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OPINIÓN - MIÉRCOLES, 2 DE MARZO DE 2011

 
OPINIÓN / ANÁLISIS POLÍTICO

¿Y quien da la cara por los “arrastrados” votantes del PP?

Por Nuria de Madariaga


Primero fuimos “fanáticos” y “racistas”, el clima se enrareció, comparecieron desde el Gobierno y condenaron los insultos. Luego se nos tachó de “ignorantes” y ahora somos “arrastrados”.

La última abominación contra votantes y simpatizantes populares parece haber pasado desapercibida para el aparato del Partido Popular. Comprendo que la política de “A palabras necias, oídos sordos” puede ser prudente para evitar entrar en polémicas, pero hay ocasiones en las que polemizar, viene a conformarse en imperativo moral y ético. Máxime cuando los ataques son claramente inmotivados y no obedecen más que a posturas personales de hostilidad declarada contra todo lo que significan Vivas, su Partido, su Gobierno, sus afiliados y sus votantes. Todos cogen rasca y a todos alcanza tanto la rociada de fulminaciones furibundas como las expresiones despectivas. Ceuta es sin lugar a dudas la única ciudad de España donde determinada oposición y determinado medio de comunicación parecen hacer “alarde” de la aversión declarada que sienten hacia la mayoría absoluta de la población y sus representantes electos.

Comprendo igualmente que, la catadura de los detractores haga que más de uno pregone aquello de que “No ofende quien quiere, sino quien puede” y se limiten a ignorar los desvaríos de estos profesionales en declarar hostilidades en plan dinamiteros. Pero no es una postura correcta, porque muchos ciudadanos ignoran la razón por la que son vejados, sin comerlo ni beberlo y sin que nadie de la cara con una actitud rotunda no diré de “repulsa, rechazo y condena” porque suena a coletilla luctuosa de momentos trágicos, sino con una actitud firme de respuesta dirigida a defender a quienes son acusados, entre otras lindezas de “arrastrarse” porque esa es una calificación muy vil y muy mezquina.

Los Gabinetes de Prensa de los Partidos suelen actuar en estas coyunturas específicas y contar con buenas plumas, perdón, con enérgicos y vigorosos dedos para teclear argumentos rebatiendo las infamias, repeliendo las ofensivas de los quintacolumnistas y defendiendo la honorabilidad de todo un electorado injustamente ofendido, por el que hay que dar la cara, no diré “de buena manera” sino de cualesquiera de las maneras posibles.

No obstante, recogemos el guante del desafío y garantizamos que vamos a ser y estar, con la amable y educada contundencia que nos caracteriza, en todas y cada una de las ocasiones en las que se ataquen o se ofendan nuestras ideas, nuestros, valores, nuestros principios y a aquellos ceutíes con los que formamos un “todo” sin diferencias, porque estamos guiados por un propósito común y vamos en busca de la consecución de idéntico fin.

Lo curioso es que, precisamente en estos momentos, con el PP barriendo en las encuestas nacionales y presentando una imagen acrisolada de operatividad y de capacidad, cuando todo el pueblo español clama por el cambio, existen una unidad de acción y un deseo ciudadano vivo y pujante de regeneración a todos los niveles. Y precisamente en estos momentos previos al cambio, la vida política no se encuentra en fase de “incendio” sino que esta nueva transición, pese a estar jalonada por los normales rifirrafes dialécticos desde los escaños, se está desarrollando de una manera pausada. Se critica lo normal, se comenta que, los que Gobiernan en Madrid ya no ejercen sus funciones sino que se limitan a improvisar leyes para vengarse de los españoles y molestarles al máximo, pero todo presidido por una cierta “entente cordiale” sin hacer mucha sangre.

Menos en Ceuta, donde hay que “dar la nota”, permitir que ridiculicen a los futuros ganadores y a los suyos, que les insulten y que les flagelen. Pésima imagen la falta de contundencia a la hora de advertir el “por ahí no”.

Si se permite que nos llamen “arrastrados” por auténtico pasotismo, está mal. Si es por un espíritu medroso, está fatal. Y si es por pura displicencia, ignorando altivamente las cargas de profundidad contra los votantes, eso es algo que no hay quien lo entienda y desconcierta al electorado.

Cierto es que, genéticamente, el pueblo ceutí adolece de flema británica, por la simple razón de que no somos ingleses y la flema meridional es muy distinta y está muy distante a la de los súbditos de Su Graciosa Majestad. No somos flemáticos, pero si pragmáticos y cuando aquí se vota a un representante se supone que lleva debajo de la chaqueta una “camisa blindada” para sacar pecho por sus votantes y para dar la cara por ellos, nunca para tener que aventurar la pregunta de ¿Y quien da la cara por los “arrastrados” votantes del PP?.
 

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