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OPINIÓN - MIÉRCOLES, 21 DE DICIEMBRE DE 2011

 

OPINIÓN / ANALISIS

El riesgo sanitario y las pamplinas
 


Nuria de Madariaga
opinion@elpueblodeceuta.com

 

Con el nuevo Gobierno llega una época de extrema austeridad y de contención del gasto público a todos los niveles, por ello y pese a la alarma causada en la Cruz Roja por el ERE llevado a cabo por el Ministerio de Trabajo e Inmigración con la Dirección General de Integración de Inmigrantes que ha eliminado los fondos que se destinaban al CETI, lo normal es que la nueva política económica a todos alcance. De hecho el Comité de Empresa de Cruz Roja denuncia una merma de todos los servicios que se prestan a los inmigrantes: sanitario, psicológico, formación y ocio y tiempo libre. Lo que ocurre que habida cuenta que en España existen cinco millones de parados, dos millones de sintecho que viven entre cartones y diez millones de pobres, puede que la “merma” de los servicios “psicológicos”, de “formación y ocio” y de “tiempo libre” destinados a los inmigrantes ilegales puedan ser considerados “no” estrictamente necesarios.

De hecho los millones de pobres de España, quienes habitan en núcleos chabolistas sin agua corriente y con la luz enganchada a una farola, los sintecho que se acurrucan en los cajeros de los bancos y en las escaleras del metro y quienes hacen colas (familias enteras) en los comedores de Cáritas, ninguno de estos millones de seres humanos cuentan con “psicólogos” por más que en su desesperación lo necesiten y les garantizo y les juro por mis muertos que nadie acude a ellos para entretenerles con talleres de “formación y ocio” y menos aún les asisten en su “tiempo libre” que lo tienen y mucho, tras hacer cola en las filas del INEM. ¿No se han parado a considerar los del Comité de Empresa de la Cruz Roja de Ceuta a cuantos españoles se puede dar de comer con los dineros destinados a los “psicólogos, formación y ocio y tiempo libre” que se han venido pagando con el sudor de la frente de los contribuyentes a unos extranjeros a quienes se va a expulsar a sus países? ¿Se figuran los del Comité de la Cruz Roja lo bien que les vendrían esos dineros a nuestros jubilados con pensiones de trescientos euros? ¿Y a los abuelos “pobres del 22” que pululan por las ciudades de España no les imparten “talleres de ocio y de tiempo libre” a costa del trabajo de la España que madruga?. ¡Un poquito menos de mamoneo y un poquito más de vergüenza, por favor!.

¿Que qué son los “pobres del 22”? Muy conocidos en algunas grandes ciudades, son ancianos y ancianas que viven solos con pensiones miserables que les llegan justo hasta el día 22 de cada mes y la semana siguiente, para poder comer, tienen que salir a las calles a pedir caridad que no dinero, se te acerca una señora mayor en una cafetería y te pide con timidez que si puedes invitarla a un café, o junto a la caja del supermercado te suplican un cartón de leche. ¿Y teniendo a mis viejos pasando hambre, a nuestros abuelos, les vamos a pagar el “tiempo libre” a los africanos para entretenerles? ¡Y una p... como una olla! ¿No estamos en el cambio? ¡Pues vengan referendums y se lo preguntamos a los españoles! Que hay que perderle el miedo al instrumento democrático del referendum y perderle el miedo a decir las verdades.

Por cierto, ¿les imparten “formación y tiempo libre” a los padres y madres que andan buscando chatarra con los carritos del supermercado y escarbando en las basuras para dar de comer a los suyos?.

Por favor, Cruz Roja, hablen de protocolos sanitarios indispensables en el caso de los inmigrantes que llegan de países donde existen enfermedades endémicas, háganles las pruebas de la tuberculosis, el sida, las hepatitis y las cien enfermedades infecciosas del continente africano, medíquenles para que no pongan a la población en situación de riesgo, apliquen la Ley de Extranjería en cuanto al internamiento obligatorio de 60 días en centro cerrado y en ese plazo se pueden realizar los traslados a la Península para la posterior repatriación.

