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cultura - SÁBADO, 26 DE MARZO DE 2011


Javier Krahe. cedida.

Entrevista / Javier Krahe, cantante
 

«Lo importante es siempre lo
que se dice y en mis canciones
eso se ha notado mucho»

El concierto del mes de ‘La Sala’ trae
esta noche, a partir de las 23:30 horas,
el peculiar estilo y las geniales letras
del cantante madrileño Javier Krahe, todo
un lujo para sus admiradores ceutíes
 

CEUTA
Paulina Rodríguez

ceuta
@elpueblodeceuta.com

Con él no hay intermediarios que valgan. No le sentarían bien a una personalidad tan marcada como la suya. Minutos generosos y divertidos los que salen de una conversación con Kavier Krahe. De ahí van surgiendo muchos temas, imposibles de resumir todas las historias que le acompañan. Historias buenas y malas. Las modas cambian pero no afectan a ese vínculo tan mágico que se establece entre Krahe y su público, de ahí la clave por la que siga llenando en todos los conciertos. Sin embargo, y más allá de la música, se le nota contento con sus afectos, entre los que se incluyen ya dos nietas. El tiempo pasa y Krahe continúa ocupando un sitio de lujo entre los compositores españoles...por algo será.

Pregunta.- No es la primera vez que actúa en Ceuta, supongo que le habremos dejado buena impresión...

Respuesta.- He actuado dos veces y luego pasé otra vez por allí. Vuelvo porque me apetece.

P.- Por La Sala ya han pasado otros componentes de su discográfica: 18 chulos, Pablo Carbonell o El Gran Wyoming...

R.- Si los ceutíes los recibieron bien y espero que conmigo también ocurra lo mismo.

P.-Canciones, un libro y dibujos, todo eso forma ‘Toser y cantar?, ¿de dónde surge un proyecto tan trabajado?

R.- Surgió del autor del libro, Miguel Tomás y Valiente. A la vuelta del verano pasado me entregó el libro con los dibujos y todo, hechos a ordenador. Era prácticamente igual a lo que se ha editado. Según me dijo, no dormía bien y, claro, allí en la playa por las noches se ponía a esuchar mis canciones y quiso comentarlas. Octavio, el artista, realizó algunos dibujos más.

P.- ¿Por qué hay tanta gente en este país que lo considera el mejor letrista? ¿Cuál es el secreto?

R.- Habrá muchísima gente bebida en este país (risas).

P.- En España hay mucho vicio sí, pero no creo que tanto...

R.- En mis canciones se nota mucho la manera en que están escritas. No es muy habitual rimar inexorablemente como yo lo hago, pero, eso no demuestra nada. Lo importante siempre es lo que se dice.

P.- Usted se considera antes que nada escritor de canciones, ¿cómo llega a convertirse en cantante?

R.- Yo ofrecía mis letras a ver si alguien quería cantarlas. Pero después de unos cuantos rechazos me di cuenta que tendría que hacerlo yo. Ya tenía más de 30 años por aquel entonces.

P.-Posteriormente, llegaría esa época tan mítica como fue ‘La Mandrágora, ¿Cómo la recuerda?

R.- Pues como una juerga que duró tres años. Se lo pasaba uno muy bien, cantar sólo era por las noches y la juerga era permanente (risas).

P.- ¿Tienen visiones dispares del negocio musical Sabina y usted? Lo digo porque sus caminos no han vuelto a encontrarse...

R.- En realidad, creo que son bastante parecidas. Lo que pasa es que él es más eléctrico, yo bastante menos. Él es más extrovertido que yo.

P.- ¿Son las relaciones personales su mejor fuente para componer canciones?

R.- Es una fuente muy buena, al menos en mi caso. De las relaciones personales yo podría hacer canciones casi sin parar. El problema es que me saldrían demasiado parecidas unas a otras. No es necesario haber vivido mucho pero sí influye, quizás, es haber leído.

P.- ¿Sigue siendo el mes de julio el único en que mantiene un horario fijo para ponerse a escribir?

R.- Es el mes que paso en soledad... Hasta este porque se me ha terminado. Durante muchos años sí ha sido así. Mi primera idea era no hacer nada de nada pero al llegar la tarde me siento culpable y me digo que debería hacer algo. No me importa aburrirme pero si son tantas horas me pongo a componer canciones.

P.- Dijo en una ocasión que no se ponía nervioso encima de un escenario pero, ¿le sigue gustando después de tanto tiempo?

R.- Sí, existe conexión con el público aunque, de todas formas, ya no pienso tanto en él a la hora de componer. Ahora pienso ‘joder, a ver si se me ocurre algo’, especialmente si llevo mucho tiempo sin escribir. Cuando se me ocurre algo me pongo muy contento. Y no es que me cueste más trabajo componer sino que la pereza va aumentando.

P.- ¿Influye en esa pereza que España ahora sea mucho más aburrida que la de sus comienzos?

R.- La España en la que yo vivo no es aburrida, vivo en una muy cómoda y es bastante agradable. No tengo que coger el metro a horas punta ni realizar ningún esfuerzo. Todo se me da de una manera aceptable, eso que llamamos buena vida. Además, me rodeo de gente divertida.

P.- ¿Cómo está viviendo la nueva Ley Antitabaco?

R.- No me gusta. Entiendo que haya una ley y unos límites pero no esta, no creo que esté bien hecha. Estoy en contra.

P.- De usted se ha escrito mucho pero no siempre bien, ¿se pone el mundo por montera o le afecta?

R.- Me afectan muchísimas cosas. También en el día a día, leo el periódico y me siento muy afectado. Pero mi carácter es el que es o, más bien, es el temperamento. No se varía. Veo las cosas con mucha serenidad aunque no me gusten. Las cosas van a peor cuando ya de por sí están mal. Te diría que por mí no lo lamento, pero sí por mis hijos y mis nietas.

P.- ¿En qué punto está el tema de la acusación por el vídeo de ‘Cómo cocinar a un cristo’? ¿Eso también le ha afectado?


R.- Eso me molesta pero afectarme no, mi vida es igual, no cambia nada. Tienen que fijar una fecha para el jucio pero ya sabemos que los tribunales van muy despacio... aquello surgió en 2005. Han pasado seis años desde entonces, creo que ya habido tiempo suficiente.

P.- También hace años se vio afectado por otro asunto complicado, como fue la canción ‘Cuervo ingenuo’, ¿marcó un punto de inflexión en su carrera?

R.- Sí, me afectó pero no demasiado. No quiero que me afecte la imbecilidad, sino tendría que estar pensando todo el día en lo que me condiciona la imbecilidad humana.

P.- Volviendo a la música, ¿es una de sus principales prioridades en la vida?

R.- No está en el primer lugar, eso desde luego. Se me ocurren varias cosas que me interesan tanto como la música. La lectura, por ejemplo, me gusta como la música. Y, especialmente, los afectos que sí están por encima de la música y la literatura (risas).

P.- Es lo lógico, ¿no?

R.- A mí la Novena Sinfonía de Beethoven me gusta mucho pero si no la esucho no me pasa nada. Pero si pierdo un afecto...

P.- No es muy partidario de los homenajes y sin embargo a usted le hicieron uno, ‘Y todo es vanidad’, ¿ha cambiado la opinión que tenía de ellos?


R.- Di las gracias cuando me lo hicieron pero hubiera preferido que no se hubiera hecho. Hacer una especie de consagración en vivo... es mejor esperar a que la persona se haya muerto.

P.- La muerte era una obsesión para usted...

R.- Creo que la he pensado tanto que me he acabado cansando.
 

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