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OPINIÓN - MARTES, 26 DE ABRIL DE 2011

 

OPINIÓN / EL OASIS

Jesús Cayetano Fortes
 


Manolo De la Torre
manolodelatorre@elpueblodeceuta.com
 

Leyendo este periódico el domingo pasado, llamó mi atención la fotografía que ilustraba una noticia, en la que era protagonista Juan Vivas, como casi siempre. Y llamó mi atención la fotografía, porque entre los asistentes al acto aparecía Jesús Cayetano Fortes, sentado en la primera fila del patio de butacas, siguiendo con enorme interés la intervención del hombre que volverá a ganar las elecciones por abrumadora mayoría.

Dado que yo llevo mucho tiempo sin asistir a los actos organizados por el PP, la presencia de Jesús Cayetano Fortes en uno de ellos, llamado mesa sectorial, me sorprendió, la verdad sea dicha. Y fue así, debido a que yo estaba convencido de que Jesús Cayetano vivía ajeno a todo lo relacionado con la política local.

Eso sí, no tuve el menor inconveniente en ponerme en contacto con un militante popular, partidario acérrimo de Vivas y que no se corta lo más mínimo en decir que muy malito debe estar él para perderse una actuación de su presidente, a fin de que me sacara de dudas. Y el hombre, tan amable como en él es costumbre, me puso al tanto de cuanto yo quería saber.

Por lo cual quedé enterado de que Jesús Cayetano Fortes, primer alcalde-presidente de esta ciudad, desde 1996 a 1999, asiste a casi todos los actos de su partido. Y lo hace como un militante más. Que es lo que él quiere seguir siendo. Un militante disciplinado y que está cumpliendo, a rajatabla, con lo que anunció hace ya no pocos años: nunca haré declaraciones ni emitiré opiniones, si no es como militante de base.

En realidad, la actitud de JCF no debería haberme causado extrañeza -por más que la mala fama de los políticos sea la que es-, pues si de algo ha presumido este hombre es de fidelidad a su partido, por encima de que él perdiera, en un momento determinado, la confianza de sus dirigentes.

Entonces, bien pudo Fortes, cambiando lo que tuviera que cambiar, tomar la misma decisión que ha tomado, hace nada, Francisco Álvarez Casco. Es decir, encabezar un movimiento con sus partidarios, que los tenía, con el único objetivo de causarle problemas a su partido.

Pero no lo hizo. Y, además de no hacerlo, supo retirarse de la primera línea de actualidad, para no dar lugar a malentendidos. A equívocos grotescos y a comentarios de los que otros, los siempre atentos a sacarle réditos a las divisiones ajenas, se hubieran aprovechado en todos los sentidos.

Con Jesús Cayetano Fortes, conviene decirlo cuanto antes, mientras disfrutó del poder que otorga ser presidente de la Ciudad, nunca tuve yo la menor relación. Incluso puedo asegurar que él anduvo siempre atento a que mis opiniones fueran controladas y hasta pudo ser causa que, durante un tiempo, solamente se me permitiera escribir de fútbol, en el periódico añejo.

Mas cuando perdió el poder que concede, sin duda alguna, el cargo de alcalde-presidente, raro era el día en el cual Fortes no iba a buscarme a la entonces conocida como Cafetería Real. Y allí, cada día y a media mañana, se desahogaba conmigo, contándome sus tribulaciones. Y uno, sometido también, en aquella época, a la tiranía de un asunto complicado, procuraba escucharle atentamente. Aun así, creo que Fortes es merecedor de ocupar un cargo en el próximo gobierno de su partido.
 

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