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OPINIÓN - MIÉRCOLES, 6 DE JULIO DE 2011

 

OPINIÓN / EL ESQUINAZO

Retraso e indignación de pasajeros
 


Jesús Carretero
jesuscarretero@elpueblodeceuta.com

 

Pero en esta ocasión no se trata de nada por lo que haya que culpar a una naviera, sino por uno de esos hechos más extraños que pueden darse, en un viaje de Algeciras a Ceuta, “que viajara una furgoneta sin conductor”.

Esto pasaba hace un par de días, en el Pacífica de Acciona, que llegó al Puerto de Ceuta, a su debido tiempo, con una furgoneta, con matrícula de Francia, pero que su conductor no apareció a recogerla.

El dueño, según explicaciones que se dieron más tarde, llegó a Ceuta en otro barco posterior.

Ante situaciones de este tipo no cabe otra alternativa que activar los protocolos ad hoc.

Se activó el protocolo de emergencia en el embarque de vehículos del puerto ceutí, ante el hecho insólito de que vayan desembarcando, uno por uno, todos los vehículos que venían en el buque y, al final, quedaba una sola furgoneta, sin que nadie fuera a recogerla.

Y otra vez la Guardia Civil a escena. Los grupos GEDEX y EBYL de la Guardia Civil registraron a fondo el coche en busca de lo que podía ser peligroso, los explosivos.

En aquel instante, tras el desembarco de todos los que llegaban de Algeciras, ya había esperando un buen número de pasajeros para cruzar hacia la otra parte del estrecho. En torno a las siete de la tarde había un numeroso grupo de personas para embarcar en el Pacífica, pero pasaban los minutos y todos tenían que permanecer fuera, porque la Guardia Civil había entrado a la bodega del barco, con todo lo necesarios para la detección de explosivos.

La furgoneta seguía en la bodega del barco de Acciona y se registró totalmente, hasta descartar cualquier posibilidad de que allí hubiera explosivo alguno.

En ese registro de la furgoneta, por parte de la Guardia Civil estuvieron, también, empleados de la naviera e incluso el propio capitán del barco.

No había nada. Todos estaban extrañados de esa situación y la furgoneta fue trasladada por una grúa hasta el muelle.

Ni que decir tiene que esto ocasionó un larguísimo retraso, el barco debía haber salido de Ceuta a las seis y media de la tarde, pero en torno a las ocho, todavía seguía la Guardia Civil registrando el vehículo e intentando saber quien era el dueño del mismo y donde se encontraba.

La situación se había vuelto muy incómoda, pero en esos casos es cuando más afloran las bromas, incluso las de mal gusto, en algunos de los que se encontraban allí:”se habrá tirado por la borda” fue alguna de las bromas que sonaron.

Fuera del barco, en los que tenían que embarcar, la indignación, como no podía ser de otra forma, era grande. Había algunos que habían perdido, con esto, posibles enlaces para otros viajes.

Al final, se pudo embarcar, se volvió a la normalidad, pero con mucho retraso. Las explicaciones dadas por la Benemérita llegaban a que parecía que el conductor y dueño de la furgoneta había viajado en otro barco más tarde y que llegó por la noche.

Estas explicaciones chocan frontalmente con una realidad de cómo es posible que metiera el vehículo en el barco y se marchara luego, porque si eso es así estamos corriendo a diario un auténtico peligro de que alguien pueda entrar a un barco deje lo que quiera y se vuelva a salir. Y es que situaciones de este tipo están perjudicando seriamente la seguridad de los ceutíes, que cruzan con frecuencia el estrecho. Aquí tiene que haber algo más.
 

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