Atención sanitaria la necesaria para garantizar su seguridad y la seguridad de la población y estancia en el centro con sus necesidades básicas cubiertas, comida, higiene, cama y techo. Más de lo que tienen muchos españoles. Pero no hablen de más requisitos, por favor, de eso hablan cuando junto a cada contenedor de los supermercados donde se agrupan las criaturas para recoger los yogur caducados o las frutas pochas, el Sistema instale a un psicólogo para apoyar psicológicamente a los hambrientos en su calvario. Y a un asistente social o monitor para el “tiempo libre” y el “ocio”.

Cuando España pasa hambre, hay “onegetismos” que constituyen una falta de respeto. Por ahora, porque es a partir de ahora cuando empezamos el cambio.
 

Hay quienes piden más policía, otros no

Ceuta siempre ha tenido fama de ciudad segura, en el sentido de que han podido existir sus conatos, sus tiroteos y sus rifirrafes, pero no ha existido la sensación global de peligro que se palpa en la mayor parte de España donde se llega a decir que “las calles son de la delincuencia” por la feroz irrupción de bandas y mafias extranjeras, mientras que los ciudadanos blindan sus casas con alarmas, rejas, perros y cámaras de vigilancia. Tan sólo hay que ver por las tardes en Tele5 el anuncio de “Securitas Direct” donde el presentador anuncia de forma agorera que, en España, se roban “mil casas diarias” (yo no sé como el anuncio no lo ha retirado el Ministerio del Interior).

Pero Ceuta es globalmente segura, aunque en zonas como Los Rosales y barriadas aledañas se ha incrementado un tipo de delincuencia violenta a mediana escala, es decir, que no entran armados y dando tiros en los bancos pero realizan pequeños atracos de los de cinco años de prisión, lo bastante como para alarmar a un vecindario conformado por personas de orden que claman por una mayor presencia policial. Y a quienes hay que satisfacer en sus demandas ya que quieren a la policía para erradicar la delincuencia y pienso que no van a recibirla a pedradas ni atacando los vehículos, sino encantados, tranquilos y felices de contar con un par de coches haciendo la ronda y a ser posible algunos efectivos a pie patrullando las calles, identificando a los sospechosos y sirviendo de “repelente” para los criminales.

De hecho “si se corre la voz” de que una barriada está bien vigilada los delincuentes se trasladan a lugares con menos control, porque los cacheos, identificaciones, registros de vehículos y demás son un incordio y quitan intimidad a la hora de delinquir.

¿Y cómo es posible que en Los Rosales y barriadas aledañas pidan presencia policial y al tiempo en el Príncipe se reúnan en asamblea para “denunciar” a esa misma policía? Asamblea minoritaria por cierto y donde se acusó a la policía de tirar las pelotas de goma estando los niños en la calle, lo que es extraño ya que, a partir de que anochece a las siete de la tarde los niños deben estar en sus casas haciendo los deberes y se deben acuestar a la hora del telediario, mientras que los enfrentamientos en esa barriada son por la tarde-noche, cuando ni hay niños en las calles ni tiene por qué haberlos ya que es hora de tareas, cena y dormir. Ya se sabe que con este Sistema los pequeños no deben andar callejeando en invierno por las calles llegan los asistentes sociales a preguntar y a causar molestias.

Quejas y más quejas ¿Pero no eran los vecinos del Príncipe quienes exigían “más presencia policial” por la inseguridad? Pues entonces se aceptan las peticiones, llegan los efectivos y elementos de la misma barriada les atacan ¿Y qué se hace en las barriadas de la Península cuando “determinados elementos” joden al resto? Pues se habla con ellos y se les pide que no meen donde comen, porque es bien sabido que donde están los hogares, las madres, las mujeres y los niños “no se lía” eso se lo sabe de memoria hasta el más tonto de los delincuentes que trata de llevar el “foco” de sus actividades lo más alejado posible de sus residencias para ahorrarles a sus familias el mal rato y no molestar a sus vecinos.

