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OPINIÓN - DOMINGO, 5 DE JUNIO DE 2011

 
OPINIÓN

Miscelánea semanal

Por Manuel de la Torre


Lunes. 30

Decía José Pla, el gran escritor catalán, que a veces se paseaba por las calles con el exclusivo objeto de mirar la cara de los hombres y de las mujeres que pasaban. La cara de los hombres y de las mujeres que habían pasado de los treinta años, y que las encontraba impresionantes. En ellas, en esas caras, Pla aseguraba que veía una concentración de misterios minúsculos y oscuros, a la medida del hombre, de tristeza virulenta e impotente, de ilusiones cadavéricas arrastradas años y años; de cortesía momentánea y automática; de vanidad secreta y diabólica; de abatimiento y de resignación ante el Gran Animal de la Naturaleza y de la vida. Pues bien, abstraído voy yo en tales pensamientos, por la plaza de la Constitución, cuando Juan Barrientos me saca de mi letargo. De Juan he dicho siempre que me ayudó lo indecible cuando yo fui entrenador de la Agrupación Deportiva Ceuta. No sólo como médico del club sino también en otros aspectos. Juan me mira a los ojos, que es la última cosa que la gente se deja mirar, y aguanto a pie firme su pedazo de mirada. Luego, Juan me da su diagnóstico: te encuentro muy bien. Y a mí no me queda más remedio que darle las gracias al amigo y médico, Juan Barrientos, por regalarme su diagnóstico rápido. Lo que siempre se ha llamado ojo clínico.

Martes. 31

Charla con personas conocedoras de cuanto sucede en la llamada Casa Grande y anexos de ésta. Llevan muchos años trabajando en el Ayuntamiento y se saben de memoria vida y milagros de los políticos. Debo decir cuanto antes que suelen ser reservados. Muy prudentes. Cierto es que, en algunas ocasiones, sienten la necesidad de darle gusto a la lengua. Porque están hartas de tragarse componendas y chanchullos. Hoy, en el momento adecuado, pregunto si es verdad que Mohamed Alí ha sido beneficiado con entregas de viviendas oficiales para sus más allegados. Los funcionarios se miran unos a otros y acaban intercambiando sonrisas de complicidad. Pero, ante mi insistencia, uno de ellos va y me dice: “Mira, Manolo, no nos ponga en semejante aprieto. Lo que tienes que hacer tú, si tanto interesa el tema, es dar los siguientes pasos… Y te puedo asegurar que terminarás muy bien informado de cuanto deseas saber”. Mi respuesta es que yo nunca he sido sabueso de nada. Aunque en este asunto, que no deja de tener su importancia, procuraré que designe, quien puede hacerlo, a la persona que tenga habilidad para averiguar si el segundo hombre de la coalición Caballas ha sido obsequiado con tanta esplendidez. Oído al parche.

MIÉRCOLES. 1


Comida con Pepe Ávila, Mohamed Chaib y Luis Parrilla. La cual nos permite hablar de cuestiones variadas, distendidamente. Y debo decir que he visto al director del Hotel Tryp como en sus mejores tiempos. Relajado, con ganas de conversar y con una alegría de la que careció durante un tiempo. Por supuesto que lo dicho no deja de ser una apreciación mía. Faltaría más. Pepe Ávila, cuando se lo propone, es un magnífico contertulio, a quien conviene escuchar atentamente. Y así lo he hecho hoy. A Pepe le tiene uno descrito como hombre que cautiva en cuanto su cabeza está despejada de tonterías de tres al cuarto. Tonterías de las que nadie nos libramos. Ávila sabe, además, que le tengo ley. Y, por tal motivo, en ocasiones no he dudado en dirigirme a él en corto y por derecho, cuando algo no me ha gustado. Dicho lo cual, debo destacar lo interesante que fue la sobremesa. Porque Parrilla, como es su costumbre, no dudó lo más mínimo en animar el cotarro. Ante la mirada siempre atenta de Chaib. Que oye, ve y… casi siempre calla.

