PortadaCorreoForoChatMultimediaServiciosBuscarCeuta



PORTADA DE HOY

Actualidad
Política
Sucesos
Economia
Sociedad
Cultura
Melilla

Opinión
Archivo
Especiales  

 

 

OPINIÓN - VIERNES, 17 DE JUNIO DE 2011

 

OPINIÓN / EL OASIS

Así es ateo cualquiera
 


Manolo De la Torre
manolodelatorre@elpueblodeceuta.com
 

Se pregunta el filósofo: ¿Por qué existe la discordia? Desde luego, no es porque los seres humanos seamos irracionales o violentos por naturaleza, como a veces dicen los predicadores de trivialidades. Más bien todo lo contrario. Gran parte de nuestros antagonismos provienen de que somos seres decididamente “racionales”, es decir, muy capaces de calcular nuestro beneficio y decididos a no aceptar ningún pacto del que no salgamos claramente gananciosos. Y, tras seguir argumentando, el filósofo concluye: “Vivimos en un mundo tremendamente racional pero poquísimo razonable”.

Por lo tanto, a veces, muchas veces convendría sacar a relucir el humor. Sobre todo cuando hay personas capaces de mezclar política y religión, sin venir a cuento. Ya que la religión de cada cual es algo íntimo. De ahí que decida contar la siguiente anécdota, parafraseando a la contada por Fernando Díaz-Plaja en un ensayo acerca de que la confianza en Dios de los españoles va unida a la familiaridad con las imágenes.

Dicen que hace años, Juan Luis Aróstegui, perteneciente a una familia carlista, o sea, de las de Patria, Dios y Rey, en víspera de unas elecciones municipales, en las que tenía puestas todas sus esperanzas en salir elegido concejal, decidió postrarse ante una imagen muy venerada. Y eligió para la ocasión un horario en el cual pudiera pasar inadvertido en el templo. Algo que consiguió. Pues nada más que había otra persona cerca de él.

Aróstegui iba vestido, según me dicen, como siempre: vamos, tratando de dar el pego de proletario. Mientras que el hombre que estaba a su vera lleva puesto un macfarlán andrajoso, calzaba alpargatas y olía a miseria. Ambos estaban visiblemente preocupados, obsesionados con su necesidad, y sin darse cuenta rezan en voz alta.

El político implora el auxilio de la imagen para poder cumplir su sueño: que los votos de los ciudadanos sean suficientes para poder convertirse en concejal. De lo contrario, virgencita –dice Aróstegui-, seré, una vez más, el hazmerreír de propios y extraños. Y tendré que soportar los sarcasmos de muchísimas personas.

El hombre pobre, mientras tanto, sólo quiere los euros justos para poder comer ese día y comprarse el tetra brik de vino. Aunque, en un arranque de sinceridad, extiende su petición a cien euros. “Sería algo, Señora, que haría posible que yo te venerase siempre”.

Y metidos ambos en peticiones, llegó un momento en el cual Aróstegui decidió quitarse de encima al pobre que le estaba distrayendo a su venerada imagen. Detiene sus rezos, saca cien euros de su cartera, y le dice al otro: ¡Tome! No ‘me la distraiga’…

Y en vista de que no hubo milagro, dado que los resultados de las elecciones fueron catastróficos para él entonces líder del PSPC, éste no tuvo el menor inconveniente en proclamar su ateísmo. Un ateo al uso: de los que se pasan toda su vida hablando de Dios. Eso sí, conviene destacar que el hombre perteneciente a una familia carlista, de las del lema Patria, Dios y Rey, nunca ha renegado de su bautismo ni tampoco ha impedido, según tengo entendido, que sus hijos y nieto pasaran por la pila donde se oficia dicho sacramento. Lo cual nos demuestra, sin duda, que Aróstegui es un varón cristiano y realista. Tan realista como para poder cambiar de opinión en el momento crítico. Así es ateo cualquiera…
 

Imprimir noticia 

Volver
 

 

Portada | Mapa del web | Redacción | Publicidad | Contacto