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OPINIÓN - JUEVES, 22 DE SEPTIEMBRE DE 2011

 
OPINIÓN / ANÁLISIS

Alzheimer : La enfermedad Ladrona de recuerdos


Nuria de Madariaga
opinion@elpueblodeceuta.com

 

En la actualidad existe un amplio contingente de información sobre la enfermedad que observó clínicamente por vez primera y en el ya lejano año 1907 el doctor alemán Alois Alzheimer. Información y especial sensibilidad social ante esta dolencia degenerativa que afecta, no tan solo a quienes se encuentran aquejados por el mal, sino a su entorno directo que padece la tragedia de tener que ser testigo de la progresiva degeneración del ser querido y el dolor de ver como se adentra en un mundo de tinieblas cargado de incógnitas. Nadie ha sido aún capaz de explorar y poder determinar los pensamientos y los sentimientos que subyacen cuando un paciente va deslizándose hacia el olvido, porque se pierde la memoria pero también se deteriora la capacidad para el pensamiento abstracto y el raciocinio lo que lleva aparejados cambios emocionales y conductuales. El enfermo “está” físicamente pero nunca nos podrá responder si le preguntamos ¿Donde estás? y no en el plano espacial sino mental y espiritual.

Sabemos que en los cerebros de enfermos de Alzheimer a los que se han practicado autopsias y concretamente en el hipocampo se detectan los nudos neurofibrilares que matan a las neuronas, así como las grumosas placas seniles formadas por materia celular muerta. Un estropicio neuronal que va desarrollándose de manera progresiva, lenta y malvada, los primeros siete años de debilitamiento pero el paciente puede padecer hasta veinte años la dolencia, por mucho que el deterioro que provoca el mal acorte sensiblemente la vida del afectado. Para quienes creemos en el binomio mente-cuerpo como un todo y ponemos nuestra confianza en la opinión de los nuevos neurólogos y neuroendocrinólogos norteamericanos que, curiosamente, comienzan por licenciarse en medicina y estudiar la especialidad en prestigiosas universidades de EEUU , ejercen su profesión en hospitales americanos, viajan inexorablemente a la India para estudiar a fondo la medicina ayurvédica y se empapan de la sabiduría milenaria y acaban regresando a los Estados Unidos para trabajar allí pero convertidos al hinduísmo y con un nuevo concepto de espiritualidad, para los seguidores de todos los países de ese tipo de medicina el concepto de la sanación comienza con la más estricta prevención. Cierto es que un investigador español (probablemente pésimamente retribuido y que acabará en el laboratorio de bioquímica de la Clínica Mayo) es el primero que está experimentando una vacuna contra el Alzheimer utilizando a pobres mascotas para sus estudios y pruebas diagnósticas, pero no es menos cierto y creo no estar mal informada, que los mayores avances en la detección mediante pruebas genéticas del ladrón de recuerdos que es el Alzheimer, tiene nombre de neurólogos americanos, es decir, de sanadores licenciados en occidente y reciclados y convertidos en expertos en hospitales de la India. Todos conocen y son muy capaces de realizar un certero diagnóstico de la enfermedad desde sus primeros estadios, en lo que no existe total coincidencia es en las auténticas causas. Por una parte se habla de predisposición genética por la existencia de genes E3 y E4, también se achaca la aparición de la enfermedad a la exposición del cerebro a fuerzas negativas como el aluminio y las sustancias químicas contaminantes, incluso se habla de virus, como el del herpes zoster que atacan los códigos genéticos de las neuronas (¿Y quien no ha tenido alguna vez un herpes zoster labial o “calentura”?). Creo, visto lo visto que todos somos población de riesgo y comparto las doctrinas de la neurología sobre la prevención de la degeneración neuronal, es más, las comparto y puedo manifestar sin ningún rubor que trato de emplear todo aquellos descubrimientos e innovaciones que los modernos biólogos y los antiguos maestros, todos ellos iluminados por el Espíritu Santo y por la sabiduría del Universo que es la de la gran mente cósmica de Dios, han ido poniendo a nuestro alcance explicándonos propiedades e indicaciones. Con la invitación expresa a que todos los que podamos, asumamos el compromiso de convertirnos en nuestros propios sanadores utilizando el habitual, milenario e incómodo método de estudiar y desgastarnos los codos ahondando en los saberes de quienes se nos han anticipado en la aventura del conocimiento y se muestran dispuestos a brindarnos sus enseñanzas en negro sobre blanco y letra redondilla. Ya lo dicen las Sagradas Escrituras “el que busca, encuentra”.

