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OPINIÓN - MIÉRCOLES, 13 DE JULIO DE 2011

 

OPINIÓN / EL OASIS

Juan José Imbroda
 


Manolo De la Torre
manolodelatorre@elpueblodeceuta.com
 

El Hotel Parador La Muralla, en esta época, es un lugar delicioso. Bueno, lo es siempre. Pero en verano se multiplican sus encantos. Es lo que le digo a quien está tendido muy cerca de mí, mientras ambos tratamos de que el sol haga posible que se nos note la morenez deseada durante el verano.

La persona con la que comparto charla es nacida en Ceuta, pero lleva muchos años viviendo en Melilla. Viviéndola, según me dice, intensamente. Y debe ser así, porque me habla de Melilla con enorme cariño. Con ese cariño que sentimos todos los que un día decidimos quedarnos para siempre en una ciudad donde no se produjo el accidente de ser nacidos.

La primera vez que arribé a Melilla fue en 1959, le dije. Lo hice como jugador del Atlético Cordobés. Y tuve la suerte de que un temporal de levante hiciera posible que nuestra expedición no pudiera regresar en el tiempo previsto. Es decir, que por mor del fuerte viento reinante nos vimos obligados a pasar tres días en la ciudad. Los suficientes para admirar el patrimonio arquitectónico de una ciudad, que, junto con el de Barcelona, es uno de los mejores exponentes del estilo modernista de principios del siglo XX.

Muchos años después, recuerdo que recibí la llamada de un empresario melillense, Ayus Jamanda R. Lachandani, que era a su vez presidente de la Unión Deportiva Melilla, para que aceptara ser entrenador del equipo presidido por él. Y dije que no. Porque estaba ya harto de viajar en avión. Ya que me negaba a viajar en barco. Desde entonces, he tenido un afecto especial por esa ciudad que, en la antigüedad, era conocida como Rusadir.

Un momento, dice el melillense de adopción que está tendido en una hamaca pegada a la mía. Mira, De la Torre, yo soy un lector tuyo desde hace mucho tiempo. Y debo decirte que en tus columnas nunca ha habido ni una palabra agradable para Juan José Imbroda. Todo lo contrario; vamos, que siempre que te has referido a él ha sido para ponerle de vuelta y media. Y hacer eso, con todos mis respetos hacia ti, no está en consonancia con lo que me cuentas ahora acerca de Melilla.

Mira, Manolo, Melilla está por encima de Ceuta en muchas cosas, gracias a la forma de ser de su alcalde, Juan José Imbroda. Un tipo cuya sobriedad, modestia, y paciencia le permiten gobernar con muchísimo acierto.

Verdad es que en sus comienzos pecó de querer demostrar que era más del PP que los que habían echado los dientes en este partido. Pero, con el paso del tiempo, ha ido adquiriendo una madurez y un temple que le han proporcionado una categoría enorme como autoridad. Una categoría que no recuerda en nada a aquel político que estaba obsesionado con defender las causas populares con un ardor que causaba dentera entre los propios. Juan José Imbroda puede presumir, ahora, de haber administrado bien los recursos económicos de Melilla.

Melilla, Manolo, actualmente y a pesar de la distancia con la Península, es una ciudad muy bien dirigida en todos los aspectos. Te lo digo para que, si a bien lo tienes, no vuelvas a equivocarte con Imbroda. Dicho queda.
 

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