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OPINIÓN - DOMINGO, 16 DE OCTUBRE DE 2011

 
OPINIÓN

Miscelánea semanal

Por Manuel de la Torre


LUNES 5.

Llevaba ya mucho tiempo sin ver a Clemente Cerdeira. Aunque nunca dejé de preguntar a sus hijos por él. Hoy he tenido la suerte de hallarlo en la puerta de su casa y nos hemos puestos a charlar. Porque ambos nos caemos bien y nos agrada sobremanera pegar la hebra. Clemente me dice que está a punto de cumplir noventa años. Que los cumplirá el próximo domingo. Clemente se encuentra lúcido, fuerte como un roble, y con ganas de vivir. “Pero tengo achaques, Manolo”, me dice. Los achaques de Clemente los quisiera yo si me asegurasen que iba a estar como él cuando está a punto de ser nonagenario. Clemente Cerdeira ha pasado lo suyo en todos los aspectos. Mas ha sabido sobreponerse a los contratiempos con una fortaleza digna de encomio. Su estoicismo, ante las adversidades, que a veces fue tachado de frialdad, es prueba evidente de que estamos ante un gran hombre.

MARTES. 6.

Coincido con Pepe Almagro en la sala de estar del Hotel Tryp. Pepe cojea de la pierna derecha. Y pronto me pone al tanto de una dolencia que no cede ni siquiera con el tratamiento indicado. Son las secuelas de una extremidad que fue sometida a un trabajo intenso durante muchos años. No olvidemos que la pierna derecha de Almagro tenía la fuerza de un cañón. El golpeo de balón de Pepe era temible para los guardametas. A mí se me ocurre decirle que el fútbol es un deporte muy duro. Tan duro como para que los aficionados no pongan en peligro la vida jugando ‘pachangas’ domingueras, sin las condiciones físicas necesarias. Y Pepe asiente. Luego miramos hacia atrás y nos ponemos a recordar momentos y situaciones que vivimos juntos. Es cuando PA se abre y me cuenta lo que nunca antes yo había oído de su boca. Y mi respuesta es tan sincera como afectuosa. En esta ocasión, como en tantas otras, podía aplicarse lo del hombre y sus circunstancias. Las circunstancias, a veces no agradables, motivaron que tan buen jugador se quedara a mitad de camino en una carrera que pudo ser mucho más destacada y fructífera

MIÉRCOLES. 7

Me preguntan por la Asociación Deportiva Ceuta. Hay aficionados que quieren saber mi opinión al respecto. Y les digo que no puedo opinar de un equipo al que todavía no he visto jugar. Y metidos ya en conversación, no tengo inconveniente alguno en decir que si no voy al fútbol es, precisamente, para evitar tener que dar mi parecer. Y hay aficionados que muestran su extrañeza ante mi explicación. Por lo que tampoco me corto lo más mínimo en contarles los motivos. Veamos. Si voy los domingos al Murube, y alguien requiere mi parecer, y yo respondo que de fútbol no hablo, lo más lógico es que ese alguien me ponga a parir en cuanto me dé la vuelta. Si le cuento lo que he visto, y mi visión de los hechos no coincide con la de él, tampoco me libraré de la crítica negativa del aficionado. Y, pobre de mí, si me da por comentar que el entrenador no ha estado acertado o que el futbolista Mengano ha cometido errores suficientes para que se perdiera el partido. Entonces, más pronto que tarde, el aficionado acabará pensando que mis críticas estaban ya acordadas con el presidente del club para que éste se vea fortalecido a la hora de prescindir del entrenador o del jugador equis. Por lo tanto, prefiero, antes de ir al fútbol y tener que opinar en la calle, no ir para evitar complicaciones. Ahora bien, si voy, lo más conveniente es que emita mi parecer por escrito. Libre de todo compromiso. Que en algo beneficiará al club. De momento, lo que sí puedo decir es que el equipo, debido a los problemas económicos, lo han hecho para no pasar apuros. Una aspiración que debe cumplirse.

JUEVES. 8

Alberto Gallardo ha pasado por un mal trance. Tan malo como para que quienes le queremos hayamos estado un tiempo con el corazón encogido por el. Pero pronto comenzó a mejorar de sus dolencias y a sentirse con ganas de afrontar la vida que le pertenece por su edad y por sus ganas de vivir. Y ha sido tan estupenda su recuperación que hoy, en cuanto lo he visto, me he llevado una gran alegría. Esa alegría que brota motivada por el bien ajeno. Que es la más grande. Entre Alberto y yo, por encima de nuestras diferencias, surgieron unas buenas relaciones que han venido perdurando y que pueden ser catalogadas de amistad. AG lo ha pasado mal. Durante meses. Meses repletos de incertidumbres. Aunque ha tenido la suerte de contar con una mujer extraordinaria. Que supo en todo momento hacerle comprender que estaba obligado a hacer un esfuerzo para superar sus dolencias. Por consiguiente, y tras haber compartido con él unos minutos de charla, me resulta imposible resistirme a contar que Alberto ha vuelto a ser la persona que era.

VIERNES. 9

Invito a una mujer que me ha sido presentada el día anterior en un establecimiento que suelo frecuentar. Es joven, esbelta, ojizarca, y luce una dentadura que me recuerda mucho a los miembros de la familia Kennedy. Le gusta el fútbol, algo que me había dicho ayer, aunque confiesa no estar caída de boca por Iker Casillas. Me contó que es mucho de Reina. Quien, según ella, es su tipo ideal para permanecer con él un fin de semana en toda regla. Hoy me he enterado de que ejerce como sicóloga. Y le he preguntado como lo pasan los hombres que no tienen éxito con las mujeres. Y me ha dado una explicación que me ha parecido muy acertada. “Mira, Manolo, desde hace ya bastantes años, el hombre que no tiene éxito con las mujeres ha estado obligado a rendirse a la evidencia: él no gusta. Cuando las muchachas vírgenes y las mujeres virtuosas no cedían, era infinitamente menos vejatorio que hoy para los varones, cuando las mujeres emancipadas no les dan bola. Porque cuando las mujeres no concedían sus favores a nadie, era fácil que los hombres se consolaran diciéndose que tampoco los más guapos, los más inteligentes, los más seductores eran capaces de llevarse las féminas al huerto. Hoy, en cambio, cuando una chica rechaza a un muchacho, éste deduce que es repelente. Sobre todo cuando ella se precipita acto seguido en la cama de otro tipo que a él le parecía, naturalmente, un adefesio y además idiota”. Como comprenderán ustedes, a mí no se me ocurrió tirarle los tejos a la sicóloga. La que está, por cierto, para mojar pan.

SÁBADO. 10

A José Luis Toledo lo conozco desde antes de venir yo a Ceuta. Lo cual quiere decir que hace más de treinta años que nos presentaron. José Luis ha sido siempre cordial conmigo. Siempre se dirigió a mí de manera amistosa y franca. Y, por si fuera poco, me consta que lleva muchos años siendo lector de cuanto escribo. Hoy, a prima mañana, caminando por la ciudad, nos hemos visto y me ha puesto al tanto del mal momento que está pasando otra persona a la que ambos le tenemos ley. Se trata de Manuel Corral. El cual, precisamente, es colaborador de esta Casa. Ni que decir tiene que en cuanto he podido me he puesto al habla con MC y me ha contado su problema. Los dos, es decir, José Luis y Manolo, no han tenido el menor inconveniente en decirme que se han alegrado muchísimo de mi vuelta al tajo. José Luis y Manolo saben, sin duda alguna, que me tienen siempre a su disposición.
 

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