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sociedad - DOMINGO, 19 DE JUNIO DE 2011


Lebou reivindica “protección y seguridad”

INMIGRACIÓN / DÍA DEL REFUGIADO
 

“África es injusta; si no tienes influencia,no puedes denunciar”

Lebou Kabuya, un joven congoleño que
ha pasado por el CETI y ahora reside en
la península, relata por qué se vio
obligado a abandonar su país, cómo le “retiraron” la ‘tarjeta amarilla’ en Ceuta
y ahora tramita su asilo en España
 

CEUTA
Cristina Marzán

ceuta
@elpueblodeceuta.com

Lebou Kabuya tiene 24 años, procede de la República Democrática del Congo, ha permanecido en el Centro de Estancia Temporal para Inmigrantes (CETI) casi un año y ahora reside en la península desde febrero, aunque su viaje aún no ha finalizado ya que, en estos escasos meses, ya ha pasado por Córdoba, Pamplona, Sevilla y País Vasco (San Sebastián). Con apenas 21 años abandonó su hogar, su familia, su país, y tomó las riendas de una vida que no se le ha presentado fácil pero ante la que no se rinde, tal vez sea por sus fuertes creencias religiosas, “mi Dios siempre me acompaña”, confesaba.

Estos tres últimos años la concesión y pérdida de diversos documentos le ha jugado malas pasadas; engaños de las mafias, cambios legislativos, promesas incumplidas pero, a pesar de todo, la lucha constante ha sido su mejor carta de presentación allá por donde ha pasado, aprovechando cada buen gesto para seguir forjando su historia. En Ceuta, obtuvo el Diploma de Español como Lengua Extranjera (DELE), en Sevilla está recibiendo clases de castellano, cocina, y formación para el cuidado de personas mayores gracias a las oenegés que poseen “su tutela”. Y está empadronado en San Sebastián, “en un piso de un amigo que yo conocí cuando estuve en Ceuta”, recordaba echando la vista atrás por esos buenos momentos que ahora le brindan esperanza.

Pero todo esto, que él no ha elegido, le ha tocado, lo resume muy brevemente: “En Africa hay un problema de injusticia; si no tienes familia con influencia o con mucho dinero, no puedes denunciar alguien como un general”, motivo por el que tuvo que huir de su país.

Su historia

Lebou Kabuya dejó el Congo por un “problema político”. Trabajaba en el Ministerio de Defensa de su país como “electrónico” y se encargaba del mantenimiento, “nos llamaban ‘perci civil’”, explicaba. Un día hubo un robo y le denunciaron, por lo que estuvo detenido una semana en una “célula en la que me maltrataron mucho, sin tener derecho a un abogado y sin que mi familia me puedira visitar por algo que no hice”, lamentaba.

Una semana después, los agentes del Servicio de Investigación detuvieron a dos militares con una de las máquinas robadas en el Ministerio, uno de ellos, hermano del comandante general. “Una mañana vi al general, se llamaba Kalume; vino a la célula y me comentó que si quería salir tenía que aceptar que colaboré con este militar para sacar los aparatos en el Ministerio porque el comandante quería salvar la vida de su hermano y echarme toda la culpa a mí. Como no tenía otra solución, que era una trampa para inculparme en la justicia, la misma noche vinieron dos militares a la célula a recogerme pero con la condición del general Kaluma de que al día siguiente debía ir a la Policia para denunciarme”, relataba. Cuando llegó a su casa y comentó a su madre lo ocurrido ella le aconsejó que no aceptase y “me dio la idea de escaparme a Congo Brazzaville. Allí no estaba seguro porque estaba muy cerca de nuestro país así que estaba obligado a irme porque no tenía a nadie para defenderme y no tenía dinero suficiente para tener abogado y permanecer allí”, acentuaba, melancólico, el joven inmigrante.

“Pacto con el diablo”

Así calificaba el joven congoleño el trato con las mafias que supuestamente le asegurarían un futuro en España y sólo aprovecharon el engaño para “venderme documentos falsos por mucho dinero y subirme en una balsa con desconocidos” que, al igual que él, sufrían los caprichos del destino hasta que aterrizó en el CETI. “Me han tratado muy bien; consiguieron que saliera de Ceuta después de que me quitaran mi ‘tarjeta amarilla’. Gracias al director, profesores y Cruz Roja ahora tengo un pasaporte, estoy empadronado y he vuelto a tramitar la petición de asilo”, confesaba. En septiembre Lebou espera regresar a San Sebastián, reglar toda su documentación y buscar un trabajo. Tiene claro que quiere vivir en España y, por eso nunca se da por vencido. Su guitarra como compañera de rutas, las letras de sus canciones como biografía, y la fe que mueve montañas como el sustento vita han hecho posible que Lebou pueda reconsrtruir una vida que no ha elegido, como no han elegido millones de inmigrantes y que mañana, Día Mundial del Refugiado, reivindicará, junto a millares de extranjeros en el mundol, “protección y seguridad”.
 


EAPN prepara dos jornadas de puertas abiertas para conmemorar el Día del Refugiado

Con motivo del Día Mundial del Refugiado, la Red de Lucha contra Pobreza y la Exclusión Social de Ceuta (EAPN) ha preparado dos jornadas de puertas abiertas para concienciar y sensibilizar a la ciudadanía. Por ello, mañana, desde las doce de la mañana, la Plaza de los Reyes se convertirá en el escenario de muestra de la población inmigrante de la ciudad que enseñará a los ceutíes bailes, danzas, música, artesanías y todo lo relacionado con sus países de origen además de relatar sus historias personales a quienes lo deseen. Pero las actividades no quedarán ahí ya que el martes el CETI abrirá sus puertas al público con visitas guiadas por el centro, proyección de documentales así como exposiciones fotográficas cedidas por ACNUR y otras tomadas en la ciudad.
 

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