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OPINIÓN - DOMINGO, 20 DE FEBRERO DE 2011

 

OPINIÓN / EL OASIS

Enfrentamiento entre mujeres
 


Manolo De la Torre
manolodelatorre@elpueblodeceuta.com
 

Llevo varios días sin aparecer por mis lugares de costumbre, sí, hombre, en los que suelo tomar el aperitivo y compartir charla con quien lo necesite, y ya he recibido más llamadas telefónicas de las que suelo recibir en un mes.

-Oye, Manolo, me imagino que te lo estarás pasando más que bien en estos momentos.

-Dame un motivo para poder responderte al respecto –le digo a mi interlocutor telefónico. Uno más de entre los varios que han requerido mi parecer sobre un enfrentamiento entre mujeres.

-El motivo es el siguiente: tú tachaste una vez a Carmen Echarri de chicharra panzona y se te echaron encima todos los intelectuales (!) de esta ciudad. ¿Acaso no te acuerdas de cómo te pusieron en un facebook durante meses y meses? ¿Y de qué manera se ensañaron contigo en un manifiesto firmado por los periodistas mientras se desayunaban celebrando el día de su patrón?

-Hay cosas que no se olvidan… Pero tampoco es menos cierto que yo nunca he sido propenso a intoxicarme por medio del odio. Ya que aprendí bien pronto que éste desprende más veneno aún que cualquier persona que no se quiera a sí misma.

-A ver si va a resultar, Manolo, que a ti te gusta sobremanera que te ataquen con saña.

-Mira, Fulano, no creo que seas tan lerdo como para concebir que a mí me gustó que un grupo de escritores reputados (!) de la ciudad, intelectuales (?) de una relevancia indiscutible, decidieran ponerme como chupa de dómine a ver si conseguían amedrentarme y de esa manera lograr que mi acoquinamiento hiciera posible que me viniera abajo.

-¿Sabes ya quién fue el personaje que se puso al frente de aquella jauría humana e histérica, que te persiguió encarnizadamente?

-Claro que sí… Lo supe muy pronto. Y él, quien se atrevió a planear un linchamiento contra mi persona, manejando los hilos entre bastidores cobardes, sabe muy bien que, por más que se tiña el pelo, siempre me será posible reconocerle. Aunque no le guardo rencor.

-Con el pelo teñido hay en la ciudad un montón de personas…

-Mira, Fulano, deja ya ese asunto y dime, en realidad, el motivo principal de tu llamada. Y qué tiene que ver la directora del periódico añejo con ella.

-¿Has leído un escrito titulado El conejo maledicente y el pitiklín, pitiklín?

-Sí, yo tengo la costumbre de leer todos los periódicos locales y varios nacionales, diariamente.

-Y qué me puedes decir en relación con el contenido de cuanto concierne al conejo de la directora del periódico añejo…

-En principio, no tengo el menor inconveniente en decirte que, días atrás, charlando con dos asesores, dije lo siguiente de la señora Echarri: escritora mala. Se ha preocupado por escribir bien. Y lo está consiguiendo. Aunque sigue pecando de cobardía. Por ser incapaz de ponerles nombres a sus víctimas. Y esa forma de actuar es merecedora de cualquier varapalo. Ahora bien, la señora Echarri tiene tres opciones: defenderse de las acusaciones vertidas contra ella; recurrir a la ayuda de sus amigos, los intelectuales (!) de Ceuta, para que denigren a la autora del escrito sobre la coneja malosa; o limitarse a tragar quina.
 

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