¿Otra queja de lo más pintoresca? Pues que traen a policías de las 3.000 viviendas y ellos no son las 3.000 viviendas. ¡Por supuesto que no! A los del Príncipe les tratan con guante de seda y es así y llegan acusaciones de “racismo”. En los enclaves gitanos conflictivos y quien dice de gitanos dice de quincalleros que son calés y castellanos, irrumpen los furgones, se bajan los GEOS, empiezan a tirar las puertas con los mazos, pelotazo va y pelotazo viene, si hay que echar humo se echa y hasta que los furgones de detenidos no están llenos hasta la bandera no se largan. ¡Ay madre de mi alma si la policía entrara en el Príncipe como entra en esos barrios! Y encima cuando he visto actuar en la Palmilla, o en los Asperones, o en las Cuevas del Palo, les juro por la última bocaná de mis muertos que en mi puta vida he oído acusar de “racismo”.

El gitano, el romaní rumano, el colombiano, el dominicano, el castellano o el kosovar tienen claro que el que la hace la paga, sea de la raza que sea, incluidos los esquimales, porque nadie utiliza la raza a modo de “salvaconducto”. Eso era antes. Ahora “no cuela” y no es creíble hacerse los “víctimas” por la raza o por la religión que ha sido siempre un recurso muy socorrido y muy “echamano”. Les digo que “ya no cuela” ni la acusación de que los policías les llama “moros” que viene del latín maurus y que en italiano significa moreno, de hecho a servidora la llamaron durante los cinco años de la carrera en Granada “la morita” o “la mora” por ser rifeña y de Nador ¿Y es que no es verdad que soy rifeña y mora? Mora como la mora del árbol y la zarzamora ¿Y yo me ofendía? Para nada, si hubiera sido china, me hubieran llamado “la china” y si hubiera sido inglesa me hubieran llamado “la guiri”. ¿Y qué tiene la zarzamora llora que llora, llora que llora, por los rincones...?” Que dice la copla.

“No cuela” la supuesta ofensa del “moro”. ¿Otra queja en la asamblea del Príncipe? ¡Que todo para los españoles! ¿Y no son españoles los vecinos del Príncipe? ¿Y no estamos en el más mágico y atlante segmento de España? Pues ya se sabe que “lo que es de España es de los españoles”. Y yo añado “pero se lo tienen que currar porque nadie da duros a pesetas”

Resumiendo, que en Los Rosa piden policía por un tubo y en el otro lugar los hay que siguen enquistados en los antiguos “tics” del racismo. Les pregunto ¿Han oído en alguna ocasión que alguien discrimine al exquisito Jeque de Qatar dueño del equipo de fútbol de Málaga y célebre por su colección de vehículos de alta gama? ¿Alguien discrimina a las lindas princesitas saudíes que pasean por Puerto Banús cuando se encuentran de vacaciones de sus internados ingleses? ¿Alguien puede discriminar a las elegantes damas de la alta sociedad tetuaní o tangerina?. ¡Pamplinas y más pamplinas!

Un consejo: De los “tics” y de los tópicos se sale de la manera que le decía mi abuela, la señora Emilia, a mi padre, Luisico el Negro señalándole los libros de la escuela: “Hijo, aplícate que de ‘estos’ salen la carne, la leche y el pan y con estos se sale de aquí”. Y si no se aplicaba le majaba a palos, por su bien, porque mi padre, hijo de analfabetos, “salió” no a lomos de una alfombra mágica, sino sobre los libros de texto y con los codos desgastados de tanto estudiar. Entonces y por respeto hacia quienes “se lo han currado” vamos a dejar los típicos tópicos, porque hace ya mucho que dejaron de “colar”.
 

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