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OPINIÓN - DOMINGO, 26 DE JUNIO DE 2011

 

OPINIÓN / EL MAESTRO

Acercamiento a Finlandia
 


Andrés Gómez Fernández
andresgomez@elpueblodeceuta.com

 

Todos sabemos que nuestro sistema educativo no pasa por buenos momentos. Recordemos el último Informe Pisa en el que tan malos resultados obtuvimos y el alto porcentaje de abandono escolar.

Por todo ello, nuestro objetivo, en los momentos actuales, no es otro que bajar al 14% el fracaso escolar en los distintos niveles de enseñanza obligatoria, en especial, en Educación Secundaria Obligatoria (ESO), lo que nos acercaría a unos índices similares a la nuestra admirada Finlandia.

Como muy bien sabemos, la ESO abarca desde los 12 a 16 años, justo el final de la Enseñanza Obligatoria y gratuita. Es una etapa en la que la pre-adolescencia y la pura adolescencia hacen sus estragos en los comportamientos de los alumnos, razón por la que necesitan una buena guía. Y unos profesionales que, además, de infundir respeto, les transmitan cariño y dedicación. Estos son los ingredientes que conducen al éxito.

El fracaso escolar es el fracaso de la Sociedad. El aula no está ajena a esa situación. Tampoco es justo cargar toda la responsabilidad al centro escolar, con la ilusión de todo el profesorado, con su generosidad, su comprensión, porque son ellos –los profesores- los que conocen toda la problemática de los escolares, y teniendo siempre presente el viejo “axioma” que nunca falla, “Educar es cosa de tres: alumnos, profesores y familias”. Implicar a todos, es una tarea fundamental porque está en juego la formación integral de las futuras generaciones.

Con frecuencia, en algunos centros, se olvidan de un alto porcentaje de alumnos que tienen problemas sociales, familiares o académicos, que su desatención conduce a que se produzca irremediablemente su abandono escolar, muy presente en zonas complejas, donde el centro educativo se convierte en complicado. Estos alumnos, recuperables, deben ser atendidos con un proyecto de “tutoría personalizada”, que no se trata de una fórmula milagrosa, sino sencillamente en el seguimiento y atención a esos alumnos con problemas.

La existencia de una “Escuela de Padres y Madres” con amplia participación de ellos es fundamental para el buen funcionamiento del centro. Es necesario que se elaboren unos programas para que puedan acceder a las actividades que se realizan en el Centro. Una amplia experiencia en este campo está condenada al éxito. Ya no es válido que los alumnos den sensación de “orfandad”, por la ausencia de ellos en el funcionamiento del Centro. No es suficiente con su presencia, muy limitada, en el Consejo Escolar.

En la Comunidad de Madrid se están llevando a cabo intensos esfuerzos “declarando la guerra” al fracaso escolar y al absentismo, a base de considerar el Centro Escolar como la “Casa” de todos, poniendo de relieve el llamado “aprendizaje colaborativo”, donde los alumnos más aventajados “tiran” de sus compañeros que se retrasan.

Destaca también en la Comunidad, la Plataforma “Mejorar la Enseñanza Pública”, para interactuar con otros centros educativos, con el intercambio de experiencias (en este aspecto conviene recordar a los denominados “Centros de Colaboración”, en una etapa ya olvidada, pero gratamente recordada, en aquella Ley de Instrucción Pública y que se llevaba a cabo entre los Colegios de Enseñanza Primaria con la participación de escuelas ubicadas en determinadas comarcas).

Es el momento de recordar que el objetivo del Ministerio y Comunidades Autónomas es rebajar tres puntos por año para salir del furgón de cola de los países desarrollados. La crisis ejerce un efecto nocivo pese al diseño de planes que los expertos ven bien estructurados. Como por ejemplo, los que destacan implantados por la LOE para romper la tendencia al alza del fracaso y el abandono escolar, conceptos no idénticos pero que a menudo se equiparan. Entre ellos destaca el Plan de Refuerzo, Orientación y Apoyo (PROA), nacido en 2006 para atender a alumnos de Primaria y Secundaria de entornos desfavorecidos. Incluye un programa de acompañamiento escolar y otro para la mejora global del centro con dotación de recursos.

Que la Comunidad de Madrid está en conseguir la reducción del fracaso y abandono escolar, lo prueban la bajada del fracaso en un 14%, distante, por un lado, del 30% nacional y, muy cercano, al de Finlandia. Para tal efecto, han puesto en marcha tres recetas que conducen al éxito: en primer lugar la “libre elección del Centro”; un derecho de las familias que estaba sin desarrollar plenamente. La Presidenta de la Comunidad ya lo anunció como un plato fuerte de la campaña electoral. Se trata de que los padres puedan elegir el Colegio que deseen para que sus hijos estén donde mejor se puedan encontrar; desaparece así la “zonificación”. En segundo lugar, “paso al bilingüismo”. Un programa de enseñanza en inglés y español que ha sido definido como “diferenciador”, vanguardista y pionero, porque ha transformado la educación pública madrileña. Se implantó en 26 colegios en 2004 y se ha extendido ya a los 276 colegios y 14 institutos, con lo que uno de cada tres centros de la Comunidad participa del programa. Y por último, el proyecto “curso de excelencia” que está pensando para que a partir del próximo curso accedan los alumnos con más méritos durante su escolarización obligatoria, es decir, Primaria y Secundaria. En síntesis, que se “ofrecerá” a los estudiantes como mejores resultados una enseñanza más exigente y que aspire a la más alta excelencia.
 

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