PortadaCorreoForoChatMultimediaServiciosBuscarCeuta



PORTADA DE HOY

Actualidad
Política
Sucesos
Economia
Sociedad
Cultura
Melilla

Opinión
Archivo
Especiales  

 

 

OPINIÓN - DOMINGO, 26 DE FEBRERO DE 2012

 

OPINIÓN / EL MAESTRO

“Los TEA”
 


Andrés Gómez Fernández
andresgomez@elpueblodeceuta.com

 

La apuesta del Sr. Rajoy al frente de la fusión de Educación, Cultura y Deportes es clara: un hombre inteligente, rápido, con peso político y muy experimentado. José Ignacio Vert y Ortega (Madrid 1950) ha sido profesor en las Universidades Autónoma y Complutense, donde se licenció en Derecho con premio extraordinario. Máster en Sociología Política, dirigió demoscopia y sigue siendo uno de los más finos analistas electorales.

En los últimos 30 años, los casos de personas con Trastornos del Espectro del Autismo (TEA), han aumentado un 40%. Un incremento que preocupa a los expertos sobre el tema (médicos, psicólogos… Por supuesto que los centros específicos para tratar estas deficiencias se han multiplicado y, lamentablemente, no hay marcadores biológicos reconocidos que permitan el diagnóstico de los TEA. Este se realiza a partir de diversos indicadores en el desarrollo de la persona que apunta a una alteración en el mismo, así como una evaluación específica de su conducta” explica la Confederación de Autismo de España (CAE).

En el niño, el elevado déficit de atención se produce a los tres años, presentando, pues, dificultad para la escolarización, ya que no es conveniente que formen parte de la matrícula de un centro normal. Con frecuencia los padres se empecinan en que su hijo se matricule en ellos, buscando una educación inclusiva.

Las claves del trastorno: dado que las personas con autismo pueden tener características y síntomas, muy diferentes, los profesionales de la salud consideran que el autismo es un trastorno de “espectro”.

Teniendo en cuenta que cada niño es especial, no hace falta que lo digan sus padres. También, que hay algunos que lo son más que otros. Ven el mundo de otra manera, con una mirada diferente, que muchos no comprendemos.

En nuestro país, en fecha reciente, ocupó las páginas de diversos periódicos, el caso de un niño de ocho años, y al que tres especialistas le detectaron un elevado déficit de atención: padece autismo, tuvieron que aceptar.

Llegado el momento de su escolarización, encontraron grandes dificultades para hacerlo. Les negaron la matriculación en el centro que deseaban, y sí en una segunda opción, en otro colegio de la localidad, donde el niño, que se encontraba a gusto, por imposición del Equipo Orientador, a los cuatro meses, se desprendieron de él.

A partir de este momento, sus padres comienzan una auténtica cruzada, alegando que su hijo tenía derecho a estudiar en un colegio normal.

La madre, haciendo uso de sus derechos, afirmaba que era lo único que reclamaba, insistiendo en que su hijo fuese escolarizado en un centro normal, con niños de su misma edad.

El empecinamiento de los padres, ante esa negativa, les hace enfrentarse con la Consejería de Educación de su Autonomía, Castilla-León. Interviene el Juzgado de 1º Instrucción, que imputa a los padres del niño por un delito de abandono escolar. Y su madre responde: ¡Tiene derecho mi hijo a escolarizarse, es lo único que reclamo!

La réplica, por parte de la Consejería de Educación ha sido: “Hemos cumplido con la Ley. No estamos en guerra con nadie, pero los tres dictámenes de diferentes equipos se determinó que el niño debía ir a un centro de Educación Especial.”

En resumen: El menor ha acudido a tres colegios y en todos ellos se determinó que necesitaba ayuda especial asistiendo a las aulas de integración –los tres centros las tenían-, pero su nivel de autismo recomendó que se trabajara con especialistas.

La “animosa” madre, decidió contratar a un abogado e interpuso una demanda que ha sido admitida a trámite, por vulnerar los derechos de su hijo” sostiene la madre.

La Consejería añade: la libertad de elección se reduce si esos derechos no se pueden compaginar con los niveles de deficiencia que tenga el alumno”.

La CAE, Confederación de Autismo de España, explica, por otro lado: “El aprendizaje de una persona que sufre TEA debe realizarse de manera individualizada: deben dirigirlo profesionales especializados, y es necesario que contemple algunas adaptaciones en la metodología y el estilo de enseñanza, diferentes a las habituales”.

La madre del niño, durante el tiempo que estuvo en el colegio normal, afirmaba: “Mi hijo se relacionaba con sus compañeros y volvía feliz a casa”. Pero los informes no apoyaban la iniciativa de la madre.

Dependiendo del grado de autismo del menor, se puede contemplar diferentes formas para cumplimentar el currículum educativo: Un niño huidizo que se evade, pero que es capaz de fijar la mirada, puede integrarse en un colegio normal. Sin embargo, “cuando superan el nivel 2 y se acercan al tres, necesitan acudir a un centro especial. Los niños que alcanzan el cuarto grado no se relacionan, apenas hablan y, en contadas ocasiones, ríen…

Se ha de destacar en este controvertido tema, el caso de Temple Grandín, cuya biografía se publicó en 1986. Gracias a ella, el mundo supo que existía vida dentro de la cabeza del autista, así como sentimientos. A los tres años, los médicos dijeron que tenía daños cerebrales. Su madre, un modelo de rebeldía, coraje, fuerza y determinación, aderezado por un amor infinito por su hija, se negó a aceptar la “sentencia” (diagnóstico). La llevó a escuelas “normales” desoyendo los consejos de los “entendidos”, que no entendían nada de autismo, hasta que ella les contó cómo era su mundo interior.

Temple Grandín es un ejemplo de una de las máximas del autismo: “Todo es verdadero en alguna persona, y todo es falso en otra”. Se aconseja luchar por la rebeldía, como la madre de Temple. Animar a la gente a no resignarse. Debemos luchar, pues el que lucha se da la posibilidad de alcanzar sus sueños y crear milagros…

Temple tiene un doctorado. Su genialidad pudo mostrarse gracias a esa madre que le enseñó a creer en ella misma, a no rendirse, y al apoyo de otras personas, como un profesor suyo, que supo darse cuenta de lo especial que era ella…

Todos, autistas o no, tenemos alguna vez dificultades para poder expresar nuestras emociones. Nada mejor que el amor para saber lo que un hijo necesita. ¿Podrá ser, gracias al tesón de la madre de nuestra explicación, conseguir que su hijo consiga también un doctorado?
 

Imprimir noticia 

Volver
 

 

Portada | Mapa del web | Redacción | Publicidad | Contacto