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OPINIÓN - JUEVES, 17 DE NOVIEMBRE DE 2011

 

OPINIÓN / EL OASIS

Sin tapujos
 


Manolo De la Torre
manolodelatorre@elpueblodeceuta.com
 

Llevo veintitantos años escribiendo en periódicos. Y lo he hecho contando siempre con cierto conocimiento de la ciudad. Conocimiento adquirido antes y después de ponerme a escribir. He visto arribar a Ceuta a muchas personas que llegaron convencidas de que sabían más, mucho más, que los nacidos aquí. Y que no dudaron en mostrar su arrogancia a cada paso.

Muchas de esas personas, cuando se percataron de que aquí no se amarraban los perros con longanizas, se fueron deprimiendo y acabaron por coger el primer barco antes de sentirse hundidas irremisiblemente en el mayor de los fracasos.

Antes del adiós, traté con algunos de los que desembarcaron en esta tierra dispuestos a convertirse en figuras destacadas. Personajes importantes de la vida local. Y no tuvieron el menor inconveniente en reconocerme que se habían equivocado de pe a pa. Que habían infravalorado a los ceutíes. Y que, semejante error, les obligaba a tomar el portante. O sea, que no tenían más remedio que marcharse con celeridad. Antes de seguir viviendo una situación dañina en todos los sentidos para él y para los suyos.

Podría dar nombres de no pocos peninsulares que desembarcaron en esta tierra con aires de figurones, pavoneándose a cada paso, luciendo palmito, y tratando de dejar bien sentado que no eran más listos porque no querían apabullar a las lumbreras de la tierra.

No tengo el menor inconveniente en decir que todas esas criaturas, que llegaron dispuestas a enseñar, salieron de la ciudad con el rabo entre las piernas, y perdonen la vulgaridad. Entre ellos, no pocos periodistas hubieron de tomar las de Villadiego.

Hace ya mucho tiempo que vengo observando de qué manera hay periodistas que vienen a abrirse camino en Ceuta y que terminan poniendo en práctica una forma de actuar destinada a convertirse en arribistas.

Ventajistas de tres al cuarto que comienzan su labor criticando duramente al Gobierno establecido. Diciendo impropios de los gobernantes y hasta murmurando que Ceuta es la última mierda que cagó la Trini. El culo del mundo. Y cosas por el estilo.

Conducta irritante y deplorable, la de tales periodistas, llevada a cabo con el fin de convertirse en moscas cojoneras que hagan posible que los políticos se encojan y acaben por proponerles un empleo en la Administración local. Un premio que se silencia alegando siempre un corporativismo tan caduco cual trasnochado. Lo de perro no come carne de perro está ya pasado de moda.

De esa manera, es decir, opinando todos los días contra el Gobierno de Juan Vivas, pudo José Carlos García hacerse con un puesto destacado como asesor de prensa. Y, además, con el paso de los años, ha ido adquiriendo fuerza suficiente como para recomendar a personas de su entorno para que ocupen plazas a dedo. Es el caso, entre otros, de Ana Belén Villazán; locutora que fue durante años de la COPE. ABV, con la que no sé si he hablado alguna vez, debería saber que ir contra ‘El Pueblo de Ceuta’ –por sistema- no es de recibo. Que, además de estar mal visto, no resulta nada democrático. Y que a ella, tan bien situada y disfrutando de tan buena soldada, no le viene nada bien comportarse así. De lo contrario, podríamos pensar, pues estamos en nuestro derecho de hacerlo, que sirve… a otra causa. Mantengamos la fiesta en paz.
 

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