Y buscando se puede diseñar con el apoyo no impagable, sino pagando la consulta, de un buen especialista, que no de un médico cazurro aferrado a las paticortas teorías de la medicina “de toda la vida”, repito, se puede bosquejar un sencillo programa de prevención de la degeneración neuronal Y no estoy hablando de esos inaccesibles programas médicos anti áging que se prescriben en clínicas de postín como la Dexeus de Barcelona donde acuden tanto sus majestades los Reyes como los más destacados millonetis de España para frenar la degeneración causada por el paso del tiempo y pagan en oro los tratamientos y los consejos médicos. Pues ¿saben que les digo? que no considero especialmente “suertudos” a quienes se someten a pruebas y análisis para que les manden una serie de remedios que son realmente “milagrosos” pero que costando nada y menos, con una buena bibliografía recomendada por los maestros y el número adecuado de textos de estudio más un plus de dejarte sobre ellos las pestañas, el “milagro” surge de los textos, bailotea sobre los apuntes subrayados en colorines, lo cazas al vuelo, te lo fijas en el cerebelo con una chincheta, rebuscas en el monedero y si estás a principio de mes puedes alargarte a la botica Arcos de la calle Jáudenes y los remedios que hay que traer de la península los encarga el boticario Antonio tras un sesudo diálogo sobre medicina ortomolecular, que es la medicina del futuro. Como prevención de la enfermedad que roba los recuerdos, amén de las bombas químicas, se están prescribiendo muchos remedios naturales, el inevitable ginko biloba que es el arbusto más antiguo del mundo y que ni la bomba de Hiroshima logró acabar con su verdor.En EEUU están muy entusiasmados también con la Vinpocetina que allí se llama “Intelectol”. Luego está el mayor desestresante de la naturaleza que es el magnesio que hay que tomar con vitamina B6 para “achuchar” y la inevitable pandilla de “todas” las vitaminas B más el ácido fólico. ¿Y cual es uno de los componentes del cerebro? pues la grasa y concretamente Omega 3 EPA-DHA que hay que complementar con auxina A+E para que no se oxide y Omega 6, los aceites esenciales que se pueden sustituir diariamente por kilos de atún y litros de aceite de onagra, pero como me repugna el atún y no quiero beber aceite prefiero las cápsulas. ¿Sigo? Fallos en la memoria es decir que el puto cortisol generado por el estrés y que es la sustancia más nociva y repulsiva y el mayor enemigo del cerebro “se merienda” esa acetilcolina que nos da la memoria ¿Y que hacemos? Hay quienes optan por la lecitina de soja, yo prefiero directamente la colina que me manda traer Antonio el boticario y así me salto pasos y requisitos para producir inteligente acetilcolina, sin olvidar la fosfatildiserina que en España no la tenemos “pura y dura” porque hay mucho atraso y hay que comprarla en forma de la carísima Memoserina. ¿Y tienen ustedes algo en contra del invento del profesor rumano Cornelius Giurgea que es el piracetam? Rectifico, no es “invento” porque el buen Dios lo tiene todo inventado ya, sino descubrimiento milagroso y benditos sean los medicamentos nootropos que son inteligencia en comprimidos. Y que conste que no estoy dando consejos, sino exponiendo parte de mis humildes métodos y mis sencillos remedios para conseguir un cuerpo sin edad y una mente sin tiempo.

