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OPINIÓN - SÁBADO, 26 DE MARZO DE 2011

 

OPINIÓN / ANÁLISIS


Resultados contra quejas
 


Nuria de Madariaga
opinion@elpueblodeceuta.com

 

Ayer me refería a “la estrategia de la hormiga” para definir la operatividad del Partido Popular y la sucesiva y continuada realización de logros. Esto-eso-aquello y después la visión de conjunto.

Y ante las evidencias que están ahí crece mi incredulidad ante la reiteración penosa de las críticas de la Coalición Caballas, esta vez convocando en viernes para una ración de su eterno y quejumbroso “más de lo mismo”. Lógico que el electorado desconfíe, porque exponer lo criticable de forma evidente y fundamentada es lógico, pero quejarse ante éxitos comunes que afectan a toda la ciudadanía y que a todos benefician es una postura realmente mezquina.

No hay que olvidar que los votantes no son estúpidos y que cada vez resultan más difíciles de engatusar, porque hoy todos estamos muy informados, sobresaturados de información y de datos fiables. Por ello cuando ante la visita del Presidente Vivas al Príncipe la Coalición se lamenta a los ciudadanos les resulta absurdo e incomprensible. ¿Por qué atacan obras y actuaciones que favorecen a la comunidad?. Los vecinos están eufóricos ante los proyectos que se están llevando a cabo, les gustan las avenidas, quieren relanzar y mejorar la barriada porque desean una mayor calidad de vida y disfrutar de buenos servicios, el Gobierno promete llevar a cabo unas acciones respondiendo a las peticiones vecinales y cumpliendo las expectativas de todos y la gente se muestra encantada. ¿Qué desea la Coalición de las narices? ¿Lograr su vivero de votos del descontento y del abandono? ¿Molesta a Caballas la prosperidad y la modernización cuando la llevan a cabo “otros”? ¡Que actitud tan vil!

Realmente no hacen más que demostrar un desprecio olímpico por los deseos y las sensibilidades de los ceutíes y no se alegran ni se congratulan por los logros, por cada logro, por cualquier logro, que resulte beneficioso para la colectividad. ¿Es que acaso temen que las mejoras supongan el que los habitantes de la barriada comprendan de mano de quien vienen la prosperidad y el progreso y quien cumple sus compromisos? Desde luego de ellos no. Nunca han hecho nada. O casi nada. Mucha palabrería hueca y mucha moralina de oenegé jugando con las necesidades de los menos favorecidos. Pero cuando se actúa y se consiguen resultados casi milagrosos en un tiempo record, cuando se multiplican las inversiones, se relanza una zona y se consiguen metas, entonces se enfadan porque “no lo han hecho ellos”. Ni lo van a hacer jamás, no son gestores ni son tecnócratas, no saben hacerlo.

Y si verdaderamente desearan con honestidad y rectitud el bien común tendrían la grandeza moral de reconocer los méritos ajenos y congratularse con ellos, felicitarían a Vivas por sus logros, porque benefician a muchos vecinos y esa postura generosa de reconocimiento de lo positivo del contrario es la que demuestra ante los ciudadanos que ellos, los de la Coalición, no viven de rascar y arañar los votos de la frustración y del descontento, sino que están felices cuando cualquier partido y en cualquier circunstancia beneficia a los ceutíes. Hay posturas generosas y coherentes que despiertan admiración, es lo que se llama “altura de miras”, se relegan a segundo plano las aspiraciones y las ambiciones partidistas y se aplaude todo cuanto es bueno para la colectividad. Y esas actitudes generan respeto.

Pero el mangurrinéo de calificar de “electoralista” cualquier logro conseguido y beneficioso es el summun de la inquina y la materialización de la maldad. Si el Presidente, también llamado “la hormiga atómica” por su continuada laboriosidad, acude al Príncipe, le acusan de tratar de rentabilizar el hecho por “electoralismo”. Pero si no acude le critican por el desinterés que muestra. Si realiza grandes obras es por “electoralismo oportunista” y si no las lleva a cabo es porque es un mentiroso que promete falsedades para engañar a la gente.

Los resultados de este Gobierno, que ahí están, pueden acercarse a verlos dando un paseo, generan quejas por parte de la Coalición. Pero si no existieran resultados se quejarían lo mismo por la ausencia de logros y por el incumplimiento de compromisos.

De algo tienen que vivir y de algo tienen que hablar. La estrategia del hormiguero, del esfuerzo colectivo, es más discreta y menos alborotadora, ni se quejan ni se lamentan: actúan. ¿Hacen falta aparcamientos? Se hacen aparcamientos y una vez ejecutados se inauguran, pero, según los quejicosos se inauguran por “electoralismo” y en lugar de alegrarse por los puestos de trabajo generados y los jornales levantados por los operarios en una nación con más de cuatro millones de parados, se enfadan porque se han hecho las obras y quien las ha realizado las quiere inaugurar y que los ciudadanos las disfruten. La continua y tozuda eficacia del Gobierno del Partido Popular arruina las expectativas de la Coalición cuyo único caldo de cultivo de votos es el descontento y la amargura, viven de rentabilizar las penas y las miserias ajenas y no les convienen ni la prosperidad, ni el progreso, ni el avance ni el contento ciudadano. Y menos aún les convienen las mejoras en calidad de vida o de servicios, natural, si el Gobierno lo hace todo y llega a todo ¿Qué les queda a ellos por prometer hacer? Nada. Les queda la nada. Un poco de palabrería hueca prometiendo puestos de trabajo y subvenciones. No se trata de que todo sea gratis, se trata de llegar a obligar a todos a que aprendan el manejo de los instrumentos para labrar su propio futuro y potenciar sus cualidades.

El PP prima la moral del esfuerzo que es discreta, silenciosa y solapada, pero que cuando se desvela lo hace en forma de logros constatables. Acción y resultados tangibles. Evidencias plenas frente a veleidades onegetistas.

Normal el furor de la Coalición ante su propia esterilidad de logros. Naturales sus quejas y sus penosidades en el tiempo y en el espacio. Normales y naturales si no tuvieran en su mano la solución a todas sus lamentables fatigas: que copien la estrategia de la laboriosidad del hormiguero del PP. Así y solo así obtendrán resultados, que se copien del PP.
 

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