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OPINIÓN - MARTES, 20 DE DICIEMBRE DE 2011

 
OPINIÓN / COLABORACION

¡Hay que retomar, otra vez Jericó!

Por Ángel Díez


No es la primera vez que se presenta la necesaria reconquista de algo que era nuestro y que consideramos importante. Pero mantener los ideales siempre requiere de esfuerzos, riesgos y sacrificios. Por eso, la reconquista que se prepara es una de las más importantes, si se quiere mantener una ideología y forma de hacer una política que por diversas razones se esta perdiendo. Y sobretodo, porque es necesario superar con nuestros ideales a esos coleccionistas de la suerte ajena que emboscados siguen entrando en nuestra casa.

Estamos, por tanto, enfrentados a un moderno Jericó. Y todos sabemos que Jericó era una fuerte plaza, acostumbrada a defenderse con todas las armas necesarias para ello. No obstante, ante lo que esta pasando y que todos conocemos, son cada día más los que creemos en la necesaria batalla si queremos mantener los ideales de la opción política que nuestra casa tenia y que muchos asumimos como la más cercana a nuestra forma de entender el gobierno de nuestra sociedad. ¡Y estoy hablando de nuestra sede de Ainara, cada día más deshabitada!.

No es momento pues de dudar en la batalla que se prepara. Aún sabiendo que si se pierde seremos entregados al exterminio político por muchos de los que defienden el nuevo Jericó. Además, nadie ignora que su guarnición es numerosa y que muchos amanuenses de salario, contando con alcanzar el beneficio de futuras dadivas y necesitados de mercedes, aumentaran sus sólidas defensas y traiciones. Por ello, resulta necesario, más si cabe, poner toda atención en la lucha, no sea que algo se nos escape. No podemos estrellarnos en la primera confrontación contra sus armadas murallas y ser derrotados sin más.

Están acabándose los días perdidos en el desierto de la sorpresa, del silencio y de la decepción que muchos sentimos. Es por tanto la confianza en la promesa de recuperar lo que hemos perdido, la dignidad de nuestros ideales y la defensa de aquellos que piensan igual que nosotros, lo que debe animarnos a la batalla. Debemos creer que nuestro deber es no omitir esfuerzo alguno en la lucha si queremos mantener aquello en lo que confiamos en su día y que dio dirección a nuestras opciones políticas. Y por otra parte, ¿Qué más tenemos que perder que no hayamos perdido ya? ¿Seguir desorientaos y silenciosos vagando en el desierto? ¡Y estoy hablando del Partido Popular!

Pero esta recuperación del bastión perdido del nuevo Jericó, es decir de nuestra sede social, no debe ser alcanzado por la viva fuerza o por la traicionera astucia, sino que debe ser extraordinariamente democrático, ético y transparente. Y si para ello es preciso dar vueltas todos los días tocando ininterrumpidamente las trompetas de la necesidad de recuperarla, se hará sin dilación ni descanso.

Será, por tanto, necesario mantener el buen orden y la plena disposición de todos aquellos combatientes para que de forma decidida y confiados demos las vueltas necesarias alrededor de las otras actitudes amuralladas que anidadas habitan en nuestra casa, para que estos nuevos y atrincherados defensores sin necesidad de ver trabajos militares en contra de ellos y convencidos de sus errores, permitan que sean sus propias murallas las que derrumbándose sin lucha consigan de nuevo que, los que sin ser puristas pero que creemos en determinados ideales, caminemos todos juntos hacia un futuro de seguridad en nuestras formas de pensar y gobernar. ¡Es el futuro de supervivencia de nuestro Partido Popular el que defendemos!

Si esto no es así, el destino de destrucción, que se están forjando ellos mismos con la nueva forma de llevar el partido, nos avocará, antes o después, a la desaparición como fuerza política importante en nuestra ciudad. ¡Pero… la nueva Jericó, no es invencible! ¡Y sigo hablando de nuestro Partido Popular en Ceuta!

Y sobretodo, nunca olvidar, ¡Que un capitán puede ganar una batalla, pero un general debe ganar la guerra y preparar la paz! ¡Por eso necesitamos que surjan generales!!
 

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