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OPINIÓN - DOMINGO, 16 DE OCTUBRE DE 2011

 

OPINIÓN / MIS COSAS

Mis cosas
 


ADE
ade
@elpueblodeceuta.com
 

Después de más de cincuenta y cinco años pegándole a las teclas tratando de escribir con humor, a pesar de no ser humorista, pues nunca me he considerado como tal, dándole la tabarra a mis lectores nadie puede durar de que me encanta el humor. Soy un enamorado del humor y fiel seguidor de todos los humoristas entre los que, por cierto, tengo grandes amigos.

El humor es vida, ya lo dicen los más afamados doctores esos que entienden del asunto del corazón, aconsejando reírse como terapia para tener una buena salud.

Cuando escucho a alguno de mis amigos los humoristas contar sus cosas, paso un rato divertido, riéndome a mandíbulas batientes. Pero cuando la risa aflora hasta convertirse en carcajada, que de tanto reír me duelen hasta los riñones y unas lágrimas traicioneras surcan mis mejillas, es cuando algún político, en plan humorista, nos cuenta uno de sus chistes. Eso ya es que me parto.

Anguita puso de moda su celebre “programa, programa, programa”. Fue, sin discusión alguna, el líder más carismático y más popular que ha tenido IU. Los que después le siguieron no alcanzaron jamás la popularidad y el carisma que tenía el ex – alcalde de Córdoba.

De LLamazares poco podemos decir, a no ser que llevó a IU a su más bajo nivel en unas elecciones. Salvo que, como no podía ser de otra forma, se negó a presentar su dimisión. Cosa normal en un país donde, pase lo que pase no hay un dios que dimita.

Aclarado esto, vamos a lo nuestro que no es más que el gran humor que tienen algunos de nuestros políticos cuando les da por contar chistes. Como diría mí amigo, el gitano Juan, es que tienen una gracia que no se puede aguantar.

Les cuento uno de los chistes más graciosos que he escuchado en los labios de un político, con esto de que se acercan las elecciones, y ya están en campaña, ofreciéndonos todo lo que se tiene que ofrecer y mucho más.

En la Asamblea abierta de IU se ha de batido las propuestas que han agrupado en lo que denominan “siete revoluciones”, la economía, democrática, ambiental, por los servicios públicos, para la igualdad, por la cultura y para la paz.

Todo dentro de la más absoluta normalidad, porque cada partido tiene su programa que, por cierto, todos los programas están para no cumplirlos. Las cosa claras.

Pero dentro de todas esas propuestas, el chiste ha sido cuando en una de ellas IU quiere derogar las reformas laborales que ha aprobado el Gobierno y subir a 1.100 euros al mes el salario mínimo interprofesional.

A pesar de que personalmente me encantaría que todos los trabajadores ganasen eso y más cada mes. El chiste, digan lo que digan, es de los mejores que he escuchado en mí vida, España no está en crisis, nos sobra el dinero.

Las empresas, con la crisis, no lo están pasando mal y desean darle ese salario o algo más a los trabajadores. Lo que pasa es que, con ese salario mensual interprofesional, se iban a superar en varios millones el número actual de parados.

Chiste por chiste “Cayo, por qué no te callas”.
 

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