Y todo ello de forma preventiva porque muchas mujeres y muchos hombres tenemos responsabilidades y no podemos permitirnos el lujo de dejarnos deteriorar ni degenerar y por cuestión de creencias nos sentimos moralmente obligados a poner todos los medios y remedios que Dios, los investigadores y el Espíritu Santo han hecho aparecer y aflorar para que nos aprovechemos de ellos y los agradezcamos. Y lo curioso es el rasgo común de quienes estudiamos la medicina mente-cuerpo : todos somos profundos creyentes y poseemos una inmensa curiosidad y capacidad de gratitud y asombro además de considerar un privilegio de Dios el poder vivir la aventura del conocimiento. La nueva neurología consigue frenar el Alzheimer y me consta que en este mismo instante, investigadores de bata blanca codo a codo con el Espíritu Santo están llevando a cabo el milagro de descubrir, al igual que sacaron a la luz la prevención, una vacuna definitiva capaz de ponerle los grilletes a la enfermedad que roba los recuerdos.
 

 
OPINIÓN / SERPIENTE DE OTOÑO

Batukada Tambau


Nuria de Madariaga
opinion@elpueblodeceuta.com

 

Ha llegado a mis manos un articulo publicado en la revista Ceuta Siglo XXI allá por el año 2009 en el que se relata de forma muy amena la historia del nacimiento de la Batukada Tambau de Ceuta haciendo hincapié en lo heterogéneo de sus componentes y en lo que disfrutaban ensayando. Y esto me trae a la memoria una especie de zafarrancho vecinal que derivó en llamadas de protesta al periódico el pasado verano, cuando uno de esos grupos de percusión ensayaba en la playa de la Ribera haciendo gala de buen ritmo y de especial énfasis a la hora de percutir sus instrumentos hasta el punto de que algunos se quejaban de que les temblaban los cristales de los balcones y que no podían tener las ventanas abiertas porque no oían la televisión. ¿Choque entre la cultura brasileira y el descanso de los ciudadanos? Indiscutiblemente sí, aunque en aquella ocasión con los vecinos reclamando al otro lado del hilo telefónico, órdenes expresas de que denunciara los hechos con la máxima acritud y en clave de medidores de ruidos y de contaminación acústica y esta escribidora recibiendo el impacto cercano de la materialización en términos de ruidosa música brasileña de la batukada, tal vez me excedí y proclamé que tocaban fatal y que formaban un estruendo de cojones. Esto último no lo retiro porque sonar, sonaba, pero con respecto a la pericia de los músicos tengo que pedir perdón ya que no soy la persona idónea como para determinar su calidad musical. De hecho desconozco la percusión y “no me llega” ese tipo de sonido porque no lo reconozco como propio y además parece retumbar en mi estómago de “abuela cebolleta” (Por cierto no les consiento que añadan lo de que “era más puta que su nieta” porque no se corresponde con la realidad ya que aún no tengo nietas). Aún así, considerándome una total ignorante en instrumentos de percusión y resultándome incomprensible e indescifrable ese tipo de sonido, tengo que reconocer que me sucede lo mismo con la música sagrada de los derviches cuando comienzan a efectuar sus místicos y mágicos giros y ambos tipos de música que son capaces de llevar a la abstracción son importantes desde la perspectiva espiritual y consiguen que el músico desconecte con la realidad a fuerza de repetir un sonido hipnótico con un ritmo determinado. Por ello, si espiritualmente te impacta, digo la batukada como puedo decir los melancólicos recitales con la quena peruana en los rituales cantados en lengua quetchua y como puedo referirme al sitar hindú y a sus instrumentos de percusión cuando hacen música para la meditación o rizando el rizo hablar de la magia y de las propiedades curativas de los cuencos tibetanos, los “sonidos que llegan” son tantos como seres humanos y cada cual tiene su sensibilidad musical si no que me expliquen como pueden triunfar a un tiempo las delicadas cantantes de música celta y el pachanguéo de los Chichos. Me considero tremendamente injusta cuando critiqué el ritmo de una percusión que desconozco y que no puedo ni determinar ni calificar porque no tengo el oído educado para tambores, bongos y cajas. Y tampoco es eximente de mis injustas opiniones el furor de los vecinos de la calle Independencia que parecían ser víctimas de una exhibición aérea de aviones de reacción capaces de romper la barrera del sonido. A ellos no les gustaban los tambores y rabiaban porque ahora los ciudadanos se saben muy bien sus derechos. Desencuentro melódico, nos falta multicultura musical.
 

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