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sociedad - SÁBADO, 24 DE SEPTIEMBRE DE 2011


jaume sanllorente. reduan.

jaume sanllorente / FUNDADOR ‘SONRISAS DE BOMBAY’, XIII PREMIO CONVIVENCIA
 

«Quiero ser útil y el día que no lo sea seré infeliz; no pienso en los resultados, me obsesiona lo que queda por hacer»

El fundador y director general de la ONG
‘Sonrisas de Bombay’, Jaume Sanllorente, recogerá esta noche el XIII Premio Convivencia en el Auditorio del Revellín, sintiéndose “tremendamente honrado” al ser propuesto por la Comunidad Hindú
 

CEUTA
Cristina Marzán

ceuta
@elpueblodeceuta.com

“Exigente y autocrítico” consigo mismo ya que considera que la pobreza en Bombay es una lucha incesante. Por eso piensa que deber ser “útil” porque el día que no lo sea, se sentirá “infeliz”. Y es que el periodista Jaume Sanllorente cambio el timón de su barco económico por la canoa de la humanidad hasta llegar a fundar ‘Sonrisas de Bombay’, que esta noche será galardonada con el XIII Premio Convivencia y que su creador recogerá sintiéndose “tremendamente honrado” al haber sido propuesto por la Comunidad Hindú, síntoma de que “no lo estamos haciendo tan mal”. Una simple frase con la que el escritor une su propia definición a su estrategia, en la que “no piensa en los resultados, le obsesiona lo que queda por hacer”.

Pregunta.- ¿Qué le gustaría que conociesen los ceutíes sobre el fundador y director general de la ONG ‘Sonrisas de Bombay’?

Respuesta.- Me gustaría que conocieran, sobre todo, la organización, el trabajo de desarrollo de las capacidades humanas de los habitantes de las zonas más vulnerables de la ciudad de Bombay a través de proyectos educativos, sanitarios y de desarrollo socio-económico. Han sido 6 años ya de camino, somos una organización todavía muy joven pero creo que con resultados que ya empiezan a ser bastante tangibles y con muchas cosas por mejorar, lógicamente. Pero me gustaría que los ceutíes conocieran el trabajo de campo que estamos haciendo, que es uno de los puntos principales de ‘Sonrisas de Bombay’ porque está planteada desde el punto de vista de la comunidad beneficiaria.

P.- Y esa comunidad a la que se refiere, ¿a qué margen de población alcanza?

R.- Hablamos de que, actualmente, los proyectos de la ONG están cubriendo a unas 4.500 personas, aproximadamente: niños, pacientes con lepra, mujeres sobre todo para reforzar su autonomía y autosuficiencia económica, y comunidades enteras, es decir, familias.

P.- Todo ello no hubiera sido posible sin no hubiera fundado al entidad social, lo que resulta totalmente contradictorio pues su especialidad era el periodismo económico, de grandes cifras, para pasar a la más extrema pobreza. Entonces, ¿cómo se describe personalmente?

R.- Creo que seré toda la vida periodista y escritor, de hecho, desde que fundé la organización he seguido escribiendo. Pero di un giro radical en mi vida profesional del día a día en 2005 y me hizo ponerme las pilas en cooperación al desarrollo porque, lógicamente, si una cosa vi los primeros años, es que tenía que formarme muchísimo. Entonces he tenido que aprender muchas cosas muy rápido; podía haber salido fatal pero bueno, creo que no ha salido tan mal. A la vista está que la organización cuenta con 224 trabajadores directos e indirectos que están relativamente organizados y todo funciona relativamente bien.

P.- Crea curiosidad también que sólo seleccionéis trabajadores de Bombay incluso como voluntarios, tal y como se recoge en vuestra web...

R.- Sí, lógicamente, porque conocen la zona. De todos modos, en el entorno que conocemos nosotros, no necesitamos personas porque estamos en una ciudad donde ya hay muchas, formadas, donde hay recursos, que no llegan a todo el mundo y no están bien repartidos. Con esto quiero decir que, el que nosotros no aceptemos voluntariado exterior, no quiere decir que otras organizaciones que sí los admiten, estén haciendo mal, porque quizás ellos sí necesiten arquitectos u otras profesiones. Pero Bombay, que es el centro financiero y comercial de la India, sí hay personal formado.

