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OPINIÓN - MIÉRCOLES, 29 DE JUNIO DE 2011

 

OPINIÓN / EL OASIS

La subvención de la ADC
 


Manolo De la Torre
manolodelatorre@elpueblodeceuta.com
 

He dejado transcurrir unos días antes de escribir del recorte anunciado en la subvención a la Asociación Deportiva Ceuta, por parte del Gobierno local, para hacerlo sin el menor tumulto interior. Con la tranquilidad que el caso merece.

En tiempos de crisis, y los son los que estamos viviendo, los ayuntamientos han de reducir gastos. Y el de Ceuta no iba a ser menos. Nada que alegar, pues, a la decisión tomada por el alcalde, anunciando medidas de austeridad, por medio de su portavoz.

Diecisiete fueron las medidas ahorrativas anunciadas por Guillermo Martínez, que además de portavoz lleva las riendas de Fomento y Medio Ambiente, pero ninguna causó tanta expectación como la que afectaba al equipo presidido por el editor de este periódico.

Y no era para menos: el recorte aireado era de una dimensión descomunal. Puesto que más que un recorte parecía, y sigue pareciendo, la colocación de la primera piedra para que el equipo empiece a dar camballadas durante la próxima temporada. Barquinazos todos conducentes al descenso de categoría.

Al conocerse la noticia, con la mejor dicción por parte del portavoz, como merece cualquier información estrella, se pudo comprobar, inmediatamente, la alegría que ésta produjo entre los enemigos de “El Pueblo de Ceuta”, y que son los mismos que están también contra el presidente del club. Nada nuevo bajo el sol de un verano del que cabe esperar altas temperaturas.

A todos ellos les faltó tiempo para analizar con exultante satisfacción la medida de dejar a la ADC sometida a una ínfima subvención. Nunca en concordancia con las legítimas aspiraciones de un club que ha de jugar en la Península con los mejores ropajes. Por motivos tan conocidos cual manoseados.

No obstante, las personas entusiasmadas con el enorme recorte de la ya reseñada subvención, no lo estaban porque la acción sea tan buena como hecha para que redunde en beneficio de otras ayudas indispensables. No. De ningún modo.

Las personas que jaleaban la medida estrella, o sea, la de dejar al primer equipo local al borde del colapso, sin apenas dinero para confeccionar ni siquiera una plantilla modesta, lo que celebraban incluso con hurras es que a la directiva actual le iba a ser imposible afrontar una temporada más con las ilusiones puestas en lograr un ascenso de categoría tan deseado. Y lo hacían gritando a voz en cuello que ya estaba bien de despilfarrar tanto dinero para seguir embruteciendo a los ciudadanos que acuden al Murube los domingos. Palabras pronunciadas entre bastidores por una mujer que forma parte de los varios que suelen tener voz en una radio en la cual hay un tío que se expresa con faltas de ortografía y que, sin embargo, está convencido plenamente de que ya ha superado a Bobby Deglané.

Ahora bien, dentro de poco, cuestión tal vez de horas, conoceremos la subvención que le será concedida a la Unión Deportiva Melilla y que quizá ronde el millón de euros. Y cuando nos dé por echar mano de las odiosas y necesarias comparaciones, los mismos que siguen celebrando con alborozo los recortes de la ADC dirán que en Melilla, a pesar de la crisis, el Gobierno presidido por Juan Jesús Imbroda se puede permitir semejante lujo por haber gestionado los recursos mejor que los gobernantes de Ceuta. Para demostrarnos que son maestros de la insidia.
 

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