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OPINIÓN - DOMINGO, 19 DE JUNIO DE 2011

 

OPINIÓN / EL MAESTRO

Cuando yo iba al colegio (II)
 


Andrés Gómez Fernández
andresgomez@elpueblodeceuta.com

 

FERNANDO M.F.S: 47 años: Yo procedía de la Barriada de Pescadores “El Cuadro”. Realicé mis tres primeros cursos en el Grupo Escolar “General Orgaz”. Después nos trasladamos a “Los Albergues”, que se construyeron en la desaparecida Plaza de Toros. Pasamos después a los Grupos “Bermudo Soriano”. Así empecé el cuarto curso en el “Convoy”. Llegué hasta 7º.

Con mi profesor de 5º, recuerdo que nos mandó hacer un dibujo de una persona. Las curvas no me salían. Lo intenté varias veces y terminé por aburrirme. No lo entregué. El profesor no se creía que lo había intentado en mi casa. Me sacó a la pizarra y me explicó que por medio de “cuadros” se podía encajar mejor el dibujo. A uno de mis hijos, en una consulta sobre un dibujo similar, le expliqué cómo se hacía.

El episodio que voy a relatar es muy triste: Yo no quería asistir a clase, y hacía “novillos” con otro compañero. Salíamos de casa y nos escondíamos. Tenía pánico al maestro de 4º, que, a veces, se le “iba la mano”. Una vez fui “crucificado”, de rodillas con los brazos en cruz y en las palmas de las manos, dos pesados libros. El llamó a mis padres, pero yo no se lo decía. Un día me dijo: “Si tu madre no viene, voy yo a buscarla”. No tuve más remedio que comunicarlo en casa, y sufrir las consecuencias.

NIEVES H.M
. 52 años: Me incorporé al “Convoy” en el curso 72-73. Era el último de la antigua Enseñanza Primaria. Se trataba de un 8º Curso. Un grupo muy heterogéneo, ya que estaba formado por alumnos y alumnas, que sólo el criterio de la edad (14 a 16 años), se tuvo en cuenta, para su agrupamiento. Era mixto en sexo, cultura, creencias. Y además, con algo más de cuarenta alumnos.

Me viene a la memoria un corriente día de clase de Ciencias, con una señorita en periodo de Prácticas. Se tenía que desarrollar el tema: El aparato reproductor masculino y el femenino. A falta de medios audiovisuales y documentales, se recurrió a una alumna que sabía dibujar muy bien, que plasmara en la pizarra los esquemas de los citados aparatos.

De pronto, un chico levantó la mano y dijo: “Yo no quisiera estar en clase porque hablar de ese tema me da mucha vergüenza, sobre todo si una mujer lo explica y, más aún, que otra lo dibuje”. Tal fue el asombro de la clase, al ver que era un chico, no una chica, quien hiciera la observación, que la “seño” optó por preguntarnos si se hacía por separado. Se aceptó la propuesta por gran mayoría masculina, por lo que no hubo más remedio que proceder a la división en dos grupos: las chicas por un lado y los chicos por otro. ¡Eran otros tiempos!

JOSÉ ANTONIO C.C.
48 AÑOS: Mis amigos de vecindad vivíamos en el Campo Exterior, en un barrio llamado “De la Julia”, en la Carretera del Serrallo. Teníamos un horario escolar distinto al resto de los alumnos del “Convoy”. El autobús escolar nos recogía a las 8:30 de la mañana y regresábamos a las 17 horas, permaneciendo toda la jornada escolar en el Centro, ya que comíamos en el Comedor Escolar.

Recuerdo esta anécdota curiosa: Despertaba en mí una ansiada ilusión: la llegada del viernes. Nuestro maestro que utilizaba los viernes, -hacía de profesor de Educación Física, aunque él era profesor de Matemáticas- decía: José Antonio, echa un vistazo a ver cómo está la ‘Chirifa’, en clara alusión a la Sra. Directora. Yo bajaba con cierta cautela, observando que todo el Centro estaba en silencio, con el desarrollo habitual de las clases, y le informaba: “Sr. Profesor, está todo en orden y tranquilo”. Nos formaba en el pasillo y bajábamos, donde organizábamos el alegre y divertido partido de fútbol. Este hecho me llenaba de alegría, ya que, debido a las características de mi horario escolar semanal, significaba para mí una vía de escape.

Por último, me gustaría agradecer a todos los profesores que tuve en mi etapa escolar; todos aportaron su granito de arena para que, sobre todo, me formara como persona, con la regla básica de la convivencia…”

ANA ÁNGELES G.G
. 44 AÑOS: En nuestro Colegio, Convoy de la Victoria, se respiraba un ambiente muy bueno. Había tolerancia. Nada de racismo. Diálogo para resolver nuestros problemas. El tratamiento era entre iguales. En este Centro realicé toda mi escolarización.

Recuerdo gratamente a todos mis profesores, pero me marcó mucho la Maestra del ‘punto y Platero y yo’. Yo me aficioné a la lectura. Hacíamos muchos ejercicios de Lenguaje con el libro de ‘Platero’. Uno de ellos era, en una competición, buscar con el diccionario una serie de palabras, para conocer su significado. Ganaba la respuesta más rápida.

En una ocasión, la cita Maestra, nos llevó a presenciar la actuación de la Masa Coral de Ceuta, que la dirigía su marido. Ella también cantaba. Como era próximo a la Navidad, presenciamos un recital de Villancicos. Fue en la Escuela Normal de Magisterio.

Me suele ocurrir con mucha frecuencia: sueño con mi Colegio, y lo veo todo tal como estaba. Siento enormes deseos de visitarlo. Recorrer aulas y pasillos…
 

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