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sociedad - MARTES, 16 DE AGOSTO DE 2011


componentes de la expedicion. cedida.

reportaje / VIAJE A GALICIA
 

“No es un camino de rosas”

La meta, Santiago de Compostela; de
equipaje, una mochila; y así, hacia la capital gallega se dirigieron 17 ceutíes dispuestos a emprender una marcha en la que compartir experiencias peregrinas
 

CEUTA
Patricia Gardeu

ceuta
@elpueblodeceuta.com

Tres mujeres llamadas María del Carmen, José Luis, José Daniel, Jesús Manuel, Paqui, Rafa, Ángel, Francis, María de los Ángeles, Jesús, Guillermina, José, Ana, Cristobal y Celia. “Que no falte ninguno que con lo que cuesta hacer ‘el camino’ como para que se nos olvide un nombre”, apuntaban las presentes. Las que hablan son cinco mujeres que han formado parte del grupo de 17 ceutíes que se ha ido este verano a hacer el Camino de Santiago. El más pequeño tiene 13 años; el mayor, 62. Se les amontonan las anécdotas. Se aturullan al intentar poner en orden los recuerdos. Los trayectos de un pueblo a otro, el agotamiento -”mucho sufrimiento”-, las dificultades de la convivencia, el dolor de pies, las ansias por llegar, el intercambio de experiencias entre los caminantes, el pulpo de Melide, el cumpleaños de una de ellas, a la que sus amigos le montaron en mitad del viaje una fiesta sorpresa y ella no podía dejar de llorar emocionada. Pequeños sueños que se hacían grandes a cada paso. Una meta cada vez más cerca, la de llegar. Pero también un camino que enseña que más importante que llegar es que lo esencial está en el viaje.

‘Buen camino’ es la contraseña. La frase que unos y otros peregrinos se intercambian a la salida de los albergues, a la entrada de los restaurantes. La frase que ahora se les repite en la cabeza cuando de regreso a Ceuta, ahora que echan en falta las mochilas, se cruzan por la ciudad con gente que también ha hecho el camino. Quizás este verano o tal vez hace muchos años. Todos ellos, aún sin compartir camino en fecha y espacio, tienen en común la experiencia. “Los que hemos hecho el camino hablamos un lenguaje diferente”, apunta una de las mujeres.

El verano pasado fue la primera vez que se reunieron para irse a Santiago. Cautivados, repiten. Partieron el día 17 y el primer trayecto fue el de Triacastela a Sarria, la que está considerada la etapa 26 del ‘Camino Francés’. Después vendría Portomarín, Palas de Rei, Ribadiso de Abaixo, Arzúa, Pedrouzo... Etapas que tienen de media veinte kilómetros y que conllevan muchas otras paradas. Como las que hacían en algunos de los puntos en los que aparecía algún aldeano y les ofrecía algo de comer para coger fuerzas hasta el siguiente descanso. Momentos que aprovechaban para sellar la credencial, el documento en el que se va dejando la prueba de que uno pasó por allí y que se convierte en el más preciado tesoro.

Ceuta con Santiago

Durante el camino, el grupo dejó constancia de su procedencia. No solo con el eslogan ‘Ceuta con Santiago’ que reinaba en sus camisetas. Colocaron además banderitas blancas y negras a cada parada. El camino se convierte en un foro de debate, un lugar donde encontrarse con gente muy diversa y descubrir que se puede tener algo en común. Como con una chica portuguesa de la que se hicieron íntimos y que ahora les ha invitado al país luso.

Los amigos del viaje son siempre un apoyo. La amistad y el amor. Por eso Guille no lo dudó y se embarcó en el camino para darle la satisfacción a su marido, a pesar de tener una lesión de rodilla. No fue la única. “No es un camino de rosas”, apuntan.

Pero todos, con daños y malestares incluidos, consiguieron llegar a puerto. Les recibió el apóstol Santiago y un montón de lágrimas derrochadas cuando ante ellos se alzó la catedral y les dio la bienvenida.
 

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