PortadaCorreoForoChatMultimediaServiciosBuscarCeuta



PORTADA DE HOY

Actualidad
Política
Sucesos
Economia
Sociedad
Cultura
Melilla

Opinión
Archivo
Especiales

 

 

sociedad - SÁBADO, 17 DE SEPTIEMBRE DE 2011


Antonio Santiago. reduan.

ENTREVISTA / Antonio Santiago Muñoz, capataz de Sevilla
 

“Nuestro trabajo y formación debe evolucionar para mejorar y facilitar
la labor de los costaleros”

El conocido capataz sevillano acudió ayer
a la ciudad para ofrecer en el salón de
actos del colegio San Agustín una conferencia con motivo del 50 aniversario del Santísimo Cristo de la Humildad y Paciencia
 

CEUTA
José Manuel Rincón

ceuta
@elpueblodeceuta.com

Antonio Santiago Muñoz, capataz natural de Sevilla, muy conocido en el mundo cofrade, visitó ayer la ciudad para ofrecer una coferencia, en el salón de actos del colegio San Agustín, con motivo de los actos que viene organizando la Hermandad de Las Penas por el 50 aniversario de la llegada y bendición de la imagen del Santísimo Cristo de la Humildad y Paciencia. El acto dio comienzo a las 21.00 horas y contó con la presencia de numerosos cofrades ceutíes que no quisieron perderse la conferencia ofrecida por este reconocido capataz sevillano. Antonio Santiago Muñoz llegó a Ceuta pasadas las 18.00 horas y pocos minutos después concedió una entrevista a EL PUEBLO, durante la cual dio a conocer parte de los entresijos del mundo de la costalería.

Antonio Santiago Muñoz, hijo del conocido capataz sevillano Manuel Santiago, contaba tan sólo con 12 años cuando por primera vez se puso al frente de un paso junto a su padre y Salvador Dorado (El Penitente). Desde ese mismo instante y hasta hoy han transcurrido 40 años, y al igual que hizo su padre con él ahora su hijo lo acompaña en cada salida procesional, por lo que es hijo y padre de capataces.

Santiago se mostró encantado con volver a estar entre los ceutíes gracias a la hermandad de Las Penas y al 50 aniversario de la imagen del Cristo de la Humildad y Paciencia y especialmente por Jorge Pérez, miembro de la citada hermandad, que tal y como aseguró el capataz “ha movido casi Roma con Santiago para que yo pueda estar aquí hoy”.

Actualmente lleva de la mano junto con sus auxiliares, una hermandad de Sevilla todos los días de la Semana Santa, excepto el Sábado Santo. Junto con la hermandad de la Misión que procesiona el viernes de Dolores y otras hermandades de gloria, este capataz tiene el honor de ostentar el martillo de las hermandades de la Paz (Domingo de Ramos), las Penas de San Vicente (Lunes Santo), los Estudiantes (Martes Santo), Cristo de Burgos (Miércoles Santo), los Negritos (Jueves Santo), la Macarena (Madrugá), la Sagrada Mortaja (Viernes Santo) y la Resurrección (Domingo Resurrección).

P.- ¿Cuánto tiempo lleva usted delante de un paso? y ¿cómo ha sido la evolución del mundo de la costalería?

R.- Esta Semana Santa pasada he cumplido 40 años delante de los pasos, empecé con mi padre cuando era niño y los primeros siete años de esa vida delante de los pasos fue con los costaleros llamados ‘profesionales’ o ‘antiguos’ y el resto con los ‘hermanos costaleros’. Durante este tiempo he tenido muchas vivencias, mucha evolución, porque el proceso humano es así. Yo hoy en día no mando los pasos como lo hacía hace 25 años y si Dios quiere no los mandaré igual dentro de 8 o 10 años si continúo delante de los pasos. Lo mismo que las personas evolucionamos, también tiene que evolucionar nuestro conocimiento, nuestra formación e intentar mejorar dentro de lo posible este mundo que es tan bonito pero que necesita facilitar la labor y el trabajo de los costaleros.

P.- ¿Cómo se debe trabajar con los costaleros para evitar posibles lesiones y ofrecer la mejor imagen en la calle?

R.- Bueno cuando vemos partidos de fútbol o de cualquier otro deporte vemos como gente profesionales sufren lesiones, por lo que la posibilidad de lesionarse o sufrir algún tipo de alteración en el organismo nada más que le pasa al que realiza algún tipo de ejercicio. También es cierto que cuanto mejor preparada esté esa persona menos posibilidades de lesiones va a tener. Si nos centramos en la costalería antigua, estos lo soslayaban porque su trabajo habitual diario era cargar y descargar. Hoy en día, afortunadamente los trabajos no son así por lo que el costalero que actualmente se mete debajo de un paso, por un lado los capataces abusamos de la juventud para aprovechar la fuerza que estos tienen y por otro lado el costalero debe tener una buena condición física para tener un menor riesgo de lesiones. Es importante que tengan un buen tono muscular, que corra, que haga bicicleta, en definitiva que realice ejercicios aeróbicos que le otorgan una mayor resistencia al músculo y por lo tanto facilita la labor del costalero debajo del paso.

P.- ¿Realiza usted algún tipo de planificación física a sus costaleros?


