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OPINIÓN - DOMINGO, 11 DE DICIEMBRE DE 2011

 

OPINIÓN / SNIPER

Marruecos: la sombría vuelta del valido
 


José Luis Navazo
yebala06@yahoo.es

 

Pese a que aguantó el tipo, junto al omnipresente Istiqlal (Independencia) y los partidos “de la Administración” (la Alianza por la Democracia, liderada por el RNI y el PAM) el gran perdedor de los comicios del pasado 25 de noviembre fue la Unión Socialista de Fuerzas Populares (USFP). Tras su virtual salida de la “Kutla” (Bloque Democrático) rechazando integrarse en el nuevo gobierno, el jefe del Ejecutivo, Abdelilah Benkirán, se apresta a formar un equipo compacto y fuerte por medio, fundamentalmente, de cuatro formaciones que abarcarían en su seno la sensibilidad global del país: en primer lugar el islamismo político de su propia formación, el Partido de la Justicia y el Desarrollo (PJD) que se alzó por segunda vez (en 2007 ganó en votos aunque no en escaños) con la victoria, seguido de los nacionalistas del Istiqlal, los izquierdistas (antiguos comunistas) del Partido del Progreso y el Socialismo (PPS) y finalmente los “harakíes” del Movimiento Popular (MP), que representarían a la sensibilidad bereber (“amazigh” se dice ahora), ampliamente extendida por todo el país.

En este contexto de renovación política salido de las últimas elecciones, con las que el Reino de Marruecos entra en una segunda fase contando con la aprobación en junio de la última Constitución, el reciente nombramiento de Fouad Alí el Himma como miembro del Gabinete Real supone, cuando menos, un sombrío motivo de preocupación y una sonora bofetada política para el nuevo gobierno salido de las urnas el 25 de noviembre.

Efectivamente, ha sentado como un tiro tanto en el seno de buena parte de la clase política, con el PJD y el nuevo jefe de Gobierno Abdelilah Benkirán en primer plano, como en una inmensa mayoría de la población, el incomprensible nombramiento el pasado miércoles 7 de El Himma como consejero del Gabinete Real, un hombre que a tenor de los precedentes podría alzarse bajo ciertas circunstancias como un eventual valido. El ascenso de El Himma, además de una torpeza mediática es una burla a los cambios políticos en ciernes y un jarro de agua fría al espíritu de renovación en el que, pese a todo, sigue confiando buena parte de los marroquíes; y más que un error, un significativo paso atrás. Oportunista, ambicioso y sin escrúpulos, prepotente rayano en la chulería, aun recuerdo su inopinada visita aquél verano, con signos de ebriedad y en bermudas, pegando alaridos a los funcionarios de la frontera de El Tarajal en “Bab Sebta”, a las puertas de la Ciudad Querida; ¡qué vergüenza para un ministro delegado de Interior, qué bochorno para un amigo del rey!. En Marruecos todo el mundo comprendería que, a su presunto amigo, Su Majestad le hubiera agraciado con algún palacete o ciertas extensiones de tierras de los Dominios Reales pero tal y como están las cosas, con el Movimiento del 20-F en la calle (“¡Mamfakinch!” / No olvidamos!) y el “caliente” invierno que se echa encima, además del resultado electoral del pasado 25 de noviembre en el que el sentir del pueblo fue categórico apostando claramente por el programa y las nuevas caras de los islamistas parlamentarios del PJD, elevar a sidi El Himma (enemigo declarado de Benkirán y los suyos) a la categoría de consejero real ha sido una imprudente medida de la que, me temo, Mohamed VI algún día no muy lejano se arrepentirá. Si quedara alguna duda ahí está bajo el régimen de su padre, Hassan II, el desdichado ejemplo de Reda Guedira. En España tenemos un refrán del que recuerdo a nuestros vecinos la primera parte: “Cría cuervos”. El resto viene solo. Y como advertía Alfonso XIII la noche del 14 de abril de 1931, camino de un exilio del que nunca volvería, los cortesanos suelen ser la ruina de las monarquías. Visto.
 

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