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OPINIÓN - SÁBADO, 8 DE OCTUBRE DE 2011

 
OPINIÓN / CARTAS AL DIRECTOR

CESM fija “líneas rojas” contra los recortes y pide dar
más responsabilidad al médico en la gestión asistencial

Por Sindicato Médico CESM


La Confederación Estatal de Sindicato Médicos (CESM) ofreció ayer una rueda de prensa para advertir que no permanecerá impasible ante los recortes sanitarios que ya se están poniendo en práctica en algunas comunidades autónomas y los que previsiblemente se intentarán llevar a efecto en el inmediato futuro. De hecho, no se descarta la convocatoria de una huelga general en todo el país si es que los recortes que ahora se sufren en Cataluña se extienden a todo el país tras las próximas elecciones generales. El mes de febrero de 2012 es la fecha barajada para que la profesión diga ¡basta! en el caso de que las peores previsiones se cumplan.

En sala abarrotada por la prensa, Patricio Martínez, secretario general de CESM,Julián Ezquerra, secretario general de la Asociación de Médicos y Titulados Superiores de Madrid (AMYTS), yAránzazu Albesa, asesora jurídica de la entidad, denunciaron la “intromisión política” en el ámbito sanitario y pidieron que se dé mayor responsabilidad al médico en la gestión asistencial. Además, la CESM presentó un decálogo de buena praxis médica contra los recortes en el Sistema Nacional de Salud (SNS).

En las siguientes líneas se recoge el comunicado que se entregó a los medios, muchos, que asistieron al acto informativo:

Murcia inició el camino en diciembre del año pasado a los recortes sin paliativos en el sector sanitario, y desde entonces idénticas iniciativas se han puesto en marcha en Cataluña, a la vez que en otras comunidades autónomas -Valencia, Baleares, Castilla-La Mancha, Andalucía, Cantabria...- ya ha anunciado que procederán a ello en breve. Y todo ello tras un año, el 2010, en el que los médicos perdimos de nuestras nóminas 400 millones de euros, al ser uno de los colectivos sobre los que recayó con más fuerza el recorte salarial decretado en el mes de de junio de ese año.

La Confederación Estatal de Sindicatos Médicos (CESM), implantada en toda España y principal organización del sector, al representar actualmente a unos 40.000 facultativos, acepta la necesidad de racionalizar el gasto en todo el ámbito público, aunque entendemos que antes de traducirse en un menoscabo de la oferta y calidad asistencial, o de tener como efecto la degradación de las condiciones salariales y laborales, las tijeras deben emplearse en aquellos aspectos donde la reducción presupuestaria deje a salvo los derechos de los pacientes y las condiciones de trabajo de los profesionales”. Por otra parte, ha advertido que los médicos “estamos legitimados para hacer frente a la nueva situación a partir de un dato tan escueto como revelador: España dedica a Sanidad 2 puntos menos de PIB que la media de la UE-15, y, sin embargo, el predicamento de nuestra medicina pública está en los primeros lugares”.

¿QUÉ ES LO QUE FALLA ENTONCES?, cabe preguntarse. Y la respuesta puede ser que quizá el Estado no está dando prioridad a aquellos sectores que deben mantenerse en lo posible al margen de las órdenes que llegan de Bruselas para domeñar un déficit público que nos hace perder crédito entre los inversores internacionales. Es cierto que el Sistema Nacional de Salud acumula una deuda de unos 20.000 millones de euros, pero esto hay que relacionarlo con el punto anterior (el menor presupuesto que España dedica a la Sanidad), y, en todo caso, creemos que antes de meter la tijera en lo que tiene que ver con los cuidados médicos de los ciudadanos, hay otros muchos campos donde actuar sin que se note en el bienestar general. ¿Qué tal, por ejemplo, si se adelgaza la, a todas luces, hiperatrofiada estructura administrativa del SNS? Y eso, por hablar sólo de la Sanidad, porque si abarcamos con la mirada toda la esfera pública, no hace falta sugerir donde se podría ahorrar sin poner en riesgo los pilares esenciales (Sanidad, Educación, Justicia…) sobre los que se edifican las sociedades democráticas avanzadas.

LINEAS ROJAS

Desde CESM ya lo hemos anunciado y lo vamos a repetir. Hay líneas rojas que no vamos a permitir que se traspasen. En concreto, la relación médico-paciente y el mantenimiento de la calidad asistencial son sagrados, y cualquier medida que mine, siquiera de lejos, ambas premisas, nos resultará innegociable A ello añadimos una recomendación: cualquier medida en el recorte de gasto, cualquier actuación concreta debe ser meditada y consultada con los profesionales e interlocutores sociales, calibrando muy bien actuaciones de las que luego se pueda derivar la pérdida de la calidad que tantos años de esfuerzo y sacrificio nos ha costado a todos. Y lo complementamos con una exigencia: dar al médico, pero de verdad, responsabilidad en la gestión del día a día.

ESTRATEGIA PREVENTIVA

Sobre estas bases en CESM preparamos ya una estrategia firme, común y preventiva contra los recortes sanitarios autonómicos. Como primer paso de esa estrategia, el último Comité Ejecutivo nacional de la confederación ya ha adelantado su voluntad de convocar una Ejecutiva monográfica para hacer un seguimiento crítico de todos los recortes habidos hasta el momento y adelantarse al anuncio oficial de nuevas restricciones que, por la información que manejan las delegaciones autonómicas de CESM, van a producirse en los próximos meses (pensamos sobre todo en el período que irá desde las elecciones generales del 20-N hasta la toma de posesión del nuevo Gobierno). El objetivo es dar una respuesta coordinada y lo más firme posible a una política de restricciones que no puede estrangular más los servicios de salud. Los resultados de las elecciones sindicales celebradas en el sector sanitario han revalidado a CESM como la principal organización sindical con la que se siente identificado el 90% de los médicos, por lo que tenemos la fuerza, y por supuesto el deber, de situarnos frente a los recortes en marcha y por venir y exigir racionalidad a los administradores públicos. En realidad ellos deberían ser los primeros en dar ejemplo, reduciendo la amplia –y siempre creciente- cohorte de cargos políticos, asesores de no sé sabe qué y la proliferación de puestos administrativos y laborales sin otra justificación aparente que “cuidarse entre los amigos”. Los ciudadanos españoles no hemos tenido todavía la oportunidad de levantarnos una mañana con la buena sensación que provoca el buen ejemplo. Pero si no lo vemos, y dudamos de que alguna vayamos a verlo, seguramente es ya el momento de exigirlo.W
 

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