R.- Yo les aconsejo, pero después cada uno es libre y debe ser responsable para saber qué tipo de preparación necesitan para posteriormente realizar un buen trabajo bajo el paso. Muchos piensan equivocadamente que meterse en un gimnasio y hacer pesas le puede valer y no es lo mismo un trabajo explosivo de un momento que el trabajo que realiza el costalero que es más de resistencia por lo que no hace falta trabajar la potencia como algunos hacen en los gimnasios.

P.- Comentaba antes que excepto el Sábado Santo, desde el Viernes de Dolores al Domigo de Resurrección sale todos los días delante de un paso ¿Cómo cambia la mentalidad para adaptarse a las características del paso o al sentimiento que la hermandad quiera ofrecer en la calle?


R.- Yo creo que la mentalidad el capataz no la cambia. Creo que es un poco el estereotipo de todo lo que hace uno, y es la hermandad la que al final llega al espectador que lo ve desde fuera y hace que lo asimile de esa forma. Te puedo decir que mi forma de mandar los pasos en general no varía de una hermandad a otra. Está claro que en una hermandad de silencio quizás hable menos, pero mi estilo, mi forma, mi impronta de llevar los pasos es la misma sea una hermandad u otra y en algún momento determinado se requiere dar una voz de mando y en otras circunstancias no. Yo siempre le digo a mi hijo que el capataz no debe de hablar mucho y no tiene que dar muchas voces de mando, entre otras cosas porque al costalero cuando se le manda lo único que estás haciendo es molestando y cuanto menos se le moleste mejor, ya que hay que dejar trabajar bien a esos hombres.

P.- ¿Cómo se aprende y cómo se enseña esto de ser capataz?


R.- Esto referido a un mundo estudiantil se podría decir que los maestros se quejan de que tienen muchos alumnos pero pocos estudiantes, y los estudiantes se quejan de que tienen muchos profesores pero pocos maestros. Lo que es lo mismo hace falta tener un maestro y también hace falta tener una persona que quiera aprender. Esto no es una cosa que se pueda aprender con mucha teoría, que yo le diga a mi hijo toma lee estos quinientos folios y ya eres capataz. Esto es una cosa que se va aprendiendo estando, viendo y viviendo mucho dentro de este mundo, por lo que la práctica es fundamental. Además le puedo decir que yo estoy hoy aquí en Ceuta porque vengo a ver y a aprender, ya que en este mundo no se acaba nunca de aprender.

P.- ¿Cómo debe ser el trabajo de captación de costaleros para que las Hermandades no se vean necesitadas?

R.- Ahora llevamos unos años viviendo una época en la que afortunadamente hay mucha gente que se acercan a las cofradías a pedir sitio para poder salir de costaleros. Esto no siempre ha sido así. Hay que recordar que en la época de la transición de los ‘costaleros antiguos’ a ‘hermanos costaleros’ se vivieron años muy difíciles, en los que no había tantos costaleros, por lo que había que buscarlos o crear un ambiente que fuera atractivo para acercarlos hasta las hermandades y eso era un trabajo y es un trabajo de la Hermandad y de la propia cuadrilla de capataces y costaleros. No siempre hemos nadado en la abundancia en este aspecto. Hay que cuidar y mimar al costaleros, estos deben sentirse bien acogidos, y también tienen que saber a lo que van y la responsabilidad que todo ello conlleva. Es primordial que haya buen ambiente ya que eso hará que poco a poco vayan acercándose más personas.

P.- ¿Cómo son los mejores ensayos?, ¿Muchos y por cortos periodos de tiempo? ó ¿Pocos pero de bastantes horas?

R.- Bueno de esto dependen muchos factores. El primer factor es la consolidación de la cuadrilla. Si esta cuadrilla está consolidada y existen pocos cambios pues entonces realmente no hacen falta muchos ensayos ni que sean muy largos. Si por el contrario la cuadrilla no está consolidada, hay muchos cambios y es muy joven y novedosa si hace falta más ensayos, pero hay que tener cuidado porque si faltan gente y hacemos muchos ensayos lo que hacemos es quemar a los que asisten y terminas rompiendo esa cuadrilla. Hay que buscar un término medio en el que la gente esté a gusto, se conozcan, haya una buena relación entre los costaleros, se aprenda la parte técnica importante del trabajo del costalero, pero no abusemos de los ensayos y al final la gente se canse y se marche, sobre todo los más veteranos. La gente más joven o que llevan pocos años a lo mejor le importa y aguantan más ensayos pero a medida que van pasando los años realizar muchos ensayos quema.

P.- Por último ¿qué cambiaría de la Semana Santa y que dejaría como está?


R.- Bueno yo cambiaría el afán de protagonismo que tienen muchos costaleros y capataces así como de la gente de las propias hermandades que consideren que ellos son los protagonistas de esto. Y dejaría la esencia del porqué de las hermandades. Está claro que las hermandades se fundan por un motivo de fe, por lo tanto por una formación cristiana a sus hermanos, por una acción importante en caridad y por cultos a sus imágenes tanto internos como externos, donde el culto externo por excelencia es la salida procesional.
 

Imprimir noticia 

Volver
 

 

Portada | Mapa del web | Redacción | Publicidad | Contacto