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sociedad - MIÉRCOLES, 7 DE SEPTIEMBRE DE 2011


El techo de la vivienda de Fátima. r.d.

denuncia vecinal / INFRAVIVIENDA
 

Una vecina del Príncipe pide
una casa para salir de la
insalubridad en la que vive

Fátima Layachi cuenta cómo escucha las ratas y percibe el olor de sus heces en el hogar que comparte con su hijo, de 11 años
 

CEUTA
Virginia Saura

ceuta
@elpueblodeceuta.com

La insalubridad de la casa en la que reside ha llevado a Fátima Layachi a pedir una Vivienda de Protección Oficial en la que poder vivir ella y su hijo. En 2009, EL PUEBLO se hizo eco de esta historia. Sin embargo, desde entonces nada ha cambiado para esta mujer que sigue pidiendo una vivienda digna, ya que ni siquiera tiene trabajo para arreglar la suya.

Fátima Layachi, de 35 años, vive en una situación límite desde hace ya varios años. En 2001, esta mujer que reside en el Príncipe pidió ayuda por primera vez a los Servicios Sociales, gracias a la cual lleva sobreviviendo desde entonces. Ahora no tiene trabajo, sólo una comida diaria de Cruz Blanca y la prestación que recibe del Estado, de 400 euros, con la que tiene que sacar adelante a su hijo, de sólo 11 años. Ambos viven en la casa que fue de su padre, ya fallecido, de esta cabeza de familia y que ahora se ha vuelto “inhabitable”, explica Hafida Mohamed, que acompaña a Fátima, a la que le cuesta explicarse en castellano, un idioma que entiende con dificultad. Un problema, que según Hafida, ha hecho que le “den largas” en su solicitud de una nueva vivienda en la que poder escapar de las “condiciones insalubres” que la rodean.

El olor a humedad da la bienvenida a quien llega a casa de Fátima, cuenta su amiga, que añade que en el interior, el hedor de las heces de las ratas “que parecen gatos” se puede sentir en el ambiente. Una imagen que hace saltar las lágrimas de esta mujer que afirma con amargura: “Nadie quiere entrar en mi casa”.

Esta razón, unida a que en su hogar no dispone ni siquiera de una cocina en la que poder preparar alimentos calientes para su hijo, ha llevado a Fátima a solicitar una de las viviendas de protección oficial que la ciudad ofrece a los más necesitados. Aunque es verdad que ella ya tiene una casa, su amiga explica que desearía que se la quedara la Ciudad, porque no la puede reformar, a cambio de un nuevo hogar.

La historia se repite

No es la primera vez que esta mujer ha pedido una solución. EL PUEBLO ya recogió la historia de esta familia en dos ocasiones en el año 2009. En ese momento, se incluyó la vivienda de esta madre en un registro de infravivendas en el Príncipe. Además, Fátima pidió ayuda para reformar su casa que nunca llegó, según explica. Desde entonces sólo ha cambiado una cosa, Asuntos Sociales obligó a la familia a retirar el camping-gas que tenía en casa, por ser ilegal, lo que dejó a la familia sin sitio para cocinar.
 

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