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OPINIÓN - DOMINGO, 13 DE MARZO DE 2011

 

OPINIÓN / EL MAESTRO

¡Que no decaiga el juego!
 


Andrés Gómez Fernández
andresgomez@elpueblodeceuta.com

 

Desde el inicio de la vida, la adquisición de conocimientos y habilidades se realiza a través del juego. Todo lo que llega a las manos de un niño es utilizado para jugar, y así aprende a conocer las propiedades de los objetos, sus formas, tamaños, semejanzas y diferencias, además de conseguir las destrezas necesarias para manipularlos. El juego es un lugar intermedio entre la realidad y la fantasía y, en ausencia de un lenguaje elaborado, se convierte en la principal herramienta del niño para comunicarse, para formar sus sentimientos, para explicarse el mundo y para hacerse con él.

(Manuela Michelna, autora del libro “Un año para toda la vida)

Con respecto al juego, considerado como un hábito ancestral, conviene tener en cuenta los siguientes puntos de vista: A) Neurológico: El juego es una parte central del crecimiento y el desarrollo neurológico, y contribuye a la formación de un cerebro completo, dotado, responsable, socialmente adaptado y cognitivamente flexible. (Experimentos en animales han probado que, privados del juego, no desarrollan completamente el cerebro), (lo mismo ocurre al revés: si sufren daños cerebrales, su habilidad para jugar disminuye). B) Psicológico: El juego sirve para comunicarse, para elaborar los conflictos, para explicarse al mundo y para hacerse con él. Se plantea la posibilidad de usarlo como terapia para niños con hiperactividad (aunque algunos especialistas cuestionan estas terapias) y se cree que el juego libre mejora la capacidad de resolver problemas para los niños. C) Pedagógico: El juego es una herramienta útil para adquirir y desarrollar capacidades intelectuales, motoras y afectivas. Desde la hipótesis de la preparación, el juego se usaría como entrenamiento o ensayo, en un entorno más seguro de las maniobras musculares y psicológicas, que luego repetimos en entornos potencialmente peligrosos. El juego nos da un “vocabulario” más amplio en términos de comportamientos, más variedad de respuestas y más adaptación. D) Físico: Se calcula que los niños gastan entre un 2 y un 15% del presupuesto diario de calorías en el juego. En una sociedad en la que cada día los menores tienden al sobrepeso, jugar es tan importante como hacer deporte. F) Social: El juego es una de las fuerzas socializadoras cruciales en el desarrollo. De hecho, en el juego motor, hay un vínculo íntimo entre la exploración del mundo y las primeras interacciones con individuos de la misma edad. Los peques aprenden a cooperar y a alternar con un compañero de juego, adoptando el papel de líder o seguidor como en secuencias imitativas donde reproducen el modo de manejar un objeto. F) Evolutivo: El juego parece estar asociado con la capacidad de ciertos animales, en especial los mamíferos, de adaptarse a las normas cambiantes. Cuando más flexible es un animal más probable es que juegue. Los que defienden esta hipótesis, dicen que, el juego es una forma de guardar en la memoria muscular los movimientos necesarios para sobrevivir, y lo ven como una oportunidad para los animales jóvenes de aprender y ensayar las habilidades, que necesitarán para el resto de sus vidas.

La capacidad de “ensayar” la realidad, o de mejorarla según los propios deseos, sin las limitaciones de la vida ni las consecuencias del mundo real, es una de las características fundamentales del comportamiento lúdico. La libertad para ejercitar sin riesgo nuevos comportamientos es lo que hace pensar a los etólogos (expertos en la conducta animal) que desde el punto de vista evolutivo, el animal que más juega es el que más posibilidades tienen de sobrevivir.

Los evolucionistas creen que, si el juego ha permanecido en los mamíferos, es porque funciona como una preparación para la edad adulta y que, el juego físico en grupo, en especial al que imita la lucha, sirve para aprender en la memoria muscular los movimientos de la supervivencia: esconderse, perseguir, correr, forcejear… Esta hipótesis parece irrefutable pero, recientemente en Estados Unidos, algunos zoólogos han empezado a cuestionarla, preguntándose cómo es posible que los animales se permitan “desperdiciar” recursos en el juego, cuando la naturaleza no suele tolerar los despilfarros. Los científicos están de acuerdo en que todos los mamíferos juegan, pero no entienden por qué ni para qué gastan el 15% de su consumo calórico en actividades lúdicas exponiéndose al ataque de los depredadores, que suelen lanzarse contra ellos en los momentos de ocio.

¿Tan necesario es jugar para los animales inmaduros? Se preguntaba un zoólogo de una universidad norteamericana. Este científico que había dedicado muchos años al estudio de las travesuras lúdicas de ciervos, cabras y antílopes, ya había podido observar por sí mismo la caída en el acantilado de las crías más juguetonas. Cada vez era más reticente a dar por buena la teoría del juego como ensayo conductual, así que, cuando una tarde de invierno encontró por casualidad un gráfico de crías de ratón que mostraba la curva de crecimiento del cerebelo, se dio cuenta de que era casi idéntica a la curva de juego (una U invertida) y pensó que había encontrado la respueta a sus dudas. Según comprobó el citado zoólogo, en la época que los ratones dedicaban más tiempo al juego, el cerebelo crecía, pero cuando descendía este tipo de actividad, también lo hacía el desarrollo de esta importante región del cerebro. Después comprobó, también, el desarrollo del cerebelo en ratas y gatos y descubrió la misma sincronía.

Su hipótesis abrió nuevas líneas de investigación a los neurocientíficos, que desde entonces, tratan de determinar qué parte del cerebro se ve más afectada y qué es lo que se pierde cuando se juega lo suficiente.

Aplicado estos estudios a nuestros alumnos, cabe la pregunta: ¿juegan lo suficiente? Es preocupante que la respuesta sea negativa. En un reciente estudio, el tiempo que dedican nuestros alumnos al juego libre se redujo un 30% y ha sido sustituido por clases de inglés, música, ballet, judo,… además de la televisión, los videojuegos, Internet….
 

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