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ACTUALIDAD - MIÉRCOLES, 20 DE ABRIL DE 2011


al fondo inmigrantes. fidel raso.

inmigracion
 

Detenidos siete subsaharianos
que se resistían a salir
de la Planta de Urbaser

Ante una avalancha de unos 20 inmigrantes,
los trabajadores dieron aviso a la Guardia Civil, a la que algunos de ellos se enfrentaron y arrojaron piedras y basura
 

CEUTA
Tamara Crespo

ceuta
@elpueblodeceuta.com

La situación en la Planta de Transferencia de Residuos se complica ante el incremento del grado de violencia de los inmigrantes que tratan de colarse en los camiones para lograr su propósito de salir de Ceuta. Los trabajadores de las instalaciones, gestionadas por Urbaser, ya habían advertido de que los subsaharianos comenzaban enfrentarse a ellos cuando intentaban evitar que se oculten en los vehículos para escapar a la península. Ayer, pasadas las 13.00 horas y ante las llamadas del personal, la Guardia Civil intervino con tres patrullas y detuvo a siete residentes del CETI que se resistieron y les lanzaron piedras y otros objetos.

La situación en la Planta de Transferencia de Residuos Sólidos Urbanos (RSU) se complica por momentos: la presión a la que la someten los inmigrantes en sus intentos por ocultarse en los camiones acabó ayer con siete detenidos. Tres patrullas de la Guardia Civil, a las que apoyó una dotación del Cuerpo Nacional de Policía, tuvieron que actuar pasadas las 13.00 horas ante las llamadas de alerta de los trabajadores, de las que fue testigo EL PUEBLO. Tal como pudo comprobar este diario, desde al menos dos horas antes entre 15 y 20 subsaharianos se encontraban en las inmediaciones de la planta y trataban de introducirse en las instalaciones. Por la carretera de Santa Catalina se observaba a pequeños grupos que se dirigían a las faldas del Hacho, donde se ocultan hasta encontrar el momento idóneo para colarse.

Ayer la estrategia parecía distinta, porque los inmigrantes no se ocultaban, sino que agrupados, presionaban a los trabajadores de Urbaser, que desde el interior, les increpaban y conminaban a abandonar su actitud ante la amenaza de llamar a las fuerzas de seguridad.

La plantilla de Urbaser se muestra impotente ante la continua presencia de inmigrantes en la planta; aseguran que han de hacer “turnos” para ir a comer o para tomarse un café porque no pueden dejar de vigilar el recinto ni un sólo instante. “Rompen las vallas para entrar y si les decimos algo se nos encaran”, afirman. Los empleados reconocen que ni siquiera la Guardia Civil puede hacer nada más de lo que hace para erradicar esta práctica porque sus protagonistas son gente “legal, con sus papeles”.

“Están documentados, sólo podemos echarles de la planta porque es una propiedad privada e identificarles”, explican fuentes de la Guardia Civil. La Comandancia tiene activado un control permanente de la zona desde comienzos del pasado mes de marzo. A la patrulla fija que a diario controla la zona se le unieron ayer otras dos de refuerzo, pues la actitud que se encontraron en los inmigrantes era, como habían comprobado los trabajadores, más beligerante de lo habitual. “Querían meterse en los camiones y cuando los empleados de la planta trataban de impedirlo, se les enfrentaron”, apuntaban las mismas fuentes. Cuando llegaron los agentes de la Guardia Civil, se encontraron con idéntica respuesta por parte de los subsaharianos, que empezaron a lanzarles “objetos, basura y algunas piedras”.

Con la llegada de los refuerzos se pudo proceder a la detención de siete de los participantes en la algarada, que se “resistieron” a ser arrestados por un delito de atentado contra agente de la autoridad. Todos ellos están filiados como residentes en el Centro Temporal de Inmigrantes (CETI) y se espera que hoy pasen a disposición judicial.

Este diario informó los pasados 17 y 31 de marzo acerca del agravamiento de la presión sobre la planta de transferencia y recogía la sensación de impotencia del personal destinado en estas instalaciones, que aseguraba no saber “qué hacer”. El 1 de abril este medio informaba también del “perfeccionamiento” de las rutas de acceso de los inmigrantes a la planta.
 


“Un día va a ocurrir otra desgracia”, auguran los empleados

“Un día va a ocurrir otra desgracia como la del hombre que murió aplastado en el accidente del camión”. Este es el augurio que uno de los empleados de la Planta de Transferencia del Hacho hacía ayer en declaraciones a EL PUEBLO en el momento en que dos docenas de inmigrantes trataban de acceder al recinto. Al igual que sucediera el pasado 8 de marzo, en una peligrosa huída que recogía El PUEBLO en su portada, varios inmigrantes corrieron ayer también el riesgo de caer por los abruptos acantilados del Hacho cuando trataban de escapar del control policial. El 28 de diciembre del pasado año un joven procedente de Camerún, Paul Charles, murió aplastado por la carga del camión en el que se había ocultado al volcar el vehículo en la carretera del Hacho. En ocasiones, los trabajadores de Urbaser se han encontrado a inmigrantes con traje de neopreno en un contenedor cerrado.
 

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