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OPINIÓN - VIERNES, 22 DE JULIO DE 2011

 
OPINIÓN / CARTAS AL DIRECTOR

A 90 años del desastre

Por Gerardo Rodríguez López


El 21 de julio se cumplen noventa años de un desastre militar que se llevo por delante a mas de 20.000 soldados españoles.

Un desastre del que la historia de España pasa de puntillas, asentado en un complejo colonial inexplicable. Fue una guerra cruel contra un enemigo duro, fiero, rebelde, que conocía el terreno como la palma de su mano. Una guerra en la que España se impuso después de muchos sacrificios, sometiendo a todas las kabilas del Rif, de Gomara y de Yebala. Pero aunque solo fuese por honrar a los miles de españoles que murieron en una guerra que no comprendían, la historia debería recordarlos como corresponde.

Desde el mismo momento en que el comandante general de Melilla, don Manuel Fernández Silvestre trazo con su estado mayor la estrategia del despliegue de las tropas españolas en la línea defensiva desde Melilla hasta Annual, con el objetivo de avanzar hasta Alhucemas, la suerte en contra de los españoles estaba echada.

Cruzar el río Kert, la línea roja trazada por Mohen Abdel-Krin El Khatabi, fue una temeridad. Ya lo había proclamado el jefe rifeño a los cuatro vientos :” Si a los españoles se les ocurre cruzar el Kert, sus agua se teñirán con el rojo de su sangre.” Pero el impetuoso y temerario general Fernández Silvestre lo menosprecio, infravalorando la capacidad de liderazgo del Khatabi.

Curiosamente la epopeya del desastre se la ha llevado la posición de Annual, donde Fernández Silvestre murió, tanto es así que la historia lo recoge como el desastre de Annual. Encubriendo otros acontecimientos de una debacle superior como la rendición de Monte Arruit. Y es que las posiciones estratégicas emplazadas por el estado mayor en terrenos inadecuados por la falta de agua, batidas por los flancos, mal pertrechadas, y cubiertas por pequeños blocaos de madera y alambradas, cayeron después de la toma de Abarran, como fichas de domino.

Igueriben, fue la siguiente posición que sufrió el asedio, que comenzó el domingo 17 de julio y termino el jueves 21. “ Nos quedan solo doce balas de cañón, al escuchar el duodécimo cañonazo, tirar sobre nosotros porque estaremos revueltos con los moros.” Fue el ultimo mensaje enviado através del heliógrafo por el comandante de infantería don Julio Benítez. Era el jefe de la posición y murió heroicamente junto a 354 soldados españoles.

Lo que vino después fue un cúmulo de despropósitos, de falta de organización y de disciplina, de los propios mandos, que al grito de “sálvese quien pueda” iniciaron desde Annual una retirada desastrosa. Hubo excepciones, como el escuadrón de caballería del regimiento de Alcántara, que agotado y diezmado dio su ultima carga de sable en Igan al paso de sus caballos. El capitán de ingenieros Félix Luis Arenas que aguanto a la harka que hostigaba la retaguardia de los que huían hacia Monte Arruit hasta recibir un tiro en la cabeza. Y el capitán Carrasco con el teniente Fernández, que defendieron Zeluan, y tras ser apresados fueron quemados vivos.

Y sobre todos, los jóvenes soldados españoles, reclutados de las clases mas bajas, la mayoría analfabetos, que desconocían la existencia de Marruecos y se preguntaban que hacían ellos en aquella guerra.

Tal vez la historia española les deba una explicación y sepa algún dia cancelar su deuda.
 

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