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sucesos - VIERNES, 4 DE MARZO DE 2011


cápsulas de hachís. ARCHIVO

droga
 

Confiesa que llevaba hachís porque la vida de su madre “dependía” de ella

La acusada, de Paraguay, “sin papeles ni trabajo”, reconoce que le iban a pagar 1.500 euros por dos kilos, aunque la Fiscalía pide condena porque el peso de la droga sumó los casi tres

CEUTA
Cristina Marzán

ceuta
@elpueblodeceuta.com

La representante del Ministerio Fiscal en la ciudad solicitó ayer la pena de 3 años y 4 meses de prisión y una multa de 9.152 euros para una mujer que ocupó el banquillo por un delito de tráfico de drogas que ella reconoció bajo el alegato de que “la vida de mi madre dependía de mí”, justificando su actuación en que procedía de Paraguaya y estaba en España “sin papeles ni trabajo”. Circunstancias que la defensa aprovechó para pedir que la condena de su cliente fuese inferior.

Los agentes de la Guardia Civil detuvieron el pasado 4 de febrero, sobre las 20:00 horas, a una mujer en el embarque de pasajeros de la Estación Marítima que llevaba adosadas a su cuerpo un total de 300 cápsulas de resina de hachís que sumaron un peso exacto de 2.974 gramos, casi tres kilos de la droga.

Por tales hechos, la representante del Ministerio Fiscal en la ciudad solicitó una pena de tres años y cuatro meses de prisión y una multa de 9.152 euros mientras que la defensa pidió a la jueza de lo Penal que redujera la condena por las circunstancias personales alegadas por la acusada que, si bien reconoció el delito contra la salud pública que se le imputaba, manifestó que necesitaba dinero y no tenía trabajo. “La vida de mi madre dependía de mí porque necesita ser operada. Viene a España desde Paraguay para conseguir dinero y ahora me encuentro sin empleo y sin papeles”, justificó la procesada.

Según el relato de la misma, había acordado con un madrileño, al que había conocido limpiando un bar, desplazarse hasta Ceuta, donde estuvo durante tres días con los gastos del viaje pagados por ella misma. Su objetivo era trasladar la sustancia estupefaciente hasta Madrid, donde le pagarían 1.500 euros por el pase de dos kilos de hachís. Sin embargo, en el pesaje de la sustancia intervenida, tanto en las básculas de la Guardia Civil como del perito, arrojaron los casi tres kilos. “Yo no pensaba venderla, sólo trasladarla, aunque no tenía el teléfono del encargado porque todo fue a la prisa por la necesidad urgente de la operación de mi madre allá en Paraguay. Por eso vine y me iba sola, sin pertenecer a ninguna red ni organización”, añadió la imputada.

Por su parte, los dos agentes de la Guardia Civil declararon en calidad de testigos que la detenida no había puesto ningún tipo de resistencia en el cacheo y que habría colaborado con la Justicia manifestando desde el principio que iba a desplazar la droga. El debate se inició en el juicio durante el interrogatorio a la perito por el peso de la droga, que la acusada esgrimió que 400 gramos eran para consumo propio, y que no sería posible que fuese más de lo que había pactado. La experta, sin embargo, aseguró taxativamente que “la báscula no tiene ningún margen de error porque la calibro siempre a través de pesas”. Finalmente, la jueza dejó el caso visto para sentencia.
 

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