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OPINIÓN - DOMINGO, 3 DE JULIO DE 2011

 
OPINIÓN

Miscelánea semanal

Por Manuel de la Torre


Lunes 27.


Hallo a Carlos Chocrón paseando por el centro de la ciudad. Y nos volvemos a saludar después de haber estado cuatro meses sin que existiera esa oportunidad. Más bien, todo hay que decirlo, porque yo decidí no hacerlo desde la noche en que se inauguró el Teatro Auditorio del Revellín. Vamos, que llevábamos cuatro meses sin dirigirnos la palabra. Pero hoy hemos decidido poner fin a nuestro distanciamiento. Y hemos charlado de lo lindo durante un buen rato en sitio idóneo para ello. Mi amistad con Carlos data de muy antiguo. Pues dentro de poco se cumplirán ya casi treinta años de cuando fuimos presentados. Y nunca tuvimos el menor motivo para disgustarnos. Pero esa noche, la noche en que nos deleitó Inma Shara, dirigiendo la Filarmónica de Frankfurt, Carlos estaba más nervioso de lo debido, dado que le correspondía a él el éxito del cocktail previsto tras el concierto benéfico. En fin, que pelillos a la mar. Y que Carlos y yo seguiremos viéndonos, cada dos por tres, para reírnos de cuanto merezca la pena reírse. Aunque los tiempos que corren no son precisamente los mejores para realizar tan saludable ejercicio.

MARTES. 28


Me tropiezo con Mohamed Nayim en la sala de estar de un hotel y nos ponemos a charlar. Algo que hemos hecho en bastantes ocasiones. En principio, porque con Nayim es muy fácil hablar de casi todo. Ya que es persona preparada, educada y dispuesta al diálogo en todo momento. Aún recuerdo la de veces que le llamé yo a Inglaterra para que me hablara de todo lo concerniente al fútbol inglés y de su equipo: el Tottenham. Y lo hacía con su acostumbrada amabilidad y sin mostrarme nunca la menor queja por el tiempo que me dispensaba. Mis comentarios han estado dirigidos a la manía que tienen algunos críticos futbolísticos en proclamar que todos los equipos han de nutrirse de jugadores bajitos. Como si los jugadores bajitos no hubiesen existido toda la vida en una España donde nuestra altura ha brillado hasta hace nada por su ausencia. Los técnicos, hasta bien entrado los años setenta, cuando les ofrecían jugadores lo primero que preguntaban es lo siguiente: “¿Son altos?” “¿Tienen buena presencia…?”. De un tiempo a esta parte, en vista del triunfo indiscutible de Iniesta, Xavi, Hernández, Messi, Cazorla, Villa, Mata y compañía, los listos de turno la han tomado con los hombres altos. Y hay periodistas, que se pusieron a escribir de fútbol ayer como quien dice, que no paran de recomendar que los equipos españoles han de hacerse con seis o siete bajitos de medio campo para adelante y que los altos sean los tres o cuatro zagueros. Lo que pienso al respecto se lo referí a Nayim, quien comenzó a reírse de veras. Miren ustedes, en los equipos han de jugar los mejores futbolistas; sean éstos altos, bajos o medianos. Eso sí, un portero que no dé la talla, es decir, que no mida dos metros y algunos centímetros con los brazos elevados, es menos portero.

Miércoles. 29

Noche espléndida. Paseamos varios amigos por el centro de la ciudad. Ni siquiera el calor reinante impide que apreciemos lo bonita que está la plaza de África. A pesar de que voy con personas acostumbradas a frecuentar plazas, callejas y rincones recoletos de ciudades como Córdoba, Granada, Sevilla y Málaga. La plaza de África, nunca lo he negado, ha sido siempre mi debilidad. Tal vez porque en ella, durante años, he pasado horas de la noche sin preocuparme de nada que no fuera dejarme llevar por el silencio que en ella se generaba. Un silencio especial. Un silencio del que Antonio Gala destacaría su sonoridad. Así se lo refiero a una pareja con la que he cenado. Y que me ha ganado la voluntad en apenas nada. Y es que Laureano y Mari, familia de unos buenos amigos, además de ser unas personas encantadoras, se han llevado la mejor impresión de Ceuta. Durante el paseo, nos encontramos con Diego Sastre y Olga, su mujer; y allá que nos pusimos a charlar todos acerca de la ciudad y, cómo no, de los problemas que en ella se generan cada día.

