él.

Micael está igual de involucrado en el grupo. Trabaja como militar en Ceuta y dedica todo su tiempo libre a participar desinteresadamente como monitor de tropa. Ya había estado tres años en un grupo Scout de Málaga antes de llegar a Ceuta y asegura que la disponibilidad es fundamental: “Si uno quiere, saca tiempo para venir a los Scouts”. Asegura que hacer la promesa es “como hacer la comunión”, ya que se convierte “en el símbolo de un compromiso que tú has elegido”.

El acto de entrega de diplomas se celebró en la Asociación familiar Bermudo Soriano, gracias a que su presidenta, María del Carmen Martín, les cedió el espacio desinteresadamente. El grupo está a la espera de que finalicen las obras de su nuevo local, que aún no han podido utilizar.

A partir del próximo sábado, el grupo continuará sus actividades, recordando siempre una de las premisas de Baden-Powell: “La verdadera manera de obtener la felicidad, es haciendo felices a los demás”.
 


El grupo Scout ‘Omaha 238’ está a la espera de
que finalicen las obras de su nuevo local

Después de tres años rodando por parques, plazoletas y locales desmontables, la Ciudad les concedió a principios de verano de l año pasado, un local al grupo Scout ‘Omaha 238’ en la plaza central de Bermudo Soriano. El local tuvo un presupuesto de 40.000 euros y una amplitud de cien metros cuadrados, según informó en su día la Viceconsejería de Equipamiento Urbano y Barriadas. “Es importante dado que la labor que realizan los Scouts se basa en la enseñanza de los niños entre otro aspectos”, dijo entonces el viceconsejero, Gregorio García Castañeda. Tras las obras, que llevan iniciadas desde el pasado mayo, se espera poder aprovechar la parte superior el local para el almacenamiento de los materiales. El grupo espera tener listo el espacio para febrero.
 

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