jueves. 2


Me paran por la calle más que nunca. Y lo hacen aficionados al fútbol para preguntarme acerca de los ataques que viene recibiendo la Asociación Deportiva Ceuta por parte del hombre que manda en la Coalición Caballas. Quien manda en la Coalición Caballas es Juan Luis Aróstegui. Y no tengo más remedio que explicarles a los aficionados al fútbol y seguidores de la ADC, que Aróstegui odia con todas sus ganas al presidente del primer equipo de la ciudad y que también es editor de ‘El Pueblo de Ceuta’. Que la aversión que siente Aróstegui por José Antonio Muñoz es debida a que sigue convencido de que los colaboradores de este periódico le han hecho pegar el petardo electoral que ha pegado. Y, sobre todo, porque tiene entre ceja y ceja al equipo de fútbol. Es más, no es la primera vez que le han oído decir, quienes soportan sus salidas de tono en los partidos recreativos en los que participa, que él acabará con el fútbol profesional en esta tierra. Este tipo, el Aróstegui, como lo llaman vulgarmente en la calle, a medida que va creciendo en edad va empeorando su comportamiento y aumentando sus fobias. ¿Por qué será? Cuidado con él.

VIERNES. 3

Tengo entre mis notas escritas, obtenidas de mis lecturas, la siguiente: “Los seres humanos se dividen en dos clases: los que venden algo y los que no venden nada; los que trepan y los que están libres; los que predican y los que viven. Tal vez sólo existan los de la primera clase, pero ello no obsta para que la división sea pertinente. Porque estamos muy hartos de vendedores, trepadores y predicadores. Ya decía Alan Watts que si el zen ganó popularidad en Occidente es porque, a diferencia del estilo profético judeocristiano, no predica, no moraliza, no regaña. No da la tabarra. No trata de vender nada”. El secretario general de CCOO (sindicato que está pidiendo a gritos ser auditado para que se sepa el uso que le viene dando a las subvenciones gubernamentales), el Aróstegui, es, precisamente, vendedor de humo, trepador reconocido y predicador a tiempo completo, entre otras muchas cosas. Por lo que no ha tenido el menor en empacho en volver a vestir de limpio a todos los ciudadanos de esta tierra que no han votado a la Coalición Caballas. Les ha dicho que están idiotizados, y que deberían morir por viejos, por ignorantes, por egoístas y por ser unos irresponsables, resignados con su suerte. ¿Quién se ha creído que es este Fulano? ¿Hasta cuándo los ciudadanos de esta tierra le van a permitir que siga descargando contra ellos la bilis que almacena en cantidades industriales?

Sábado. 4


No entra en mis planes, desde hace ya bastante tiempo, comer fuera de casa los sábados. Hoy, debido a un compromiso ineludible, he tenido que hacerlo. La sobremesa ha sido larga y muy entretenida. La edad de los comensales nos permite hablar de tiempos pasados. De lo ocurrido hace ya bastantes años, más de los que los sentados a la mesa quisiéramos. Aunque, salvo los alifafes correspondientes a nuestra edad, no tenemos motivos para quejarnos ninguno de los reunidos. Cuando nos toca hablar de fútbol, soy preguntado acerca de Trompi, ese jugador que yo relacionaba en mi columna, días atrás, con José Martínez “Pirri”. Y me pongo a hablar de él. Era un futbolista genial. Yo tuve la suerte de verle jugar (tras haber sido figura indiscutible en el Granada, cuatro temporadas en Primera División, desde la temporada 41-42 a la 44-45) en el Antequerano, donde hacía también de entrenador. Y luego lo tuve como técnico en el Portuense. Más tarde lo frecuenté en Madrid durante cinco años. Y a medida que voy contando anécdotas de José Sánchez Pérez, Trompi, la risa cunde en la mesa. Eso sí, la vida no se portó bien con un hombre que había sido muy bueno en lo suyo y a quien la mala suerte, en forma de desquiciamientos, le hizo penar muchísimo.
 

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