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OPINIÓN - DOMINGO, 11 DE DICIEMBRE DE 2011

 

OPINIÓN / EL OASIS

La revolución de los jueves
 


Manolo De la Torre
manolodelatorre@elpueblodeceuta.com
 

El 11 de febrero de este año que está dando ya las boqueadas, escribí yo una columna titulada así: “Corren malos vientos en la ciudad”. Con el disgusto consiguiente por mi parte, debido a que yo he sido muchos años noctívago en esta tierra y siempre destaqué la seguridad que en ella predominaba.

Pero de la misma manera que yo vivía la noche intensamente y me permitía el lujo de pasear por sus céntricas calles y hasta adentrarme en lugares de la periferia que no eran aconsejables porque la oscuridad suele causar un miedo que incita a pensar en la inseguridad ciudadana, cuando bajo los más potentes focos nos pueden quitar la vida en un amén, tampoco durante el día me privaba de ir en coche a la barriada de el Príncipe y hasta sentarme en un cafetín a charlar de fútbol con sus clientes.

Y menos aún me privé de visitar el Príncipe como andariego. Y lo hice varias veces. Dado que hubo una época en la cual me recorría la ciudad charlando con los vecinos que iba hallando a mi paso. Conversaciones que luego contaba en unas páginas de un medio local.

Mis subidas al Príncipe, andando, recuerdo que las hacía a prima mañana, cuando el sol todavía titubeaba un montón. Y, por tal motivo, recibí amonestaciones por parte de algunas autoridades que solían, me imagino que con las mejores intenciones, advertirme de mi imprudencia.

Jamás tuve el menor problema en aquella barriada. Y obtuve, además, la confianza de personas que habitaban en ese lugar que ha estado, sin duda alguna, abandonado a su suerte en momentos donde las autoridades bien pudieron poner los cimientos necesarios para haber evitado que el paso del tiempo lo fuera convirtiendo en una zona donde los problemas se han ido multiplicando por razones obvias.

Dicho lo justo al respecto, pues tampoco creo conveniente ahondar en una situación de la que oí hablar mucho a jerarcas de esta ciudad, otrora, no tengo el menor inconveniente en recordar la nota que envió a los medios UDyP, en febrero pasado, en la que decía que era muy peligroso mezclar religión y cultura con paro y pobreza.

La denuncia de UDyP me sirvió a mí para darle vida al siguiente párrafo, uno de los ocho que componían la columna cuyo título reza más arriba y que voy a repetir: “Corren malos vientos en la ciudad”. “Desde que Mohamed Alí perdió el control de su partido, por haberse aliado con el PSPC. Vientos que están haciendo que reine en Ceuta un malestar cada vez mayor. Vientos que propician enfrentamientos y que pueden ser motivos de acciones causantes de daños irreparables, cuando menos se espere. La violencia genera violencia. Y con violencia no se debe permitir que nadie haga campaña electoral. Me refiero a la violencia verbal”.

Fechas atrás, pudimos leer un artículo de un político de la oposición en el cual decía que su partido era más que partido una asociación revolucionaria. Y el hombre se quedó tan pancho. Como si sus palabras no revistieran ninguna amenaza solapada.

Pues bien, cómo es posible que ahora una persona se pregunte: “¿A quién está interesando esta inestabilidad en el Príncipe?, ¿quién quiere generar ese miedo, esa crispación ciudadana, ese alarmismo?”. Tal vez la respuesta pueda encontrarla esa señora en el medio que dirige. Cada jueves.
 

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