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OPINIÓN - MARTES, 6 DE MARZO DE 2012

 
OPINIÓN / CRONICAS CE CEUTA EN BARCELONA

VI Cena de gala de la Federación de Casas Regionales

Por Quim Sarriá


Sin lugar a dudas, Barcelona tiene un no sé qué que la hace extremadamente cosmopolita y entrañablemente acogedora.El primer sábado del mes de marzo no se presenta con buenos augurios sobre la estabilidad climática.

Un esbozo de nubes, del orden picassiano, cubre buena parte del cielo barcelonés y, en un momento crucial como es el de disponerse a salir uno a la calle, un par de nubes “tontas” se hacen las locas y, abriendo sus vientres, depositan una chorreada de agua mientras sus compañeras la miran coléricas por adelantarse tanto al concierto común del tiempo.

No dura mucho el ‘libertinaje’ de esos dos nubes “tontas” y segundos después les da por recuperar el agua soltada mediante evaporación.

Muchos ciudadanos barceloneses, con un buen número de caballas residentes en la ciudad condal, se aprestan con sus mejores vestimentas para asistir a la XVI Cena de Gala de la Federación de Casas Regionales y Entidades Culturales de Catalunya, que preside el ceutí, nuestro buen amigo, Julio Ríos Gavira.

Una zona, aledaños del Parque de Montjuic lugar habitual de ferias y congresos, donde resulta casi imposible aparcar, más que nada por el cercano cuartelillo de la Policía Local, y un lugar, el cosmopolita Hotel Fira Barcelona (Fira, en catalán, quiere decir Feria) totalmente copado de clientes –turistas y asistentes a los actos de las ferias y congresos que con frecuencia se celebran, en último relacionado con los móviles- y un rincón, el Salón Verdi, donde se celebra la Gala.

Instantes previos a la cena propiamente dicha, el cronista se encuentra con una sorpresa de la que nadie, obviamente no sería sorpresa, le ha avisado: la presencia de uno de los hombres más carismáticos y populares del país: el seleccionador nacional de fútbol, campeón del mundo en Sudáfrica 2010, Vicente del Bosque González, marques del Bosque.

Después de los saludos de rigor, este cronista se dirige al responsable de semejante sobresalto, Julio Ríos, y le espeta sobre la presencia del seleccionador en el hotel.

Me dice Julio que estaba anunciado hace tiempo y que era por el homenaje al reconocimiento de su labor, la del Bosque, y que ya había avisado a Rafa Corral , el presidente de la Casa de Ceuta y enlace permanente con el cronista, de ello.

Centrémonos en la crónica

Comienza el acto. Una sala dispuesta para ofrecer unos aperitivos basados en el diseño culinario más que en el intento por dar sabores raros a una tapas diseminadas por las mesas de tablero circular; una larga y rectangular mesa copada por vasos, copas y botellas de diversas bebidas espirituales y no tan espirituales, desde la que un afanoso camarero va sirviendo bebidas a los asistentes. Pasa unos minutos y el pobre camarero no puede más por lo que solicita la ayuda extra de una de las camareras del hotel.

Entre los asistentes, que permanecen de pie a la espera de entrar en el salón Verdi, otros camareros remolonean con bandejas apoyadas en la mano derecha y, con perfecto equilibrio, vas sirviendo tapas a diestro y siniestro. A destacar la crema de mariscos servida en un pequeño tubo, que parece uno de esos tubos de ensayos analíticos, que siempre deja ganas de pedir más. Un sorbito de esa crema enciende el deseo pantagruélico.

En una esquina de la zona VIP, a la que se accede siendo alguien un poquito importante, se encuentra el seleccionador nacional de fútbol y, al mismo tiempo, marqués del Bosque acompañado por Julio Gavira y por José Donaire, el secretario general de la Federación, pendientes de que el ilustre marqués escriba algo en el libro de honor, cosa que hace de manera sosegada a pesar de la insistencia de algunos, sobre todo algunas, en hacerse la foto.

Ya sentados en sus respectivos sitios, los comensales dan comienzo a la cena que estaba compuesta por un entrante de pomposo nombre pero de vulgar presencia: ensalada de láminas de bacalao (en intentos de imitar al salmón) y gambas marinadas en aceite de nueces, para dar paso al segundo: Lomo de lubina salvaje horneada al estilo tradicional (si se puede encontrar un estilo tradicional en un hotel supermoderno) para rematar todo eso con el postre configurado en una banda hojaldrada de frutas.

Lo que extraña al cronista es que denominaran a las lubinas salvajes. Nunca lo había oído, si bien por el sabor y el tacto se comprenden los intentos de los artistas culinarios del hotel en presentar una imagen que peca de artificiosa: son lubinas de criadero, por cuanto atrapar a cientos de lubinas, que colmen las ansias culinarias de cerca de 200 personas, al curricán resultaría imposible. Aunque con palangre pudiera ser. Además son peces solitarios, excepto cuando son jóvenes.

Después de los postres y el consabido café, comienza el acto en sí con la presentación de las Reinas de las diversas casas regionales, lamentando la ausencia de la representante de la Casa de Ceuta en Barcelona por encontrarse indispuesta.

Después del nombramiento de la Reina de la Federación, se procede a otorgar a nuestra entidad representativa, la Casa de Ceuta en Barcelona, del galardón mediante el cual se la reconoce como entidad ejemplar por sus relevantes méritos en el campo de la Cultura Popular y Social en Barcelona y en Catalunya. Un poco raro ve el cronista que se trate de diferenciar Barcelona de Catalunya.

El galardón, una placa artísticamente grabada, lo recoge Rafael Corral, presidente de la Casa, de manos de otro ceutí, Julio Ríos, presidente de la Federación con lo que todo parece quedar en casa.

Después de recibir el premio, y con la vena que le caracteriza, Rafa habla a los presentes con palabras emocionadas y engrandecidas por el agradecimiento “… Quiero dar las gracias, ante todo, a la Federación por este nombramiento, a las instituciones catalanas y a la Ciudad Autónoma de Ceuta, por el apoyo tan necesario para nuestra andanza. Pero sobre todo a los socios, pues sin ellos no existiríamos y, por último, nombrar y agradecer a estas mujeres y hombres que me acompañan en la Junta Directiva, trabajando y luchando para hacer posible las actividades que desarrollamos, tanto culturales como lúdicas, y de expansión del conocimiento sobre nuestra ciudad…”

Terminado este acto se pasó el testigo a Vicente del Bosque, a quién se le entregó un obsequió en forma de mano como reconocimiento por una vida dedicada al deporte, con el telón de fondo del Campeonato Mundial obtenido en Sudáfrica 2010.

Regresa a su silla en la mesa el seleccionador nacional y, desde ese momento, se ve asediado por casi todos los asistentes a esta XVI Cena de gala que culmina una noche plagada de éxitos en todos los aspectos.
 

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