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OPINIÓN - DOMINGO, 20 DE NOVIEMBRE DE 2011

 

OPINIÓN / ANALISIS

Los anunciantes boicotean al programa La Noria
 


Nuria de Madariaga
opinion@elpueblodeceuta.com

 

¿Cuantos años llevamos denunciando con dureza desde las páginas de este diario los excesos a los que habían llegado algunas televisiones? Tiren de hemerotecas y comprobarán cómo desde los años del truculento “Aquí hay tomate” programa de sobremesa en el que se linchaba a personajes públicos y se juzgaba y condenaba anticipadamente al infeliz “famoso” salpicado por algún problema judicial o privado, ya desde este diario alertamos de la repugnante vulneración de principios constitucionales que suponía la moda de “los juicios paralelos”. ¿No recuerdan cuando hace unos seis años las tertulias-rosa de los programas de la casquería del corazón se convertían en improvisados tribunales donde los tertulianos, erigidos en fiscales, debatían con ensañamiento las detenciones televisadas de Julián Muñoz, la Pantoja, Roca, Maite Zaldíbar y demás víctimas de la moda del “malayeo”? ¿Y algún juez o algún fiscal intervino impidiendo los sumarísimos juicios mediáticos en los platós de las televisiones? Ninguno. Y no es de extrañar porque el término justicia lleva años escribiéndose con letra minúscula y utilizándose con un claro sentimiento de rechazo. Por el fondo y por la forma. ¿Recuerdan cuando se vendieron al Interviú y a los programas las fotos de las fichas policiales de los imputados en la Operación Malaya conculcando su derecho al honor y a la intimidad y vulnerando la presunción de inocencia y el principio de tutela judicial efectiva? Por cierto ¿Mandó el juez encargado de salvaguardar los derechos de sus imputados actuar contra los culpables e incoar diligencias?Ni se escandalicen ni se preocupen por las arbitrariedades perpetradas por indeseables, hay millones de ciudadanos que tienen muy buena memoria y años de práctica del ejercicio de la paciencia, sabedores de que a todo cerdo le llega su San Martín. Y parece que la festividad está aquí mismo, a la vuelta de la esquina y esperamos que también sea el San Martín del relativismo y del ataque frontal contra los valores y los principios que son el numen de la sociedad.

Reacciones ya se advierten. Cuando el principio es “la carencia absoluta de principios” se llega a tal hartazgo que una chispa es capaz de incendiar un bosque entero. Porque ¿Se habrán sentado indeseables en los platós de televisión? ¿Habrán ganado dinero seres abyectos contando sus miserias ante las cámaras como exaltación de “la moral del morbo”? Y ahora precisamente, cuando los antivalores y los antiprincipios parecen agonizar, contratan en el programa nocturno La Noria a la madre del Cuco, el “menor” absuelto (por el momento) del asesinato de la niña Marta del Castillo (luego ya se verá) los espectadores incendian las redes, arde facebook insultando la crueldad del programa al sentar en un plató y pagar a la sinvergüenza de la madre de un criminal y los anunciantes que patrocinan el programa se baten en retirada y deciden romper sus contratos con La Noria por la inmoralidad de sus contenidos. En menos de dos semanas han retirado toda la publicidad, porque son conscientes de que publicitarse en ese programa supone enfrentarse a los internautas y a la sociedad española en general. Primer varapalo expreso al relativismo y a la carencia de principios. Suponemos que el primero de muchos porque ya se sabe que “año nuevo, vida nueva” y puede que algunos indignos espectáculos televisivos desde los que se ha intoxicado y manipulado a los telespectadores para embrutecerles haciéndoles comulgar con una amoralidad institucionalizada desde las más altas esferas del Poder, tengan por fin fecha de caducidad. Pero no hablamos desde una perspectiva melindrosa, de hecho la chabacanería y la estética poligonera no nos afecta en lo más mínimo, lo auténticamente terrible e inmoral de esta falta de ética ha sido el mal que han causado en los más jóvenes. Por el ejemplo que han dado y la falta de valores que han propiciado ¿Es lógico que unos patéticos analfabetos se hagan millonarios participando en programas mientras que nuestros jóvenes científicos becarios tengan que dar clases de matemáticas a los niños de la ESO y estén pasando hambre a fin de mes? ¿Para qué se va a estudiar, de qué sirven el esfuerzo y el sacrificio sin más meta que el mileurismo cuando cualquier barriobajera vendiendo sus escándalos en un plató gana diez veces más que cualquier licenciado universitario? Esta es la amoralidad perversa que ha servido de referencia a una juventud desorientada y a una sociedad que se ha ido arruinando a todos los niveles mientras contemplaba el escandaloso enriquecimiento de un ramillete de incultos mamarrachos. ¿Frase de una adolescente de la que sido testigo? “Lo mejor para ganar dinero es liarse con un famoso o hacer un montaje y luego venderlo por las televisiones”.

¿Y cuanto tiempo ha de pasar para reflotar los auténticos valores y hacer desaparecer la sensación de que no merece la pena esforzarse porque vendiendo escándalos se gana cien veces más?. Habrá de pasar tiempo. Pero el primer paso ya está dado: se han retirado los anuncios de La Noria. Algo es algo.
 

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