Jueves 30.


Luis Jacas Salvador viene a Ceuta cada dos por tres por cuestiones comerciales. Así lo lleva haciendo desde hace varios años. Así que un día me lo presentó Pepe Ávila, director del Hotel Tryp, y hablamos de ibicencos que son amigos comunes. Y, sobre todo, de uno muy especial para mí: Juan Riera; dueño de Casa Alfredo. Un restaurante extraordinario, cuya vida data de 1934 y que está situado en una de las esquinas más afamadas del Paseo Vara del Rey. Ahí es nada… Con Juan Riera me tocó vivir anécdotas muy interesantes. Me parece que alguna que otra habré contado ya. Pero tampoco tendría el menor inconveniente en repetirme. Pues las hay, al menos así las considero yo, realmente curiosas, interesantes, y quizá sirvan cual ejemplo de cómo hay que afrontar problemas en según qué momentos de la vida. En este caso, se trataba de una vida futbolística. Luis Jacas Salvador, en cuanto me ha visto, lo primero que ha hecho es darme un fuerte abrazo de parte de Juan Riera; quien siempre me distinguió con su amistad y tuvo detalles que siguen situados en sitio preferente de la alacena de mi memoria. Luego, me ha entregado un obsequio que, viniendo del propietario del Restaurante Casa Alfredo, he recibido con enorme satisfacción. Ojalá Juan que pudiera aceptar tu invitación, una vez más, pero hay obligaciones que me impiden estar contigo y con los tuyos, como sería mi deseo, en esa Ibiza donde pasé dos años insuperables.

Viernes. 1


Decido darme un baño en la piscina del Hotel Parador La Muralla. Reina un ambiente estupendo. Y, como en el verano anterior, vuelvo a coincidir con Carmen Figuerola. Con la que hice ya muy buenas migas entonces. Así que tardamos nada y menos en ponernos a charlar. Conversar con Carmen es un placer. De modo que entre baño y baño no perdimos el tiempo. Tengo que decir, más bien repetir, pues creo que el verano pasado lo resalté en esta página, que pegar la hebra con CF hace imposible que el aburrimiento se atreva ni siquiera a merodear por donde ella esté. Culta, amena y pausada en el decir, debo confesar que me lo paso en grande estando de palique con ella. En esta ocasión, la charla transcurrió acerca de sus lecturas preferidas y de sus muchas mañas como cocinera. Y a fe que hubo momentos en los que la señora Figuerola hizo posible que me divirtiera de lo lindo.

Sábado. 2


Cada verano, y durante los primero días de julio, me da por ponerme a hacer la limpieza de cajones de que consta el mueble que está situado en la salita que me sirve de escritorio y de centro de lecturas. Hoy he decidido hacerlo. Y en el segundo cajón, de los tres que tiene el mueble auxiliar, me he encontrado con varios recortes de periódicos; uno de ellos, que consta de dos páginas, pertenece a una entrevista que le hicieron, hace ya bastantes meses, a Roberto Saviano. Escritor italiano. Amenazado por la mafia. Y que decía lo siguiente: “Italia es un país malvado para vivir en él, un país feroz. ¿Por qué? Porque lleva muchos años sin tener derechos garantizados. Al final, lo que ocurre es que para la gente el enemigo no es el sistema, sino el individuo que ha conseguido lo que uno no tiene. El parado odia al que trabaja, pero no da un paso para cambiar las cosas. Si tienes trabajo la gente se pregunta quién te habrá recomendado. Si estás en la televisión, piensan, ¿quién le habrá enchufado? En el 80% por ciento de los casos es así. O sea que se sienten legitimados para seguir pensándolo. No es algo genético, es el funcionamiento del país”. Lo denunciado por Roberto Saviano, a pesar del tiempo transcurrido, me sigue pareciendo que es una frustración de la gente en toda una Europa que es cada vez más mafiosa.
 

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