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OPINIÓN - JUEVES, 23 DE FEBRERO DE 2012

 

OPINIÓN / EL OASIS

Delegado del Gobierno entusiasmado
 


Manolo De la Torre
manolodelatorre@elpueblodeceuta.com
 

Hace algo más de tres meses comenzó a circular una noticia no confirmada entre la gente. O sea, un rumor que rezaba así: Francisco Antonio González Pérez tiene todas las trazas de convertirse en delegado del Gobierno si acaso su partido gana las elecciones. Un triunfo que se daba por descontado.

Cuando se produjo la mayoría absoluta del Partido Popular, al cual pertenece Pacoantonio –hipocorístico por el que más se le conoce en esta tierra- desde hace la tira de tiempo, mucha gente afirmaba que su designación como representante del Gobierno en Ceuta no tenía vuelta de hoja.

También es verdad que había una minoría que no estaba tan segura de que el hecho pudiera producirse. Y no me pregunten las razones. A pesar de que yo formaba parte de ese grupo compuesto por descreídos. De modo que un día en el cual coincidí con González Pérez y Francisco Márquez, en sitio adecuado, les pregunté si el rumor que circulaba tenía visos de verdad. Y ambos me dijeron que sí.

Debo confesar que yo he tratado muy poco a Pacoantonio. De él sé igual que otra persona que le conozca nada más que por sus declaraciones en los medios. Bueno, quizá algo más. Pero muy poco. Y ese poco no nos ha permitido, salvo en dos o tres situaciones concretas, ir más allá de la cháchara.

No obstante, en cuanto González Pérez juró su cargo, y leí sus primeras declaraciones sobre las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, escribí que la quema de coches y los graves problemas en el Príncipe nunca deberían ser atribuidos a lenidad de la policía, a descuido de los jueces y, mucho menos, a la blandura de una democracia auspiciada por el gobierno socialista.

Aparte de lo dicho, no tuve el menor reparo en reconocer que el conocimiento de la ciudad por parte del nuevo delegado del Gobierno le ayudaría muchísimo a cumplir con su cometido. Y, desde luego, aun comprendiendo su estado emocional de los primeros días en el cargo, reflejados en sus declaraciones, hice mención a esos cien días de gracia a los que todo cargo tiene derecho.

Pues bien, cuando están a punto de cumplirse los cien días de marras, no me duelen prendas destacar su labor. Labor que está en sus principios, indudablemente, pero que hace posible que se vayan generando grandes dosis de confianza en su quehacer diario. Un quehacer diario que, según vengo observando, está preñado de entusiasmo. El entusiasmo ayuda a saber, y el que además contribuye a profundizar en lo que se sabe.

Con entusiasmo ha ido el delegado del Gobierno a ver al ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, a fin de ponerle al tanto de asuntos de suma importancia en materia de seguridad. Como son los correspondientes a la modernización de la frontera del Tarajal y, por supuesto, para decirle la necesidad que hay de construir en “El Príncipe Alfonso” una sede del CNP.

En esa reunión, según he leído, participaron directores generales de la Policía y de la Guardia Civil. Y González Pérez regresó a su tierra con las bendiciones de todos. Y con la promesa firme de que en cuanto haya dinero se atenderán sus peticiones. Y el delegado del Gobierno, político veterano donde los haya, ha sabido darle importancia al lance. Como debe ser. Forma parte del entusiasmo.
 

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