P.- Otro contraste entre la visión de extrema pobreza de Bombay y las riquezas abundantes de las que usted habla...

R.- Bombay es una ciudad muy cara, muy rica, con mayor riqueza que toda España junta, lo cual hace aún más agravante que el 60% de sus 20 millones de habitantes viva en la extrema pobreza, sin sus derechos humanos más elementales cumplidos, sin acceso a agua potable, electricidad, educación, sanidad, incluso vivienda. Porque para vivir en una chabola se puede pagar hasta un alquiler de 1.000 euros al mes. La lucha contra la pobreza en Bombay no es tan fácil; siempre la comparo con una muñeca rusa que vas abriendo y aparece una, otra, otra y otra. Llevo 8 años en Bombay y cada día sigo descubriendo algo porque es una pobreza muy complicada. Por eso vengo a España, y me aburro (entre risas).

P.- ‘Sonrisas de Bombay’ ya ha sido galardonada con otros premios pero este en concreto, ¿qué significa para vosotros?

R.- Cada premio, y aunque suene a que toca decirlo, es distinto el uno del otro, y cada uno es muy especial. Este galardón ha significado tres cosas; la primera, y no lo vamos a negar, una inyección económica muy importante que llega en un momento de incertidumbre económica para todas las empresas y organizaciones no gubernamentales. Entonces, bendito sea el premio en este sentido porque nos ha ido muy bien. Segundo, es algo muy especial y lo primero que me vino a la cabeza cuando me lo comunicaron, es haber sido propuestos por la Comunidad Hindú de Ceuta, es un reconocimiento tremendo. Hemos visto en los dos últimos años que empezamos a tener muchos reconocimientos por parte de indios y eso es un indicativo clarísimo de que no estamos trabajando tan mal. Y en tercer lugar, que es un premio que han ganado personas a las que conozco muchísimo, a las que admiro o quiero, como Vicente Ferrer o Adolfo Suárez.

P.- ¿Cuál será vuestro próximo proyecto?

R.- Una serie de cooperativas de mujeres para que ellas mismas creen sus empresas; nosotros sólo les damos un primer impulso, incluso estamos pensando que directivos retirados o no, se junten con ellas y tracen juntos planes estratégicos. Así se refuerza la autonomía de la mujer en las comunidades más pobres, que realmente es una necesidad. La mujer es uno de los siguientes pasos de ‘Sonrisas de Bombay’, sin duda alguna, para que tengan total independencia económica del marido.

P.- En otras entrevistas hemos podido leer que hablaba de creencias religiosas, ¿es creyente?, ¿cree en la justicia divina?

R.- Creo en Dios, no en las religiones. Creo en la justicia divina pero no de un Dios castigador porque pienso que lo hacemos nosotros mismos. Las cárceles las hemos construido nosotros, y somos nuestro problema y nuestra solución. Y todo tiene que volver a su lugar de origen, por lo que pronto todos deberemos replantearnos este sistema.

P.- ¿Se ha llegado a sentir realizado completamente?

R.- Tengo un defecto; pocas veces me paro a pensar en los resultados y muchas veces me obsesiona lo que todavía queda por hacer. Soy muy exigente y súper autocrítico conmigo mismo. Ser así tiene sus frutos buenos y, por eso, sigo siendo así. Y quiero ser útil porque el día que no lo sienta en el mundo en el que vivo, ese día seré infeliz. No quiere decir que esté todo el día saltando de felicidad porque todos tenemos problemas y la persona que venda que no, miente.

P.- Cuando mira al futuro, a la ONG, ¿qué ve?

R.- Para la organización tengo muy claro lo que quiero, también que tendré épocas de dudas. Ahora prima la calidad sobre la cantidad y me sigo viendo como un director general. Pero llegará un día en el que encuentre a una persona que me releve y tendré otra función, pero siendo útil, si no, me retiraré.
 

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