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OPINIÓN - SÁBADO, 7 DE ENERO DE 2012

 

OPINIÓN / EL OASIS

Coherencia
 


Manolo De la Torre
manolodelatorre@elpueblodeceuta.com
 

De Andrés Martínez Palacio nunca he hablado yo en este espacio. Quizá me haya referido a él en la miscelánea semanal. Pero aquí, dado lo mucho que confío en mi memoria, tengo la certeza de que jamás su nombre ha salido a relucir.

Martínez Palacio es tan conocido en esta ciudad que me parece un contradiós decir que es perito industrial y que ha sido muchos años funcionario del Ayuntamiento. Amén de ser quien ha diseñado la iluminación de los sitios estratégicos de Ceuta con un gusto exquisito. Pero los jóvenes tienen derecho a saber.

Con AMP me he llevado siempre la mar de bien. A pesar de que nos hemos venido tratando desde hace casi tres décadas. Que ya contienen años. Años en los que a mí me ha dado tiempo a escribir más que al Tostado (sí, hombre, el Tostado era el alias de Alonso de Madrigal, también alias el Abulense y que dejó escritos tal cantidad de pliegos, que su afanosa conducta dio origen a la locución. Y fue además, por si fuera poco, obispo de Ávila).

Por tal motivo, Andrés, siempre tan campechano, tan directo y tan dado a pegar la hebra con quienes a él le apetece, en cuanto nos tropezamos por la calle o coincidimos en establecimiento apropiado, suele recordarme que sigo asumiendo y manteniendo, lo que dije en la temporada 1997/1998 sobre Iker Casillas, el día en el cual éste jugó su primer partido con el Real Madrid.

Es entonces, tras reconocerle a mi estimado Martínez su memorión, cuando recuerdo lo que dije en aquel tiempo. Casillas no sabe manejar los pies. Ha llegado a ocupar la portería del mejor equipo del mundo sin poder sacar de puerta. Porque su golpeo de balón es tan pobre como para ocasionarle problemas a su equipo. De modo que Fernando Hierro se ve obligado a realizar los saques de puerta. Con lo cual el Madrid hace cerrojo estático y Hierro termina los partidos con sobrecarga y expuesto a lesiones musculares. Y, encima, a Iker se lo comen los contrarios en los balones por alto.

Aquella situación, aunque ahora la niegue el director técnico del Málaga, fue molestando a FH y, sobre todo, se ponía como un flan cada vez que Casillas se quedaba encogido debajo de los palos ante los balones que le llegaban por arriba. Lo que obligaba a los defensores a encomendarse a todos los santos si ellos no solucionaban el problema.

Así, actuando con tantas carencias, aunque dando muestras de reflejos y de parar cual si fuera un portero de balonmano, el niño de Móstoles tuvo la habilidad de caerle muy bien a la gente. Y, sobre todo, a los periodistas. Cómo lo hizo… Hay muchas versiones. Pero la principal es que nació con una flor en el sitio que todos sabemos y, por si fuera poco, gozaba de ese encanto del cual carecía, por ejemplo, César. Y por lesión de éste, pudo acceder a la portería en la final de una Copa de Europa frente al Bayern Leverkusen. Pasando a la historia por una parada con los pies, cuando antes había originado el lanzamiento de un saque de esquina por fallo clamoroso en la salida.

Frente al Málaga, el martes pasado, Iker Casillas volvió a demostrar que sigue sin dar la talla en los balones por alto. Que sigue dando pena verle manejar el balón con los pies. Pero la prensa, en general, lo sigue protegiendo. Y lo han convertido en mito. Así se lo dije a Andrés Martínez Palacio el miércoles pasado, cuando destacó mi coherencia al respecto.
 

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